Emma se
fue de la madrugada, a pesar de las quejas e insistencias de sus amigos, se
tomó un taxi y no aceptó que la llevaran. Ninguno de ellos estaba en
condiciones de conducir, aún así Tristán era difícil de convencer así que la
acompañó en el auto.
-¿Y luego
volverás a tu casa en el mismo taxi?- preguntó incrédula.
-Sí –
respondió él.
-Tristán
soy adulta ahora, llevo años viviendo sola, tomaré un taxi hasta mi hotel, qué
podría suceder.
-Sólo
dale el gusto Emm, o tendremos que soportarlo luego – insistió Bim y ella
suspiró resignada.
-De
acuerdo…-aceptó y Tristan sonrió conforme.








