lunes, 22 de mayo de 2017

Aprendiendo A Seducir 36

Dichas aquellas palabras, Mand fijamente al hombre, quien, a su vez, también le aguantaba la mirada, pero con cierta socarronería, sabiendo que la había pillado contra la pared.
¿O eso creía tontamente él?
Pero lo que le gustaría saber, es si él, sentía también correr sus pulsaciones a mil por hora, con el juego de camino que había extendido entre ellos.
¿Hablaba en serio? ¿Se sacrificaba por todos los allí presentes, o estaba aceptando por fin, los sentimientos que creía haber visto en él un día?
¿Pero por qué ahora? ¿Por qué no cuando ella, se había acercado a él?
Todos aguardaban en silencio tenso, su respuesta. Era como estar en medio de un campo de burbujas de jabón y ver, cuantas rompía, dejando atrás sus deseos y sueños, por el que se suponía era el más grande.
El amor.
Ése sentimiento, que de verdad te hace disfrutar de la vida plenamente.
¿Y si no era así? ¿Y si había antes otras cosas que te llenaban por igual?
¿Por qué tenía que entregarse ya a él?
En aquel día, había descubierto una forma de pensar nueva en ella, que había estado siempre oculta. Y acababa de descubrir que le gustaba. Le importaba un rábano, que fuera gracias a ellos, que se destapara.
Siempre había peleado con sus padres, por ser la buena a ojos de ellos debido a su oficio. Pero sin querer, había mantenido esa forma de ser a ojos de los demás. Solo se había empezado a revelar con sus seres queridos, pero no con los demás.
Era momento, de demostrar que ella era así, que le gustaba ser así. Soltar sus quejas, sus verdaderas opiniones, y no decir lo que se creía conveniente por tener un padre pastor. Acababa de descubrir, que era aventurera, que le gustaba dar el primer paso.
Por ello, que ya lo tenía decidido. Si Alex, la quería de verdad, que se lo demostrara, que la cortejara. Quería poder sentirse femenina y deseada, como muchas chicas del pueblo. No una pobre oveja en ofrenda.
Con determinación, alzó sus comisuras con cierta intrepidez.
-De modo, que pública o privada –Repitió con deje burlón el ofrecimiento del hombre, para mirarlo divertida-. Primero, veamos si te mereces optar a una de ésas dos formas –Le guiñó un ojo-. Una semana Alex –Alzó un dedo índice hacia el hombre-. Es el tiempo que tienes, no para convencerme –Se encogió de hombros-. Ya todos conocéis mis sentimientos de sobras. Sino más bien, para no perderme para siempre. Porque acabo de ver, que la vida no solo tiene caminos privados o públicos, también tiene secretos y fantásticos –Señaló con socarronería, antes de darse media vuelta y agarrar a su hermano de la solapa de la camisa y tirar de él hacia la salida.



Con los nervios a flor de piel, mientras trataba de sujetarse la melena mojada, con una goma del cabello, que llevaba en su muñeca a modo de pulsera, giró su cabeza por encima de su hombro izquierdo, para mirar la casa de Donovan, justo antes de perderla de vista, en cuanto Steve girara su coche hacia la carretera.
- ¿Seguro que no quieres que dé la vuelta? –Cuestionó Steve, con media sonrisa ladeada y señalando con su mano, hacia atrás de ellos.
Mandy, volteó su rostro veloz para mirar con enfado al hombre.
-Seguro no quieres te parta la cara de un bofetón –Masculló entre dientes.
-Se nota, que no has podido soltar tu frustración –Reprochó con tono socarrón, para al momento encoger su cabeza al ver venir la mano de su hermana-. ¡Oye! –rio-. Estoy conduciendo, manos quietas.
-Imbécil –Soltó sentándose en el sillón correctamente.
-Perdona –Se disculpó al ver el estado de agitación de su hermana-. Pero debes aceptar, que todo lo que te ha ocurrido hoy, es muy tú –Dijo con tono sonriente-. Muy surrealista, patoso...
-Vale, Steve... -Gruñó molesta-. Llévame a casa, sin decir más tonterías por favor.
- ¿Y una vez que estés allí, qué vas hacer? –Preguntó con curiosidad.
-Seguir con mi vida –Dijo alzando sus hombros, mientras fijaba la vista en el oscuro horizonte.
- ¿Y en ella entra Alex? –Alzó una ceja, mirándola por un segundo, para captar como la chica realizaba una mueca de fastidio.
-Esto es increíble –Soltó con tono molesto-. Tengo la sensación, de ser yo la mala y él, el bueno de la historia... -Rebufó cruzando sus brazos. 

