No todas las bellas historias de amor tienen un final feliz… No nos gusta, pero es cierto. Aunque siendo sincera, cuando una se halla en su librería favorita o enfrente de su ordenador buscando un buen libro, lo último que vamos a coger es una historia que de antemano anticipemos que no vaya a tener un final feliz. Y lo mismo ocurre con los doramas que nos disponemos a ver. Y casi siempre, deseamos que esa nueva historia que esta en nuestro poder se parezca como mínimo a esa que se nos alojó en el corazón siendo una parte más de nuestras vidas cotidianas. Pero ese pedacito de mí corazón no esta ocupado por ningún personaje de dorama ni de libro.
Sergei Grinkov y Ekaterina Gordeeva. Dos niños cogidos al azar de la unión soviética, para formarlos como pareja de patinaje. Él con catorce años y ella con diez. Abriendo su corazón en el frío hielo, para regalarnos únicas y diferentes historias con sus cuerpos, sin ningún tipo de diálogo.