jueves, 13 de diciembre de 2012

La visión del León -9° cuento




Era otoño, el aire aún tenía calidez y el sol se reflejaba en las hojas doradas de los árboles creando un ambiente único. Parecía que el tiempo estaba suspendido, que el bosque estaba encantado y que el mundo era cobrizo y dorado. Tan dorado como los ojos de la muchacha que estaba sentada en un viejo tronco.




Kristana Blackdalion , hija de los Señores de Levany, estaba soñando despierta ,cuando tres hombres se le acercaron.
Dos de ellos eran tan rubios como ella pero con ojos  grises, el tercero tenía cabello oscuro y ojos dorados.
-¿En qué piensas reina de las hadas? – preguntó este último  .Al notar que la joven no les respondía, el mayor de ellos se agachó  alarmado junto a la joven.
Kristana tenía una mirada extraña que sólo aquellos muy cercanos a ella reconocían. Era la mirada que tenía cuando le llegaban las visiones. En esos momentos la joven estaba apartada de todos vislumbrando el porvenir, a pesar de estar acostumbrado a  ello Connor, que era quien estaba junto a ella,  no dejaba de inquietarse por el don de su hija.
Nunca sabía qué tipo de augurios traerían aquellos trances y no podía dejar de temer que dañaran a la sensible joven.   Aún tenía grabado en el alma  el recuerdo de un día lejano, más de diez años atrás, cuando ella había despertado de su trance desconsolada, “duele” era todo lo que la pequeña había dicho y había llorado tanto en sus brazos  que Connor había creído que se le partiría el corazón.  Era verdad que después no había vuelto a tener visiones tan terribles , de hecho la última vez, pocos meses atrás,  había entrevisto la llegada de una intensa lluvia y su aviso había permitido salvar las cosechas, pero otras veces las visiones no habían sido agradables y Connor odiaba no poder defenderla . Podía  luchar contra todo menos contra aquello que no podía ver.
-Krista...-volvió a llamar y vio aliviado como la mirada cambiaba y se enfocaba en él.
-Padre...- dijo la joven percatándose de su presencia.
-¿Estás bien?
-Sí – dijo ella con una sonrisa  y su padre intuyó que no le contaría lo que había visto.
En ese momento la joven se levantó y vio a los otros dos . El rubio era su hermano mayor , Sean, y el moreno su tío Kilcoy , los dos le sonrieron , pero no le pasó desapercibido el rastro de preocupación que tenían.
-¿Cómo les fue ? – preguntó la joven alegremente para disipar la tensión.
-Muy  bien – dijo Connor y tuvo la sensación de que el aire le volvía al cuerpo –  a tu tío Caleb le agradaron mis ideas para mejorar las cosechas de la aldea , así que piensa ponerlas en práctica. Mi  padre dijo que nunca había esperado ver el día en que yo diera consejos sobre siembras y cosechas – agregó con diversión.- ¿Cómo ha estado todo por aquí?
-Sin problemas – respondió ella – mamá se ha encargado de que todo marche bien
-Estoy seguro de eso – contestó Conn con un claro matiz de orgullo en la voz.
-Está esperándolos – mencionó Krista.
- Entonces vamos – intervino Kilcoy - , nunca es buena idea hacer esperar a mi hermana.
Los cuatro rieron y Sean se adelantó para pasar un brazo alrededor de su hermana y encaminarse a casa mientras  charlaban.
“Casa” era el Castillo de Levany y la aldea. Kristana estaba segura de que no había otro Señorío como aquel, pensaba que tenía que ver con que   en el pasado su madre había sido una aldeana más y que su padre había llegado a aquel lugar como esclavo. Estas circunstancias peculiares hacían bastante original la convivencia. El Castillo parecía estar abierto a todo el mundo, de hecho habían pocos lugares que fueran de uso exclusivo de la familia, la cocina estaba invadida todo el tiempo por las mujeres de la aldea y todos lo consideraban su propio hogar  . Además la gente acudía continuamente al Castillo en busca de los consejos de Shara y de Connor.
 Los niños Blackdalion pasaban más tiempo  jugando en la aldea que en los jardines amurallados , sin mencionar con que todos se preocupaban por su bienestar y los cuidaban como a sus propios hijos. Incluso los reprendían como a sus propios hijos, sobretodo a los tres menores que habían sobrepasado con creces  la  capacidad de hacer travesuras de su padre.
 Los ojos dorados relampaguearon al ver a los recién llegados  y Shara  corrió para lanzarse en brazos de su esposo.  No le importó ser una señora adulta  para tales demostraciones, después de todo  la espontaneidad era parte de su vida desde que él había llegado y también el amor.
-Parece que me ha extrañado mi Señora – dijo Connor risueño devolviéndole el abrazo
-Sólo un poco  mi Señor – respondió ella fingiendo indiferencia y , separándose de su abrazo, saludó al mayor de sus hijos y a su hermanito, quienes ya la superaban en altura .
- ¡Papá! – gritó un trío de niños lanzándose sobre el recién llegado. Con la misma habilidad con que había ganado batallas Connor Blackdalion se las arregló para levantar en sus brazos  a los tres entusiastas niños.
- ¿Cómo se han portado? – interrogó a los niños pero mirando a su esposa
-Libres de toda culpa – dijo ella con una sonrisa
-Entonces sugiero que entremos a buscar algo de comida...- propuso él mientras  rumbeaba hacia su casa seguido de su familia.


Los días en Levany se deslizaron tranquilos ,deshojándose como las hojas del otoño entre trabajo arduo, música y risas.
Lentamente le daban la bienvenida al próximo invierno. “Pronto “ murmuró para sí Kristana Blackdalion y su mirada se sumergió en la visión hasta que la presión de la mano de su padre sobre  su hombro la trajo de regreso
-¿Qué viste cariño? – preguntó con suavidad
- Dragones...- dijo la chica con un aire soñador
-¡Oh no Krista! – exclamó - Dime que es una broma...pude acostumbrarme a la magia de tus tíos pero no podría con  dragones, tal vez antes  me hubiese parecido divertido pero ahora...además no quiero imaginarme lo que harían con nuestra cosecha
-Tranquilo papá, sólo estaba soñando despierta y no hablaba sobre un  verdadero ataque de dragones – respondió  divertida y Connor suspiró aliviado – sólo pensaba en cuán difícil sería domar un dragón y lograr su amor...
-Bueno, si alguien puede domar a un dragón esa eres tú, mi dulce Krista. – respondió Connor con ternura.
-Espero que así sea ..- respondió ella enigmática -¿Dónde ibas? – preguntó cambiando de tema aunque las preguntas brillaran en las pupilas grises de su padre
-A buscar a “La Plaga”
-¡Papá!
-Debí imaginarme que  mi tranquilidad no podía durar mucho  cuando después de que Sean y tu nacieran...llegaron ellos . No sé por qué dejé que tu madre me convenciera de tener una familia grande – dijo Connor  adoptando un aire trágico
-¿Qué hicieron esta vez?
-Tu hermana retó a los hijos de  Tanner  a caminar por el puente colgante
-No hay puente colgante en Levany...- especuló Krista
-No había, hasta que tus hermanos construyeron uno sobre el arroyo .Según me han dicho está construido entre los árboles de ambas costas.
-Y ¿qué sucedió? – preguntó Krista conteniendo la risa ante la última aventura de sus hermanos menores
-Obviamente Shennara ganó, los demás no se atrevieron a cruzarlo y Josh  Tanner se cayó al arroyo, luego Colin se propuso cobrar la apuesta
-¿Apuestas?
-Claro, no creerás que lo hicieron desinteresadamente. Así que ahora están todos en casa de Tanner y yo tendré que responsabilizarme – finalizó Connor revoleando los ojos
-Voy contigo.
-Gracias, voy a necesitar ayuda para no asesinar a esos tres
-¿O para no reírte con los detalles?
-Bueno , eso también. – contestó él pasando un brazo por la cintura de su hija.



