
¡Se casaba en una semana! Pensó
alarmada, mirándolo fijamente mientras los que estaban allí, los felicitaban un
tanto sorprendidos. ¿Nadie iba ha decir nada? Miró disimuladamente a todos,
pero frunció el ceño ante la mirada que le dirigió Thelma. Ella sabía algo,
pero se lo callaba… ¿Cómo podía haber anunciado que se casaba, cuando antes la
había besado? Allí había cosas que no le cuadraban. Francesca era una mujer muy
bella, cierto. Pero era viuda recientemente y todos sabían, que amaba mucho a
su difunto marido. Para que desearan casarse tan pronto, es que se suponía que
era un amor fuerte de los espontáneos que los habían atrapado. Que querías el
paquete completo en poco tiempo. Nada de esperas largas. Te desvivías por la
otra persona… Y Paul, la había mirado a ella con deseo a parte de haberla
besado. Para nada veía aquella mirada con Francesca. Por lo tanto, tan enamorado
como para casarse ya, no estaba… ¿Qué ocurría? Además, no veía a la mujer una
frívola de haber engañado a su marido, con el mejor amigo de los dos. No
pegaban como pareja, así se lo decía su instinto. ¿Pero y si aún así se amaban
y era cierto? Que después de todo se habían dado cuenta que se amaban. Y todas aquellas suposiciones que encontraba,
solo salían de su mente por amarlo también.
¿Y qué pasaba con el beso de antes? Pues nada, acaso no podía ser que
ella lo hubiese provocado sin darse cuenta. En aquel punto, era una completa
ignorante.