-No se trata de quien es el bueno o el malo, Mandy –Habló Steve con tono de ternura, sin apartar la mirada de la carretera-. Se trata, de poder dar comienzo a esa fantástica historia de la vida.
-Papá y mamá, te han calado hondo con el ruido de sus muelles –Se mofó para esconder, un asomo de lágrimas, al no querer reconocer un poco el miedo que sentía.
- ¡Dios! –Gimió horrorizado el hombre-. No me recuerdes esa pesadilla... Y mira, que les ofrecí un colchón nuevo –Confesó con cierto tono de asombro-. Y me lo rechazaron.
- ¡En serio! –Se sorprendió por la similitud de pensamientos con su hermano-. Iba a comprarles uno.
-Ni te molestes –Hizo una mueca de hastío-. Les gusta el ruido que hace el suyo -Allí, Mandy solo supo romper a carcajadas con su hermano, por las locuras de sus padres-. Piénsalo bien, Mandy –Soltó un suspiro-. Estás segura, de querer perder lo que viven nuestros padres, con lo difícil que resulta encontrarlo a día de hoy.
- ¿Y si después de todo, descubro que no es todo lo que mi mente había imaginado? –Se descubrió, mostrando sus miedos-. Supón, que los primeros días son la novedad y de ahí, me aventuro a una vida monótona sin aventuras... Nunca he tenido novio.
-Pero es que eso es lo divertido del amor –Le guiñó un ojo-. Hacer de cada día, el primero en enamorar a tu pareja.
-Eso, más bien suena a condena –Admitió con cierta mueca divertida.
- Entonces, ¿qué me dices en referencia a Alex? –Preguntó estacionando el vehículo enfrente la vivienda.
-Que tiene siete días –Soltó resuelta-. Si no, me iré a buscar una nueva ciudad donde vivir el comienzo de mis nuevas aventuras.
-Espero salga todo bien, Mandy.


En el tiempo de la marcha de Mandy, Álex los echó de su dormitorio, para poder curarse el corte en su pene, causado por la endemoniada pulsera de tobillo que llevaba ella.
- ¡Joder! – Bramó, cuando se desinfectó y limpió el corte, cogiendo aire por el fuerte escozor en la zona.
Verdaderamente, su primo tenía mucha razón al recalcarle, la mala fortuna que tenía su anatomía aquellos días.
Pero ahora, aquello era su preocupación menor. Tenía que darle prioridad a la amenaza impuesta por ella, averiguar que diantres significaba lo de una semana. Pero por el momento, debía apresurarse en vestirse y bajar a la cocina, para pedir disculpas a la pareja por haberle roto los planes de aquella noche.
Y eso hacía, exactamente cinco minutos después, para hallarse a la pareja sentada con cara de fastidio en la mesa y al padre de Mandy, serio con su teléfono móvil en las manos.
-Hola –Saludó con tono bajo, captando la atención de la pareja.
- ¿Pudiste curarte? –Preguntó Silvia con una sonrisa traviesa-. Aquí tú primo –volteó los ojos al techo-, no me dejó echarte una mano. Por lo visto, ahora que estamos prometidos, su incomodidad se me transmite –Rió divertida, causando que Donovan gruñera por lo bajo.
-No es eso –Lo fulminó por un momento con la mirada-. Es solo, que por hoy ya tubo suficiente visión de… -Fue acallado, con el carraspeo de Patrick tras colgar la llamada.
-Bien, las ovejas perdidas vuelven a estar reunidas –Bromeó el hombre mayor, consiguiendo que Donovan frunciera aún más su ceño, para que se acercara al oído de Silvia a susurrarle.
-Podríamos ir al juzgado mañana y… -Pero el nuevo carraspeo del hombre mayor, hizo que callara.
-Haré como que no oí esa ofensa a mi persona… -Soltó con cierta burla-. No tengo reparos en casaros –Nada más decir aquello, Donovan se alzó con tal ímpetu de la silla, que acabó derribada en el suelo-. Calma, calma –Alzó las palmas de su mano riendo-. Nunca creo haber visto un novio tan decidido a lanzarse al matrimonio –Dijo, logrando hacer reír a Silvia, quien, al ver la cara de fastidio de los primos, volteó los ojos.
-Pero mirad que os lo tomáis todo muy a pecho –Señaló quisquillosa-. Ha tenido gracia lo que ha dicho -Volvió a indicar suspirando de forma exagerada-. Siga padre.
-Pero vosotros decidiréis de seguir con éste enlace a lo secreto ahora o mejor otro día –Hizo una mueca de fastidio-. Pero quien me ha llamado era mi mujer, indicándome, que su madre se acaba de sentar en la sala de espera de nuestra casa.
- ¿Mi madre? –Preguntó extrañada Silvia-. ¿Y qué quiere?
Por un momento, los tres jóvenes observaron la cara de apuro que se reflejaba en el rostro del pastor. Era la primera vez, que no se l e veía soltando ninguna de sus bromas. Si no más bien, tratando de no soltar prenda.
- ¿Padre? –Lo apuró Silvia aún más intrigada.
-Casarse –Soltó de sopetón-. Tú madre quiere casarse en éstos momentos. 