Todos se habían alejado, su gente tenía el suficiente instinto de supervivencia para apartarse cuando él estaba furioso.
Sólo un imprudente permaneció cerca y se arriesgó más aún haciéndole una sugerencia.
-Mi Señor, ¿por qué no consigues una bruja como la de Levany?
“Levany” aquel nombre resonó en su alma como si fuera un recuerdo agridulce que quisiera salir a la luz, casi un leve toque de pluma  que le rozaba  cálidamente el alma.  El hombre frunció el ceño y descartó la extraña sensación. Él no se dejaba llevar por sentimentalismos.
-¿La bruja de Levany?
-Sí . Escuché que ella ve el futuro. Les avisó de la última tormenta y pudieron salvar la cosecha. Un poder así a tu servicio podría evitar otra catástrofe o incluso  ayudarte contra tus enemigos.
-Una  bruja  a mi servicio – susurró él y sus ojos claros y fríos brillaron especulativamente



“Las flores crecen por donde camina Kristana “ era uno de los dichos familiares. Lo cierto era que la joven tenía muy buena mano para la jardinería, tal vez porque ponía amor en la tarea. El mismo amor que ponía en cada cosa que hacía.
Sin embargo últimamente se refugiaba más de lo acostumbrado en su jardín, sentada en el suelo arrancaba malas hierbas con gesto serio
-¿Dónde está tu risa Kristana? –preguntó Blaze arrodillándose  junto a su prima. En los últimos días  la muchacha se mostraba demasiado taciturna
-Lejos, junto al mar...¿Qué haces aquí?
-Estoy de visita – respondió él tratando de descifrar las palabras de la joven.
-¿Visita?
-Sí,  eso que haces cuando sales de tu casa y vas a la de otro.
Krista  no pudo evitar sonreír.
-Me alegra que estés aquí. – dijo dándole un abrazo
-Bueno, al menos logré una sonrisa, tal vez en unos días recuperemos tu risa plena. Vamos, acompáñame a ver que cocinó tía Shara para mí. – le respondió él ayudándola a levantarse
-Seguramente te preparó un banquete
-Soy su sobrino favorito...
-Al menos estoy segura que prefiere que seas tú quien asalta sus despensas y no los mellizos.
-Eso tiene mucha lógica, sinceramente no sé como esos dos siguen siendo delgados...
-Magia...-respondió la  joven y los  dos  se echaron a reír .


Luego de una larga cabalgata por las tierras de Levany , Blaze se sentó desmañado junto a su prima.
-¿Qué te sucede Kristana? – preguntó  perspicaz el joven a quien no le había pasado desapercibido el aire ausente de la muchacha .
-Nada
-Krista, soy yo ...- insistió  mirándola con un brillo sagaz en sus ojos verdes
-Lo sé Blaze, es que...
-¡Ayuda! –los interrumpió la voz de Sean y cuando levantaron la mirada lo vieron acercarse a ellos mientras sus tres  hermanos menores, prendidos a su cuerpo ,  fingían atacarlo.
-Al rescate – dijo Blaze levantándose y guiñándole un ojo a su prima, y tras un vago  intento de rescatar a su primo  , se unió al ataque de los menores  . Al rato los cinco estaban entrelazados en una juguetona  lucha , en medio de risas y gruñidos.
Kristana los observó manteniendo la distancia, con una sonrisa en los labios y una extraña tristeza reflejada en los ojos.
Blaze se quedó unos días más pero no logró ninguna confidencia relevante  por parte de Kristana , la explicación que ella estuvo a punto de darle se desvaneció en el aire .

Shara estaba bastante ocupada  con los balances de  las provisiones mensuales cuando su hija se le acercó a hacer un pedido
-Pregúntale a tu padre  - respondió Shara  sabiendo lo que Connor pensaba y Krista suspiró resignada. Por lo visto no iba a ser nada fácil
-¿ Ir a  Azzura ?, lo siento Krista ,pero no. Estaremos demasiado ocupados y ninguno va a poder acompañarte. Tendrás que perderte el Baile este año – respondió Connor
-Padre...
-Irás el año que viene, o  mejor aún organizaremos una gran fiesta aquí
-Por favor, este será el último año que podré compartirlo con Mery. Se casará pronto...
-No lo sabía
-Bien, nadie lo sabe aún – dijo Kristana misteriosa entornando los ojos en un claro gesto que aludía a sus visiones
-Ya veo – respondió Connor  con una sonrisa  cómplice - , aún así es bastante lejos y no estaré tranquilo si vas sola. Sin nadie de la familia, me refiero – aclaró antes de que ella mencionara al gran ejército que podía acompañarla.
Aquella aventura en busca del tesoro en la infancia había provocado cierto recelo en su padre respecto a las salidas, Connor era bastante sobreprotector con sus hijas.
-Yo la llevo – intervino Kilcoy que entraba en ese momento – Tengo que ir por allá, puedo acompañarla y luego tú la buscas
-¡Gracias tío! – respondió Kristana y se volvió  hacia su padre con una expresión que dejaba poco lugar a la negación.
-Está bien – desistió Conn – si tu tío te lleva puedes ir, en un mes yo iré por ti.
La joven abrazó a su padre , luego a su risueño tío y  salió presurosa  a realizar  los preparativos.
Una voz en su corazón le decía que había apostado demasiado , poniendo todo lo que era valioso  para ella en juego, y lo  que era peor ,   se había arriesgado sin saber los resultados .
Aún así Kristana era una Blackdalion y había tomado una decisión aunque debiera cargar con el peso de las consecuencias.

