Zack, entraba por la puerta de urgencias con paso apresurado y semblante serio, buscando con la mirada a su mujer. Cuando la localizó, en parte respiró con más calma, al ver que físicamente se hallaba bien.
-Tesoro –Susurró reclinándose junto a ella, para llevar su dedo índice a su barbilla y alzarle el rostro, para mirarla a los ojos y depositar un beso suave, en sus carnosos labios-. ¿cómo estás? ¿Sabemos algo ya?



