Después de obtener un nuevo
estilo de cabello lo arrastro hasta una óptica para comprar lentes de contacto,
su madre ha jugado de cómplice y me ha dado la receta de la graduación de
Albus.
-¡¿Por qué no intentas meterte
tú un objeto extraño en un ojo?! – protesta mi amigo cuando le explico las
ventajas indiscutibles de los lentes de contacto.
-Tu madre ya los dejó pagos.
-No quiero. No vas a
convencerme esta vez.
-Películas en 3D, piénsalo
Albus, no has podido verlas por tus lentes, pero ahora sí podrás.- digo y me siento como la serpiente seduciendo a
Eva. Lo veo dudar un segundo, se muerde el labio como cuando está reflexionando
y eso es mi victoria. Un rato después está aprendiendo a colocarse los lentes
de contacto mientras yo observo disimuladamente, sé que no debo opinar nada o
el pez se me irá del anzuelo.