      Los días que había pasado en Azzura habían sido deliciosos, pero estaban a punto de terminar y no porque se hubiese cumplido el plazo que le había dado su padre. Kristana suspiró con pesar, tendría que recorrer un camino difícil.
Se puso un vestido sencillo de lana, tomó su capa  y  furtivamente se dirigió hacia las caballerizas.
 No quería que nadie la interceptara ni la siguiera, ni siquiera su amiga Mery quien hasta donde ella sabía seguiría soltera por un tiempo más, no había querido mentirle a su padre, nunca lo había hecho antes, pero fue la única forma que Krista encontró de lograr su objetivo.
Tomó a su caballo, por suerte era un animal tranquilo y fuerte...le acarició el morro, le dio unas palmaditas en el lomo y lo montó. Luego cabalgó suave pero decidida hacia el bosque, hacia la emboscada que le esperaba.
Un grupo de seis hombres le salió al paso y detuvo su marcha rodeándola.
-Si no se resiste nadie le hará daño . Tiene que venir con nosotros – dijo el hombre mayor que parecía guiarlos.
-Está bien – dijo Krista y el hombre sintió un raro estremecimiento cuando aquellos ojos dorados se clavaron en él. Había tanta belleza y dignidad en la joven que él sintió una leve punzada de arrepentimiento. ¿Qué derecho tenía a llevar a aquella muchacha a un destino incierto?
-¡Vaya que es linda la bruja de Levany! – exclamó uno de los hombres jóvenes y la atención del capitán se desvió hacia él.
-No quiero oír ningún comentario  de ese estilo ni que la señorita sea molestada, ya saben que nuestro Señor exigió que llegue a salvo y eso incluye respeto-  exigió el hombre y Krista se sintió aliviada.
-¡Sí capitán ! – contestó el joven y rodeando a Kristana la “escoltaron”rumbo a su nuevo destino .
A medida que avanzaban , Krista sentía que el invierno  llegaba tras ella borrando los últimos vestigios del otoño y alejándola de lo que quedaba atrás , su hogar , su familia.
Cuando tras varias jornadas llegaron , la joven levantó la mirada  y su juvenil optimismo se vio oscurecido por la presencia de las inmensas murallas que se alzaban frente a ella. De pronto su humor se tornó tan sombrío como el cielo nocturno y nublado  que se cernía sobre ellos, una cosa era lo que ella intuía y otra muy diferente enfrentarse a la realidad de los hechos. Sin embargo, Kristana  se armó de coraje y espantó la sensación opresiva que le causaban aquellas murallas, el frío , la noche y el ronco sonido del mar salvaje que rodeaba a aquel lugar.
-Llegamos –dijo el  hombre que guiaba  y Krista percibió  un extraño pesar en la voz de él, como si estuviera cumpliendo con un deber desagradable.
Lentamente cruzaron el puente, debajo estaba el mar  ya que el lugar al que se dirigían estaba casi separado de la tierra, hubiera sido una isla de no ser por  aquélla pasarela de piedra que servía de puente.
Ella trató de fijar la vista al frente ignorando el misterioso mar que los rodeaba. Los centinelas que estaban en las almenas de la muralla reconocieron a los recién llegados y las puertas se abrieron para dejarlos entrar.
 En el interior las murallas se desvanecían fundiéndose a un lado con el Castillo construido sobre los acantilados y hacia el otro  lado parecían fundirse con una aldea hasta perderse. Kristana descubrió que las murallas protegían la entrada y después no eran necesarias porque estaba el mar .Sólo se podía llegar  atravesando la puerta principal o por mar, lo que convertía a aquel lugar en una fortaleza casi impenetrable.
Poco a poco se acercaron a la gris construcción hasta llegar a la entrada .Desmontaron y el hombre que lideraba le hizo señas a Krista para que lo siguiera hasta el interior .A pesar de llevar puesta la capa la joven sintió frío , no se parecía en nada a su hogar. De hecho parecía casi deshabitado.
Un hombre se acercó a recibirlos.
-El Señor espera, me dijo que la llevara – explicó y  quien  la había llevado hasta allí asintió.
-Vaya con él – le dijo a Kristana y la joven sintió que había estado a punto de decirle algo más pero había optado por el silencio . ¿Sería acaso que había querido advertirle de algo o disculparse por llevarla allí? .Ella no pudo descifrarlo y siguió al que había venido a buscarla.
Subieron unas escaleras desgastadas hasta llegar a una habitación que parecía ser el despacho del Señor del lugar. Estaba a oscuras y sólo entraba un poco de claridad a través de la ventana.
-Así que tú eres la bruja...- dijo una voz poderosa y fría desde la penumbra.
Kristana podía distinguir la silueta de un hombre pero la oscuridad no le permitía distinguir  los rasgos, aunque no lo necesitaba.
-No soy ninguna bruja...- contestó ella sabiendo que no podía ceder, si quería ganar aquella batalla debía mantenerse firme
-¿Puedes ver el futuro o no ? – insistió él con impaciencia
-Sí – respondió sabiendo que era inútil negar la realidad
-Dime qué ves –ordenó él
-No funciona así , no puedo controlarlo a voluntad. Las visiones vienen a mi, no puedo convocarlas, ni elegir lo que veo  – respondió ella y escuchó la risa cínica del hombre
-Debí imaginarlo , nunca nada sale según mis planes. Aún así permanecerás aquí . Llévenla al calabozo hasta que pueda  sernos de utilidad – ordenó desde las sombras al guardia que  la había llevado y que permanecía tras la joven.
-¡No! – gritó Kristana y aunque no le gustaba mentir pensó que esta vez la causa valía la pena-   si me encierras las visiones no vendrán a mi . Necesito luz y tranquilidad para que funcione...
-Ya veo...entonces llévenla a alguna habitación . Después de todo no hay mucha diferencia
-Gracias ...-musitó ella y la carcajada de él fue una  tétrica burla
-¿Quién eres criatura ,que agradeces a quién te encierra? – interrogó con aspereza
-Soy Kristana...¿y tú?
- Sayen de Ildrake –contestó con más frialdad en la voz de la que había tenido hasta el momento.
Se acercó a ella y la claridad que entraba por la ventana le permitió verlo. Era alto, joven y vestía de negro, el mismo color de su desordenado cabello..
Tenía ojos verdes, pero no intensos como los de Blaze sino muy claros. Eran de  un extraño color aguamarina, mezcla de celeste y verde.
La joven no necesitó de sus dones para saber lo que veían los demás cuando estaban frente a ese hombre, peligro y dureza. Parecía ser uno más de los acantilados que enfrentaban al mar.
Sabía que los que lo rodeaban  temblaban ante su mirada inclemente  y que ella debería temer también ,pero estaba acostumbrada a hombres severos. Así eran los hombres de su familia, hacían palidecer a sus enemigos con su presencia pero ella los había visto ser amantes esposos, generosos amigos y tiernos padres. Eran tan capaces de utilizar una espada como de acunar un bebé o  contar un cuento, aunque   aquel hombre frente a ella no parecía conservar ningún rastro de ternura.
Kristana deseó que aún lo hubiera, que no fuera demasiado tarde para él, ni para ella.
La mirada de la joven siguió examinándolo y se detuvo consternada en la  marca que llevaba él.
Una cicatriz marcaba uno de sus pómulos llegando hasta el ojo, la muchacha pensó en el dolor que aquello le había causado y se estremeció.
Sin poder evitarlo estiró una mano para acariciarlo allí donde había sido herido con saña,  pero él la atajó en el aire tomándola con fuerza, luego notó que le hacía daño y la soltó.
-Qué terrible ...–murmuró ella apenada y él apartó la cara, no quería su lástima.
-Fue hace tiempo y ya no importa – dijo él con dureza
Kristana sólo se quedó mirándolo con dulzura . No le importaba la cicatriz, ni siquiera eso podía afear aquel hermoso rostro, sólo le dolía porque ella  lo recordaba  antes de que tuviera la marca y también recordaba cómo lo habían herido.
Lo había visto y había despertado llorando de aquella terrible visión y Kristana a pesar de ser muy sensible  no acostumbraba llorar, de hecho lo había hecho muy  pocas veces en su vida.
Sólo dos de aquellas veces habían quedado grabadas en su memoria.
La primera vez había sido cuando era pequeña ,estando en casa de sus abuelos había visto que su madre enfermaba y al llegar a   su hogar la visión se había hecho realidad. Durante mucho tiempo ella y sus hermanos habían deambulado tristes y  silenciosos bajo el cuidado de sus tíos. Su alegre padre también había perdido su risa acosado por el miedo de perder a Shara, durante la convalecencia no se había movido del lado de su esposa.
Y cuando su madre había emergido frágil y débil de la enfermedad Kristana se había abrazado a ella  llorando y lo había hecho hasta quedar agotada.
La otra había sido al ver como un hombre despiadado hería con ferocidad el rostro de un niño. Un niño que ella conocía desde siempre.