domingo, 21 de mayo de 2017

La mujer del rey 20°



Fueron días extraños para Byul pues debió acostumbrarse a su nueva vida en palacio con todo lo que ello implicaba. Janeul la nombró oficialmente su Concubina Real, así que recibió el título de “Alteza” por lo que la trataban con una pleitesía que la incomodaba, sobre todo porque podía percibir la hipocresía en muchos de los políticos y gente de la corte al dirigirse a ella. Sin embargo, podía estar con las dos personas que más amaba  y eso lo compensaba todo.
Además cuando en público, Yul la llamaba Alteza ella podía escuchar el  tono cariñoso con que lo decía y como sus palabras tenían el eco de la palabra madre que le decía en privado. Habían acordado que pasado un tiempo la llamaría también así en público, pero esperarían hasta que a nadie le llamara la atención que la tratara así.
Myra también se había trasladado a palacio, no sólo para hacerle compañía a Byul sino porque ella quería seguir ocupándose de la joven y asegurarse que tuviera una buena vida. Y la muchacha estaba más que feliz de poder seguir a su lado.
Byul aún tenía temores, aquella anhelada felicidad que se había vuelto algo tangible,  a veces la asustaba, incluso despertaba sobresaltada algunas noches, pero Janeul estaba junto a ella, y la calmaba hasta que volvía  a dormir en paz. Y de día los fantasmas se esfumaban cada vez que podía estar con su hijo.

sábado, 20 de mayo de 2017

Tan solo amor 12° - Gaby Ruiz



– ¿Por qué tardaste tanto? –entró Rose, haciéndolo a un lado y él puso los ojos en blanco– ¿aún duermes?
  ¿Es muy tarde? –preguntó él, notando demasiado tarde el desastre de la sala que, obviamente, su perspicaz hermana ya había visto– imagino que estaba cansado. Por eso es que no fui al concierto.
– ¡Ni empecemos con eso! –siseó Rose con furia– por tu culpa, he tenido que soportar al fastidioso de Ian Torrenti. ¡Odio a ese pomposo conde!
– Duque –corrigió Marcos y ella lo asesinó con la mirada– ¿qué pasó?
  ¡No hagas que te cuente! –Rose gruñó y a continuación esbozo una sonrisa perversa– ¿qué ha pasado aquí hermanito?

martes, 16 de mayo de 2017

La mujer del rey 19°




Cuando se separaron, él le tomó la mano y ella se apartó un poco, había visto a Jun y había recordado donde estaban, se sentía avergonzada. Saludó al guardia de Janeul y él la saludó a ella, luego él rey venciendo la reticencia de Byul, volvió a agarrar su mano, entrelazando los dedos para que ella no rehuyera y la guió al interior del palacio.
Sus órdenes habían sido muy claras, así que la gente que usualmente circulaba se había apartado  para dejarles espacio.
La llevó hasta sus  aposentos y Jun se despidió dándole una palmadita afectuosa en el hombro a Janeul, también él estaba feliz de que al fin estuviesen juntos. Luego los dejó solos.
-Éstas son mis habitaciones y las tuyas desde ahora – dijo él. Y ella observó el lugar deteniéndose en la pintura de flores de lotos que estaba detrás de la cama, era la que ella le había regalado años antes.-Byul…- la llamó al notarla tan callada.
-¿Está bien que me quede aquí? – preguntó.
-Sí. Nadie más ha estado aquí aparte de mí, la reina tenía sus propios aposentos. Pero quiero que estés conmigo, tenerte en mis brazos al dormirme y al despertar- dijo y luego  una idea cruzó su mente- A menos que no quieras, o necesites tiempo…- dijo incómodo. Aunque se amaran su relación llevaba diez años en espera, más allá de que habían hecho el amor quizás ella necesitaba tiempo para adaptarse a vivir con él.