    Cuando la llevaron a la habitación  entendió porque Sayen había dicho que no había mucha    diferencia con los calabozos, el lugar  parecía abandonado, era una habitación lúgubre y austera. La joven había notado que la pobreza reinaba por doquier, la gente de aquel lugar luchaba  desesperadamente por sobrevivir y el joven Señor de   Ildrake era capaz de cualquier cosa por asegurar aquella sobrevivencia .
Todo aquel lugar estaba sumido en sombras y para Kristana que amaba la luz era un peligroso desafío.
Se le informó que podía vagar libremente por el Castillo , aunque debía acudir al señor tan pronto fuera llamada .En pocas palabras era una prisionera y no podía olvidarlo.
Sin embargo Krista aprovechó  para recorrer el lugar, después de todo  viviría allí...aunque no sabía durante cuánto tiempo. Las tierras de Ildrake eran su nuevo hogar.
Durante los días siguientes apenas se cruzó casualmente con Sayen pero  éste no le dirigió la palabra, ella comía sola y nadie se le acercaba para hablar o acompañarla. Sólo sentía la silenciosa vigilancia de los guardias que seguían a distancia sus movimientos.
Al tercer día se encontró con el hombre que la había acompañado hasta allí , el capitán de la guardia de Ildrake, y Krista se interpuso en su camino obligándolo a saludarla.
-Hola – dijo ella alegremente y el hombre le sonrió, una mueca mínima como si hubiese olvidado como hacerlo.
-¿Está usted bien? – preguntó él un poco incómodo
-Sí, él...
-...no es tan malo – terminó él la oración
-No , no lo es.¿Lo conoce desde hace mucho?
-Desde que era un bebé. Serví a su madre y luego siempre , bueno casi siempre – aclaró el hombre y su mirada se oscureció – estuve a su lado.
-Entiendo – dijo la joven estudiando su expresión y el hombre intuyó que ella de verdad comprendía, más allá de las palabras.
-Debo irme – dijo él y cuando se estaba marchando Krista lo llamó
-¿Por qué nadie se acerca a mi? ¿Por qué creen que soy una bruja?
-Tal vez o quizás porque temer ya es una costumbre en este lugar – dijo él antes de marcharse.
Kristana lo observó alejarse. Dolor, culpa, pérdidas , miedo...se concentraban en Ildrake, parecía que de verdad sus habitantes necesitaban una bruja para solucionar todo, pero sólo estaba ella.
Tendría que ser suficiente .



Connor estaba en la aldea discutiendo algunas cuestiones de la cosecha cuando vio al pequeño contingente aproximarse por el camino principal. Se acercó un poco y al distinguir  que venía encabezado por  Darren , el  Señor de Azzura , echó a correr desesperado.
“Kristana” – pensó con alarma y la sensación le oprimió el pecho.
-Connor – dijo el otro hombre cuando vio llegar intempestivamente al Señor de Levany
-¿Qué sucedió? – preguntó al tiempo que  el otro desmontaba para enfrentarlo
-Kristana desapareció – explicó Darren acongojado mientras presenciaba una tormenta de sentimientos formarse en la mirada gris de Connor Blackdalion
-¡¿Qué quieres decir con que mi hija desapareció?! La gente no desaparece
-Uno de los sirvientes la vio salir en su caballo hacia el bosque, nunca regresó. La buscamos por todos lados, sin ningún resultado
 -¿Se evaporó? – preguntó irónicamente con una furia helada que se desprendía de cada uno de sus gestos
-Connor , te juro que la buscamos por todos lados, pero cuando nos dimos cuenta de que no llegaba habían pasado horas y las huellas se habían borrado. Vine tan pronto pude, mi gente sigue removiendo cielo y tierra para encontrarla.
-¿Cuándo sucedió?
-Hace cuatro días. Tardamos tres en viajar hasta aquí – se justificó el hombre
-Necesito un caballo – dijo Connor y cuando se lo alcanzaron , sin decir nada más se montó y se encaminó a su hogar donde debería enfrentar el peor reto de su vida, decirle a Shara que Kristana había desaparecido.
En culposo silencio , el Señor de Azzura y su gente se limitaron a seguir a Connor hasta el Castillo.
-¿Padre? – preguntó Sean al verlo  atravesar el patio con el semblante serio
-¿Dónde está tu madre?
-En la cocina con Cami, ¿qué pasó?
-Tu hermana desapareció en Azzura, busca a Kilcoy
-Pero...
-¡Ahora Sean!.Tengo que ver a tu madre  - dijo en un susurro y entró al Castillo. El  rubio muchacho salió corriendo a cumplir con el encargo de su padre.
Shara había sentido el ruido y salió a recibir a su esposo, antes de que éste ingresara en la cocina
-¿Connor? – dijo al ver la expresión de él
- Siéntate mi amor  - dijo él suavemente y la llevó hasta un sillón .Luego las palabras, las explicaciones confusas,  el dolor y las lágrimas se mezclaron .
A enterarse de la noticia Connor ya había decidido su primer paso, así que pocas horas después él y Kilcoy  marcharon hacia a Azzura  junto a Darren.
Shara estaba encargada del cuidado de los hijos menores y la gente de Levany; Sean y Colin de avisar a sus tíos de lo sucedido.
Más que nunca los Blackdalion debían estar unidos. Y como siempre cada miembro de la familia estaba dispuesto a brindar la ayuda necesaria a los suyos , así fue como al recibir la noticia una sombra tocó los corazones de los habitantes del Castillo de lo Cerezos, De la Antigua Casa y de Dalalbión y sin perder tiempo  todos marcharon hacia  Levany.
Durante la marcha el joven Blaze Blackdalion rememoraba una y otra vez su último encuentro con Kristana. “¿Qué secreto guardaba Krista entonces?” “¿Tenía algo que ver con lo sucedido?”
El joven no pudo evitar sentir un poco de culpa, tal vez de haber insistido un poco habría  averiguado qué era lo que preocupaba a su prima y prevenido  aquella misteriosa desaparición.
O tal vez no, pensó y decidió que ya no importaba. Lo único importante era encontrarla sana y salva.
La familia se reunió  a pleno en Levany.
Las mujeres se encargaron de apuntalar a Shara  en la tenebrosa espera y los hombres hacían planes  mientras aguardaban  impacientes instrucciones de Connor.
Dos días después él regresó.
Shara casi no reconoció al hombre que avanzaba hacia ella. Tenía el mismo cabello rubio, los amados  ojos grises, la misma belleza en los rasgos pero había una derrota en él que nunca había existido  antes, un dolor que transfiguraba a Connor Blackdalion. La mujer no necesitó preguntar , no había novedades sobre su hija o tal vez fuera  peor.
-Lo siento ...no hemos descubierto nada . No hay señal de ella en Azzura , Kilcoy se quedó allí– musitó Connor al llegar junto a ella y la rodeó con sus fuertes brazos para contener sus sollozos. Habían compartido muchas cosas a lo largo de su matrimonio, pero nunca una desesperanza tan terrible , una angustia tan desgarradora.
Porque aunque ninguno lo dijera, tenían miedo, mucho miedo. Usualmente  estar cerca el uno del otro les bastaba para sentirse seguros, pero ahora ni siquiera aquel reconfortante abrazo parecía suficiente .
-Ella vive – dijo una voz y los dos se volvieron a un tiempo para contemplar a su hijo mayor  que parado a poca distancia los observaba .
-¿Qué dices Sean? – preguntó Shara temblorosa pero con una luz de esperanza en sus ojos dorados.
-Puedo sentirla y sé que ella esta viva. Mamá tienes que creerme, quisiera saber dónde está pero no puedo. Sin embargo sé que está bien -  explicó más serio de lo habitual
Connor avanzó hacia él y lo abrazó
-Gracias Sean, la encontraremos – dijo a un tiempo a su esposa e hijo y luego fueron a reunirse con el resto de la familia

A pesar de que Shara trataba de ser fuerte la angustia la venció  alterando su salud, su suegra le recomendó que descansara . Todas las mujeres de la familia se reunieron para acompañarla.
- Tú no Kaly, no me digas que me calme. Es mi pequeña... – interrumpió Shara a su cuñada cuando esta iba a hablar
-¡Oh Shar !, es nuestra pequeña también y sí voy a pedirte que te tranquilices y descanses, pero sobre todo que confíes en mí. En nosotras. ¿Lo harás hermana?-preguntó Kalymera sosteniendo las manos de Shara.
Ésta miró a la más pequeña de los hermanos Blackdalion, su mirada azul desbordaba fuerza y determinación y también le decía que su corazón estaba  siempre dispuesto para ayudar a los suyos.
Shara levantó la mirada y contempló a las otras mujeres que la acompañaban además de Kaly y Leila.
 Estaba unida a ellas por los lazos familiares del matrimonio pero más aún por el amor mutuo.
Se detuvo a contemplar a su suegra, los hermosos ojos gris plata , heredados por Connor, la miraron con ternura infinita dándole su apoyo. También estaba allí  la reservada Bladian, alta , de ojos y cabellos oscuros, con un poder sobrehumano rodeándola  parecía una intimidante guardiana. Al lado de ésta estaba Fair, con sus rubios cabellos cortos  y sus confiados ojos verdes, creyendo en el amor y  los finales felices,  era la imagen de la esperanza.
Por último su mirada se detuvo en su hermanita Leila, quien se había convertido en una extraordinaria mujer y que conservaba la dulzura de antaño
-Sí – respondió finalmente Shara  descifrando el mensaje en los ojos de Kaly- confío en ustedes .
-Bien, entonces descansarás y tomarás esto – acotó Bladian acercándose con una fragante infusión- Bébelo Shara, prometo no convertirte en nada raro. –dijo Dian  haciéndola sonreír
-Duerme querida – dijo Elady sentándose junto a ella
-¿Estará bien? – preguntó Fair preocupada acercándose a Kaly mientras Shara se sumía en el sueño inducido por la infusión de Bladian.
-Claro que sí – contestó la joven pensando en su propio extravío y también en el de Connor- Hasta ahora estas situaciones siempre han terminado bien para los Blackdalion , Kristana no será la excepción...
Elady calló, aunque era verdad que las aventuras de sus hijos menores habían terminado bien , también era cierto que el temor y el dolor de perderlos había dejado huellas imborrables en su corazón.

Un rato después ,Connor entró a la habitación  y le dio un beso en la frente a su esposa dormida.
Él no tenía buenos recuerdos de sus días de prisionero y eso le causaba un miedo indecible por Kristana , un miedo al que no se animaba a ponerle nombre , tratando de evitar que se volviera realidad. Sabía  de la crueldad y no quería que rozara a su hija.
Observó a su esposa, la mujer que amaba, aquella por la que había dejado de ser el menor de los Blackdalion para convertirse en el hombre que ella  merecía.
-Voy a encontrarla Shar. Lo prometo  – musitó y  acarició el rostro dormido donde las lágrimas habían dejado rastros.
Salió del cuarto y fue hasta su biblioteca donde sus hermanos y padre lo esperaban .
-¿Es que acaso no puede hacerse nada? – preguntó Connor impotente y golpeó la mesa que tenía enfrente – Debe haber una manera...Ennis ¿ no hay nadie en Dalalbión  que pueda ver dónde está Krista?
-Lo siento hermano, no conocemos a nadie con el don de la visión , Kristana es la única ...- se disculpó
-La única ...– repitió Connor y por un instante deseó que alguno de sus otros hijos hubiera heredado aquel don , Sean miró a su padre y pudo adivinar lo que pensaba.
-Perdóname padre – se disculpó el joven como si tuviera alguna responsabilidad. Connor se acercó a él y le pasó un brazo sobre los hombros.
-Tú no tienes nada por qué disculparte. Nos has dado la única esperanza que nos mantiene hijo, por ti sabemos que Krista vive. ¿Algún hechizo de búsqueda? – preguntó mirando a su cuñado.
-Ninguno ha resultado Connor –respondió Dionis apenado
-¿Quién pudo hacer esto, no tenemos ningún enemigo declarado y además nadie se atrevería a desatar nuestra ira? ¿Por qué Kristana? – preguntó Connor dolido por la impotencia que sentía
-La encontraremos hijo, muy pronto estará en casa – dijo Kyrios y la seguridad de aquel hombre que lo había confortado toda su vida sin fallarle jamás , animó a Connor.
Aquella noche hubo vigilia en Levany y la tristeza los cubrió a todos en su doloroso manto
Al día siguiente los  Blackdalion estaban organizados para buscar a Kristana con todos los medios a su alcance .
Connor había decidido volver a Azzura y los demás investigarían los territorios cercanos buscando cualquier información que pudiera servir para encontrar a la joven .
Sin embargo una semana después seguían sin tener novedades.