lunes, 15 de mayo de 2017

Tan solo amor 11°- Gaby Ruiz



Mía terminaba de comer y se sentía algo intimidada por la forma en que Marcos la contemplaba.  Varias veces le había pedido que dejara de hacerlo pero él solo sonreía un poco, ladeaba la cabeza y continuaba.  ¿Qué estaba pensando? ¿Qué desaparecería en cualquier momento?
Quizás era eso… y tal vez ella no lo había pensado todo bien.  La noche caía en Italia y ella aún no tenía un lugar donde quedarse.  Y era evidente que no iba a quedarse con él, al contrario, tendría que pedirle que le acompañara a buscar un hotel.  Cuanto antes, mejor.  ¿Qué iba a pensar él de ella al no tener ninguna reservación?
  Nada –contestó Marcos sencillamente– fue un viaje precipitado según me cuentas. ¿Por qué pensaría algo de ti por no tener una reservación? Se arregla rápidamente, iremos a buscar un lugar para quedarte –prometió él.
– Gracias –asintió Mía y se levantó.  Él negó y le tomó la mano para halarla a que se sentara frente a él.

domingo, 14 de mayo de 2017

La mujer del rey 18°




 

Poco tiempo  después hubo conflictos en una de las fronteras,  uno de los países limítrofes con quienes siempre habían mantenido tensas relaciones quería apoderarse de un extenso territorio que estaba conformado por planicies deshabitadas, pero seguían siendo territorio nacional.
No pudo llegarse a una solución pacífica y  Janeul decidió ir al frente del combate con los generales de su ejército. Jun trató de disuadirlo.
-Su Majestad- deje que nosotros combatamos, no debería ir. Piense en Yul.
-Es por él que debo ir, necesito probar mi valía en todos los terrenos, necesito ser un rey en el sentido más pleno. Tengo que resolver esta disputa territorial ,pero también ganarme la confianza de nuestros soldados, sólo así podré proteger a mi hijo, y a su madre. Si puedo unir a cada estamento bajo mi mando, si puedo logar que no cuestionen mi autoridad  y respeten mis decisiones, podré  ocuparme de las personas que amo. Si soy débil, me pisotearán como a un títere y entonces  ni el príncipe ni Byul estarán a salvo – dijo él.
-Iré con usted, entonces.
-Debes cuidar a Yul en mi lugar.
-El joven Wol cuidará de él- dijo refiriéndose al guardián del príncipe- yo me ocuparé de que usted vuelva sano y salvo para que pueda cumplir sus promesas.
El rey sólo agradeció con una leve sonrisa. Era bueno tener a alguien así a su lado.

jueves, 11 de mayo de 2017

La mujer del Rey 17°



El rey se encargó que la joven Dina estuviese entre las doncellas a cargo del príncipe, de esa forma podía estar informado respecto a cualquier cosa que sucediese. Byul se lo había confiado y él se aseguraría  de que estuviera a salvo y creciera feliz. No había podido proteger a la madre pero protegería a su hijo.
La llegada del príncipe fue también la excusa perfecta para dejar de visitar  el lecho de la reina, antes había sido parte de sus deberes procrear un heredero, ahora ya no tenía ninguna obligación. Y ella misma, al fingir estar convaleciente tras el parto , le dio la oportunidad de alejarse. Él se encargó de que esa distancia fuese permanente.

martes, 9 de mayo de 2017

Reencuentro Dorado 8

Ya no había tiempo para una tila. En cinco minutos, Santino llegaba con su familia a la casa de Sandro. Donde llevaba un día hospedada con su hijo Max, a petición del hombre.
Veía de idiotas, que pagara un hotel, para sus vacaciones, teniendo su casa dormitorios vacíos.
Pero todo aquello, había supuesto un golpe para su sistema nervioso.