Kristana había llegado a la conclusión de que ser prisionera era tremendamente aburrido y luego se había reído sola por su pensamiento, aquel razonamiento era más propio de su hermana Shennara que de ella . Sin embargo era verdad, extrañaba terriblemente la música...en su hogar siempre había música pues su padre no concebía la vida sin ella. También  Sean era un prodigioso músico y cuando tocaba algún instrumento era la única vez que  se volvía espontáneo y despreocupado, además de lograr aligerar el ánimo de quienes lo escuchaban.
Al pensar en ello soltó un suspiro pues extrañaba mucho a los suyos, más de lo que se animaba  a reconocer.
Extrañaba a sus padres , el apoyo de su hermano mayor, las travesuras de sus hermanos menores, la amistad de sus primos.
Su don la había llevado a emprender una gran aventura , imaginó lo que opinaría el aventurero  Blaze de aquello, nada bueno seguro.
Las visiones eran una parte esencial de ella, así que no podía estar tan errada  al dejar que la guiaran  , sin embargo pronto esa certeza se desvaneció.
A la noche siguiente la joven Blackdalion  sintió el peso de su don, la impotencia por no poder controlarlo cuando sintió los gritos que alertaban del fuego en  el almacén donde se guardaban los víveres .
Salió rápido al exterior para ver la noche manchada por el humo y el fuego . Allí estaba Sayen que entraba  junto a sus hombres al lugar del incendio tratando de apagarlo . Poco a poco fueron ganándole al fuego  y ella vio el alivio que él sentía.
Había arriesgado su vida por salvar el alimento que mantendría a su gente y ello le había costado una fea quemadura en el brazo.
Kristana se estaba acercando orgullosa hacia él , cuando uno de los soldados que cuidaban el Castillo se adelantó  llevando a un hombre joven consigo.
Ella alcanzó a oír como el soldado explicaba que aquel hombre era el encargado de la vigilancia nocturna y como al estar borracho había   tirado una lámpara provocando el incendio. No había sido intencional  pero había agravado todo al salir huyendo.
Ahora que estaba sobrio el hombre miraba compungido y aterrorizado al joven Señor ,quien a pesar de estar manchado por el humo y el hollín,  lucía feroz
-¡Tu irresponsabilidad pudo destruir todo el alimento , además de acabar muchas vidas si no lográbamos controlarlo !–gritó Sayen
-Lo siento...- trató de disculparse el otro
-Azótenlo  - ordenó impasible Sayen mirándolo con desprecio y frialdad
-¡No ! – gimió Krista  adelantándose – No puedes ser tan cruel
-¡¿Qué rayos haces aquí?!...¿Cruel? , su imprudencia pudo costar vidas , debería matarlo .¡Vuelve adentro ! – gruñó y ordenó a uno de sus hombres que alejara a la chica de allí.
Kristana ni siquiera necesitó que la llevaran por la fuerza, obedientemente regresó al castillo porque no  deseaba estar cerca de Sayen.
“¿Cómo había podido pensar que había algo bueno en él ?”. Sólo había sombras en su interior y ella estaba horrorizada, aunque una voz le decía que no era cierto y no podía alejar de su mente la imagen del joven combatiendo al fuego.
Se acurrucó en la cama pensando en su familia..Les había causado un gran sufrimiento,  ella había tomado una decisión aunque implicara cometer una falta imperdonable contra los suyos.
“¿Acaso había valido la pena? “ se preguntó a sí misma , pero en realidad sólo había existido una elección posible, porque la gente de aquel lugar  merecía ser amada, porque había un joven Señor que merecía saber amar y porque ella no podía soportar la oscuridad en la que todos estaban sumidos.
No podía darse por vencida , tenía que hacer algo, así que se levantó  liberándose de los pensamientos negativos que la atormentaban .
Antes de marcharse de la habitación  siguiendo  un impulso se arrodilló junto a la cama para rezar, aunque no sabía a quién dirigía su pedido.
“Por favor ayúdame “ –  dijo y dirigió aquel ruego al espíritu de  la madre que había amado a Sayen, a Dios y también a sus propios antepasados, aquellos que le habían legado la visión guiándola hasta Ildrake .
Luego , confortada , se levantó y salió decidida.
Fue a la cocina y descubrió agradecida que la cocinera aún estaba despierta debido a  los incidentes.
Era una mujer grande  de edad y de tamaño que miró con  amable curiosidad a la joven .
Decían que aquella niña era una bruja , pero no lo parecía.  La mujer pensó que no le inspiraba  miedo, todo lo contrario, los ojos dorados de la joven irradiaban una calidez tranquilizadora
-¿Qué necesitas querida?  - preguntó y la joven sonrió
-Necesito su ayuda...para conseguir algunas hierbas.
La mujer asintió y un par de horas después Kristana Blackdalion caminaba resuelta  hacia la habitación de Sayen.
La puerta estaba abierta y él estaba sentado en un  sillón de respaldo alto junto a la ventana, el fuego de la chimenea apenas iluminaba sus facciones pero ella adivinaba su expresión severa .
De pronto percatándose de su presencia se volvió hacia ella
-¿Qué haces aquí? – preguntó con brusquedad.
-Extiende el brazo... – dijo ella acercándose a él e ignorando su rudo recibimiento.
-¿Qué vas a hacer? – preguntó confundido  por la actitud de ella
-Curarlo...
-¿Entonces también tienes el don de la sanación?
-No, sólo soy nieta e hija de herreros...ésta es nuestra receta familiar para aliviar quemaduras y heridas...es una mezcla de hierbas– dijo señalando el pote que sostenía –
-No es necesario, una cicatriz más no me hará nada – dijo él renuente
-Sayen, dame tu brazo – ordenó ella  con voz firme y se arrodilló junto a él – no todas las heridas tienen que dejar cicatriz , algunas pueden curarse...-dijo mirándolo con compasión e inesperadamente  él hizo lo que le ordenaba.
Aunque se había limpiado, seguía teniendo la misma ropa y tenía el brazo encogido, con la tela aún pegada a la quemadura.
La joven retiró los restos de tela de la herida y aunque él hizo una leve mueca no se quejó por el dolor, luego le aplicó  el ungüento con mucha delicadeza.
Sus esbeltos dedos se movieron cuidadosos sobre la piel de él, Sayen  no recordaba que lo hubiesen tratado así alguna vez, nunca había sido tocado tan gentilmente
-¿Ya lo curaste a él? – preguntó repentinamente  y ella lo miró sorprendida de que  supiera lo que había hecho . En efecto, antes de ir a verlo , había curado la espalda del hombre que había sido azotado.
Levantó la cara y lo miró desafiante, con aquella actitud guerrera que llevaba en la sangre
-Sí, ya lo curé – contestó y en lugar del reproche que esperaba, Sayen sólo asintió con un gesto mínimo y dejó que ella terminara de curar su brazo. Luego ella se marchó , sin poder evitar tener una sensación de triunfo como si hubiese ganado una batalla, pero aún quedaban muchas más.
“Demasiada sangre Blackdalion” – se dijo a sí misma.

Al día siguiente Kristana decidió salir del Castillo e ir a conocer la aldea .Los guardias la observaron salir pero ninguno la detuvo , Sayen no se veía por ningún lado así que con una amplia sonrisa ella cruzó el umbral.
Sin darse cuenta sus pasos se encaminaron  lejos de la aldea y del Castillo, hacia la playa y el mar.
Bien al norte la tierra descendía suavemente y en lugar de los acantilados había una hermosa playa por la que Kristana caminó despejando su mente y llenando sus pulmones con el aire marino. Aquel lugar se parecía mucho más a los paisajes que conocía.
Ella conocía el mar pues su padre los había llevado en diversas ocasiones pero era muy diferente a lo que  se veía  desde el Castillo sobre los acantilados . En sus recuerdos el mar  estaba relacionado con horas apacibles de juegos y risas con sus hermanos, de tranquilos paseos  por las playas. Sol y amor, muy diferente a la fuerza que  había contemplado en la noche desde su habitación en Ildrake.
Las olas golpeaban con potencia sobre las rocas, aún de noche podía ver la espuma que brotaba y el potente murmullo era una música estremecedora que le llegaba al alma. Por un instante, había pensado que todo aquel lugar se parecía a su joven señor, una potencia capaz de destruir o crear.  El mar era , sin embargo, algo irresistible que la conmovía y le llegaba al alma. Sí , demasiado parecido a Sayen de Ildrake.
Aunque aquella playa era ideal para estar a solas con sus pensamientos hacía demasiado frío , así que decidió continuar viaje  hasta la aldea.
Añoraba el contacto con la gente, las conversaciones sobre las cosas cotidianas , las  risas de los niños y todo el ajetreo .
Sin embargo cuando llegó a  la aldea , descubrió que no encontraría nada de eso allí.
La gente hacía sus faenas diarias en un lúgubre silencio  y la miraban pasar manteniendo la distancia , nadie se acercaba a ella. Incluso  los niños desconfiaban , temían.
Kristana sintió desasosiego, las cicatrices que aquel horrible hombre había dejado iban mucho más allá del rostro de Sayen y eran igualmente difíciles de curar.
Sin embargo ella podía ver la belleza de una flor en una oscura semilla, era sólo cuestión de ser paciente, cuidar y amar. De esa manera se lograban los milagros , a una mujer se le cayeron unos leños que llevaba y Krista se acercó para ayudarla
-Hola – saludó Kristana confiada y al mirar a aquella joven cuyo corazón  libre de temores e incertidumbres se expresaba en sus ojos dorados , la mujer le devolvió el saludo con un sonrisa.
La joven Blackdalion pasó varias horas en la aldea , poco a poco logró ganar la confianza de algunas personas, pudo recorrer el lugar y charlar con ellos.
La primera impresión  que había tenido al llegar se confirmó ,Ildrake estaba sumido en la pobreza y acosado por enemigos. La última cosecha se había perdido por problemas climáticos  y el Señor había dispuesto un racionamiento de los víveres tratando de  encontrar una forma de sobrevivir al invierno.
Cuando vio que el atardecer se aproximaba decidió regresar al Castillo , a medio camino se encontró con Sayen.
-¿Dónde estabas? – preguntó ofuscado haciendo patente que la había estado buscando.
-Te temen – dijo ella con tono acusatorio. Había descubierto que el miedo que los aldeanos habían sentido ante las atrocidades de su anterior Señor se había extendido también a lo que sentían por su  sucesor. Si bien sabían que Sayen no poseía la crueldad de su antecesor ,   la frialdad de él los mantenía a distancia.
-Tal como debe ser – respondió él entendiendo a que se refería la  joven
-No debería ser así, el miedo no trae nada bueno
-A veces salva la vida. Miedo y odio son lo único que tuve y me hicieron sobrevivir – dijo él con un tono cortante que le heló la sangre a Kristana
-No debería ser así... y el amor es lo único que salva – sentenció la joven
-Tal vez en tu mundo, no en el mío .- contestó con amargura
Kristana sólo calló conmovida por el dolor que percibía en aquellas palabras.Había empezado a nevar y el frío la hizo estremecerse. Sayen notó el gesto y su mirada perdió algo de la dureza habitual
-Vas a enfermarte  por tomar tanto frío- dijo y  se quitó la capa para cubrirla .
Como si su gesto caballeroso hubiese sido una señal , empezó a nevar con intensidad. Finos copos los rodearon , la joven levantó la mirada absorta en el paisaje y Sayen observó como la nieve se enredaba en su cabello , e incluso en sus largas pestañas. Era una imagen irreal por su sobrecogedora belleza, aquella joven parecida a una espiga dorada rodeada por los cristales translucidos que caían sobre ellos.
-Será mejor que volvamos – dijo Sayen  regresando a la realidad, una fría realidad– la nieve empeorará en  poco tiempo
Kristana se limitó a asentir y lo siguió de regreso al Castillo.
Al verlos regresar juntos el capitán esbozó una sonrisa, pero Sayen gruñó al pasar  a su lado y se dirigió a sus habitaciones, no sin antes advertir a sus hombres que no dejaran salir sola a Kristana nuevamente.
-Es insoportable – se quejó ella en voz alta .
-A veces ..-  dijo Duncan , el capitán
-¿Sólo a veces? , todo el tiempo . Juro que lo intento,  pero él...
-A él lo lastimaron mucho. Quisiera contarle una historia si me puede escuchar – dijo el hombre y Kristana asintió. Ella sabía mucho más de lo que él creía pero igualmente necesitaba escuchar, tanto como Duncan necesitaba hablar. Con voz monótona , empezó a relatar .
-El abuelo de Sayen no era un buen hombre, pero al morir dejó las tierras de Ildrake a su único hijo  , Galen.  Era un joven muy agradable, no tenía un carácter fuerte pero tenía muy buen corazón. Él se casó con Liaren, esa joven era tan hermosa por fuera como por dentro  y los dos  se amaban mucho. Nunca vi a nadie amarse así, luego nació Sayen y este lugar se vistió de fiesta. Tal vez crea que es imposible pero así fue, en aquellos tiempos la felicidad era real y no una quimera.
Lamentablemente  Ildrake era codiciado por muchos y nos atacaron, Galen murió en una batalla
y con su muerte llegó la desgracia.
Sayen tenía tres años entonces, Liaren trató de hacer lo mejor pero eran tiempos turbulentos y ella no sabía manejar un Señorío , además nunca se repuso de la muerte de su esposo.
Cuando Sayen cumplió cinco años, ella decidió casarse con un primo de  Galen . Ella sabía que nunca volvería a amar pero necesitaba que alguien se hiciera cargo de Ildrake y también  sentía que debía darle una figura paternal a Sayen , alguien que le enseñara y lo guiara como su padre habría hecho.
Ella no conocía mucho a aquel hombre, las veces que lo había visto se había mostrado amable y ansioso por ayudarla a manejar Ildrake , demasiado diría yo , pero Liaren no se dio cuenta hasta que fue muy tarde.
Se casó con él y entonces se desató el infierno .
 Lo único que él quería era Ildrake y  si para tenerlo debía deshacerse de Liaren y Sayen , no tenía escrúpulos en hacerlo. Sin embargo, sabía que la muerte del joven heredero no estaría bien vista , así que debía ser cuidadoso, pero eso no le impidió mostrar su verdadera personalidad y empezó a maltratar a la madre y al niño.
Nadie interfería porque era su esposa y él  era el Señor. Yo lo hubiera matado pero Liaren me pidió que no interfiriera, tanto ella como yo temíamos que me obligara a alejarme y los dejara totalmente desprotegidos . Fui un cobarde y lo pagaré toda mi vida, de haber sabido lo que sucedería lo hubiese matado, pero no lo hice.
El había reemplazado a toda la gente de Galen por hombres suyos y yo  quería permanecer aquí y cuidar a mi Señora y al niño . ¡No tengo perdón! – exclamó el hombre con un profundo pesar.- Él la maltrataba en público pero sólo Dios sabe lo que ella soportó y calló en privado, muchas veces vi sus ojos llorosos pero era una joven  muy valiente . En esa época el maldito no se metía con Sayen , más allá de despreciarlo o gritarle de vez en cuando.
Así pasaron tres años  , de haber sabido ...yo no me hubiera marchado...yo – titubeó él y Kristana temió que no pudiera seguir con la historia , luego de unos minutos Duncan continuó -  No estuve aquí , así que no sé exactamente qué sucedió. Fuimos  enviados a una misión y cuando volví ella había muerto y Sayen estaba encerrado en los calabozos con una horrible herida en la cara.
Me informaron que ella cayó por la escalera, yo sé que él  la empujó. Sayen nunca me lo dijo , pero sé que fue así y que en la desesperación el niño intentó vengar a su madre. En ese momento aquel monstruo  lo hirió con una daga que llevaba , tuvimos suerte de que no lo matara. Luego lo mandó a encerrar en los calabozos , cuando lo encontré ardía en fiebre .
Fue terrible, temí que no sobreviviera , pero tiene un espíritu fuerte y aunque no me guste decirlo el odio que sentía por su padrastro lo mantuvo vivo.
Desde aquel día me ocupé de protegerlo pero con la muerte de su madre Sayen se convirtió en una sombra. El niño sabía que debía sobrevivir porque el día que fuera adulto se haría cargo de su herencia. Aprendió a salirse del camino de su padrastro para evitar  los golpes, a esconder sus sentimientos...incluso conmigo  y el odio creció en él. A veces me aterraba ver su mirada, sus ojos claros  infantiles tan cargados de ira.
Yo lo entrenaba a escondidas y cada vez que esgrimía su espada yo sabía a quien dirigía cada estoque...fueron años terribles, no sólo para Sayen también para la gente de la aldea sometida a los sombríos caprichos de aquel hombre.
Cuando Sayen cumplió quince su padrastro murió en una pelea con sus enemigos .. sé que no se debe hacer pero agradecimos aquel hecho .Sin embargo sus enemigos estaban obsesionados por tomar Ildrake y desde entonces Sayen se ha ocupado de mantenerlo lejos de sus garras.
Con la muerte de su padrastro terminó de crecer y lo que pudiera quedar de niño en él ,lo dejó atrás. Sin la amenaza constante de aquel hombre ,  pareció cambiar incluso físicamente ...antes era pequeño y desgarbado , en cuestión de meses pegó un estirón y luego se convirtió en el hombre fuerte que es hoy en día. Fuerte e implacable porque también dejó su corazón atrás, no pude evitarlo ...él no es malo sólo  que perdió demasiado y ya no sabe como recuperarlo ... – finalizó el hombre  sorprendido por toda aquella catarata de palabras que había vertido, era como si siempre hubiese estado aguardando para contar   aquella historia a Kristana , al mirarla para observar su reacción vio que ella estaba llorando - ¡Oh yo no quise provocar esto, sólo creí que le serviría para entenderlo ! – exclamó apenado
-Lo entiendo – dijo ella enjugándose las lágrimas – créame que lo entiendo
-Imaginé que lo haría – dijo él aún apenado
-¿Duncan?
-¿Sí?
-Usted la amaba ¿ verdad? – preguntó ella y por un segundo él pensó que era injusto que lo despojaran de su último secreto, aunque instantáneamente  sintió que también lo liberaban de un doloroso peso
-Sí , la amé pero siempre supe que su corazón pertenecía a Galen y sólo a él. –confesó y la joven se acercó y lo besó en la mejilla
-Gracias por contarme y por cuidar de él . Yo también voy a cuidarlo – dijo la joven y Duncan sonrió con calidez como si los viejos fantasmas se hubiesen desvanecido finalmente .