La mujer del rey 16°



Diez años atrás, Byul le había pedido que la dejara y sus palabras habían hecho realidad sus peores miedos pues eran ciertas. Su amor sólo le había traído dolor, desde el inicio se había preguntado si amarla bastaría para compensar todos sus sacrificios, y ahora entendía que no. Ella le estaba pidiendo sinceramente que la dejara ir.
En ese entonces, se marchó con el corazón roto y durante un par de días se sintió morir.
-Hay algo raro… - dijo Jun  a su joven señor.
-¿De qué hablas? – preguntó ofuscado, no podía encontrar sosiego y su humor estaba totalmente trastocado.

lunes, 8 de mayo de 2017

La mujer del rey 15°



La reina ya había llegado varios días atrás y se había instalado con un par de doncellas de su servicio personal.
Tuvieron un muy breve intercambio.
-Tomaste una buena decisión – dijo cuando Byul se presentó delante de ella. Luego  indicó que la llevaran a sus habitaciones y eso fue todo.
Las dos estaban en el mismo lugar , pero casi no se veían. Ocupaban habitaciones  en alas opuestas del templo, y casi no se cruzaban en las demás actividades, comían por separado y ni siquiera se cruzaban al pasear. Habían puesto a  una mujer mayor para que asistiera a Byul, y de sus demás necesidades  se ocupaban los monjes del lugar en un silencio que era agobiante.
Aquellos días fueron los únicos en que Byul se sintió realmente sola, por primera vez no tenía a Janeul a su lado y lo añoraba con todo su ser. Sin embargo su niño iba creciendo en su vientre y eso era lo que le importaba realmente. Los días transcurrían lentamente mientras su cuerpo cambiaba, y esos pequeños cambios la mantenían atada a la realidad.

domingo, 7 de mayo de 2017

La mujer del rey 14°




Diez años atrás, durante una de las largas ausencias de Janeul, Byul había descubierto que estaba embarazada.
Se había desmayado en el jardín y luego de  socorrerla , la herboristera y la regenta le habían informado sobre su estado y también le habían ofrecido ayudarla a terminar con el embarazo ya que era muy reciente.
-Voy a tenerlo- había dicho ella sin dudarlo, un hijo con Janeul era el mayor anhelo de su corazón y había pensado que nunca sería posible, nunca había dejado de tomar los bebedizos y todas las precauciones necesarias para evitar un embarazo, pero la vida había imperado y ahora estaba gestando un bebé. Y era feliz.
-¿Estás segura? – preguntó la regenta y ella asintió. Sabía lo que significaba, su hijo estaría en peligro y ella también. El niño que estaba gestando sería un hijo ilegítimo del rey, una amenaza para los hijos legítimos, cuando llegaran,  y un instrumento para los enemigos políticos de Janeul.
Nadie sería feliz con la llegada de ese niño, e incluso quizás quisieran matarlo. O a ella.
Por lo tanto , nadie debía enterarse que estaba esperándolo, ni siquiera Janeul, porque ella sabía que él lo arriesgaría todo si se enteraba. Sabía que la llevaría a palacio y se desataría una guerra, sabía que pondría en riesgo su reinado para proteger a su hijo . Ni siquiera quería que él tuviese que plantearse aquella encrucijada, ella iba a elegir por ambos.

sábado, 6 de mayo de 2017

Tan solo amor 10° - Gaby Ruiz



– Lo sabía.  Por eso tenía que hablar contigo, necesitaba decirle a alguien sobre esta locura y que no me mirara como un loco –rió.
– Te miro como un loco –rió Danaé al mismo tiempo– un loco enamorado.
Él negó con una sonrisa animada. A pesar de lo difícil de la situación, él iba a luchar.  Porque podría lograrlo y quería ser feliz. Con Mía.  Solo con ella.
– Yo sé que ella te amará –soltó Danaé de pronto, con absoluta convicción– lo hará.
– No estaría tan seguro… –respondió con cautela Marcos y ella negó.
– Cualquier mujer estaría muriendo de dicha al encontrar a un hombre como tú, Marcos. Eres… diferente y eso te hace único. Te amará, si es que aún no lo hace.
– Pero ese otro…

La mujer del rey 13°



Diez años sin verse, hasta aquella noche.
Hasta que él había vuelto a ir a ella.
 Y ahora estaban allí, juntos, de nuevo.
Janeul la había mirado  en detenimiento desde su llegada y  mientras le servía el té, la última vez que la había visto aún había rastros de niña en ella, ya no. Era una mujer plena y muy hermosa. Y le dolía haberse perdido esos diez años de cambios.
Al principio cuando ella le había pedido que no volviera, había creído que pasarían un par de días hasta volver a verla, que encontraría un modo de solucionar todo, pero no había sido así, había pasado una década.
Byul actuaba con elegancia y mesura, como si su presencia allí  no la afectara, se preguntó si también era una máscara como en su caso.
Estaba allí ,en apariencia tranquilo, mientras su interior era un remolino de emociones.
-¿Qué has venido a buscar, Janeul? – preguntó ella como única muestra de ansiedad, como si ya no resistiera aquella charada en la que fingían ser dos extraños.
-Vine por un té, y por ti – respondió él mirándola intensamente. Y ella devolvió la mirada con una expresión indescifrable.

jueves, 4 de mayo de 2017

La mujer del rey 12°




Aquella noche, Janeul había llegado muy cansado y se había quedado dormido mientras ella había ido por comida a la cocina. Al llegar y verlo durmiendo lo había tapado con las mantas y le había acariciado levemente el cabello. Se lo veía agotado.
Byul había aprovechado para escribir cartas, no tenía a quien escribirlas, pues la única persona que tenía en el mundo estaba allí, junto a ella; pero las mujeres de aquel lugar sí tenían a quien escribir y ella se encargaba de eso. Muchas no sabían escribir y a lo largo de los años, ella se había hecho cargo de redactar las cartas para aquellas que no podían hacerlo y que no habían querido  aprender, había enseñado a muchas otras.
Así que aprovechaba el silencio de la noche  y la serenidad de tener a su lado a su amado para escribir, cartas para padres que vivían lejos,  las cartas de una madre a su hijo para que no la olvidase, y las cartas de amor de una jovencita que se había enamorado de uno de sus clientes que le correspondía. Byul había pensado en advertirle a la muchacha que eso no terminaría bien, pero quién era ella para decir algo cuando el príncipe heredero  dormía en su cama.
Escribió durante unas horas, y luego se acurrucó junto a Janeul, adormilándose cobijada en aquella sensación particular de felicidad que había logrado permitirse con los años.

Aprendiendo A Seducir 35

- ¡La ostia! –Soltó Steve al ver el ojo de su hermana.
- ¡Que estoy delante! –Masculló el clérigo, propinándole una torta en la nuca a su hijo-. Y vosotros dos –Soltó un suspiro, acercándose a su hija con cariño-. ¿Cómo diantres os aventuráis hacer virguerías en posturas, siendo ella novata? –Steve y Donovan, no pudieron contener la risa ante aquellas palabras-. ¿Qué tiene de malo el misionero, como primera vez?

miércoles, 3 de mayo de 2017

La mujer del rey 11°




-Por aquí…- dijo el joven y ella asintió. Byul se sentía como en un sueño, no podía creer estar en el exterior y menos aún durante el festival de verano, la gente, los sonidos, los aromas, todo la llenaba de vida y de recuerdos. Le costaba creer que de verdad estaba en el exterior. Respiró profundo, llenándose de aquel aire. Acompañó a su guía que se detuvo frente a un puesto de adornos para el cabello, el joven levantó varias horquillas y se las mostró. Hasta que se detuvo en una y se la dio.
-Creo que debería llevar esta- dijo dándosela y ella hizo un gesto de negación hasta que vio el papel que envolvía el adorno. La tomó y desenvolvió la nota.
“Hace años, quise comprarte una. Espero te guste”  decía el mensaje de Janeul y ella  recordó las veces que de niña se había detenido frente a aquellos puestos deseando que él le  regalara una horquilla y él había mostrado indiferencia. Sonrió imaginándolo eligiéndola para ella y aferró la horquilla con flores.
Luego siguieron camino y ella se preguntó qué sería lo próximo. Se detuvieron frente a un puesto de comida y , ante el pedido del hombre, la vendedora extendió un paquete. Antes de abrirlo, por el aroma, Byul supo que contenía sus caramelos favoritos de miel y flores. Miró hacia adelante y notó  que el príncipe se detenía, tomaba algo de una bolsa y se lo metía a la boca. Estaba comiendo aquella misma golosina, ella tomó una y la saboreó. Después leyó la nota que los acompañaba.  Decía “No comas muchos “ Sólo porque él la estaba mirando, no hizo caso y se metió uno más a la boca mientras el sabor de días felices la inundaba.

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