Connor había regresado a  Levany agotado por la intensa búsqueda sin resultados, cada vez  se le hacía más duro volver a su casa y mirar a los suyos para decirles que no había novedades.
También habían regresado su padre y hermanos, incluso Dominick y su hijo Lukan quienes apenas se habían enterado de lo ocurrido se habían sumado a la búsqueda.
Estaban todos reunidos, tratando de pensar en los siguientes pasos cuando Kilcoy regresó.
Por un momento el cansancio y desasosiego hicieron que Connor se extrañase al ver llegar a aquel hombre en lugar del pequeño niño que había sido Coy. Sin embargo era un hombre alto, de cabello oscuro, ceño hosco y ojos dorados. Ojos dorados que brillaban intensamente con una luz de esperanza .
- Averigüé  algo – dijo Kilcoy   incluso antes de llegar y todos se pusieron inmediatamente alertas
-¿Qué? – preguntó Shara a su hermano   con el alma pendiendo de un hilo
-Al norte de Azzura, una pareja de ancianos la vio pasar con un grupo de hombres. Ellos se detuvieron a comprarles algunas provisiones.
-¿La vieron?- cuestionó Connor
-Sólo de lejos, me dijeron que creyeron que era una princesa por su belleza y por la custodia que llevaba.
-Está viva ...-susurró Shara y Connor la abrazó al tiempo que interrogaba a su cuñado
-¿Sabes algo más?
- No . Sólo que siguieron al norte , no pude ir más allá .La nieve y las lluvias han cerrado los caminos.
-Salimos hoy para allá – dijo Connor  y miró a su familia.
-Yo me encargo de la nieve – dijo Dionis con una sonrisa sesgada
-Yo te ayudo – propuso  Ennis.
- No manejo el tiempo ni tengo magia, pero sabes que mi espada está a tu servicio hermano – dijo Caleb
-Y las nuestras –  agregaron Dominick y Lukan.
-También vamos – dijeron los mellizos .
Sean y Blaze ni siquiera necesitaron decir que iban, su actitud hablaba por ellos .
-¿Qué esperamos? – dijo Shara y Connor se le acercó
-No mi amor, tú no.
-¿Bromeas ? – lo desafió Shara
--Shar ...
-Voy...- dijo ella y Connor se le acercó. Luego miró a su hermano con una muda súplica en sus ojos grises .
-Ennis...- dijo y aquello bastó para que el otro entendiera. Tras un breve gesto Shara cayó dormida en brazos de Connor.
-¡¿Cómo te atreves ?!- gritó  indignada Kalymera y Kyrios la detuvo mientras Connor llevaba a su esposa hasta el dormitorio.

Mientras hacían los preparativos para partir  Kalymera se acercó a su hermano.
-¿Por qué Connor?
-Tengo miedo Kaly, cuídala por favor
-Llévala contigo
-No. No sé qué vamos a encontrar , Kalymera,  y no quiero que ella esté allí. No puedo cargarla con eso... – confesó angustiado
-Connor , no puedo verte así – dijo ella abrazando a su hermano.
-¿Y si...? – empezó a preguntar él
-No lo digas – gimió ella tapándole la boca con la mano – Kristana está bien. Aún en la noche más oscura hay estrellas para recordarnos la existencia de la luz. Kristana es nuestra estrella brillante Connor y estará bien, ya verás...
-Ay Gatita . Cuida de los míos , por favor – pidió él
-Sí hermano -asintió ella con seriedad y horas más tarde vio partir a los hombres de la familia junto a un inmenso ejército.

Al amanecer Kristana se sintió débil y con la garganta dolorida. Había dormido mal  acosada por terribles pesadillas en las que Sayen sufría y ella trataba de consolarlo en vano.
El malestar empeoró con el correr de las horas y la joven tuvo que reconocer que el frío que había tomado el día anterior tenía mucho que ver.
Cuando se cruzó con Sayen , éste  se detuvo frente a ella.
-¿Te sientes bien? – preguntó al ver la palidez de Kristana
-No realmente – dijo ella con voz cansina y una tenue sonrisa.
En realidad los últimos sucesos y la brusca  llegada del invierno, tan diferente al clima de su tierra natal había repercutido en las defensas de Kristana.
-Te dije que el frío te haría mal -  dijo él con un tono de reproche tan similar al de Shara que si Krista no se hubiese sentido  tan mal hubiese reído .
-Sí lo dijiste – murmuró ella mientras él se le acercaba – Me siento muy cansada – agregó la joven apoyándose contra él cuando llegó a su lado.
Sayen percibió  el calor que emanaba ella y al tocarle la frente sintió la piel ardiendo.
-¡Tienes fiebre! – exclamó y notó que la chica no le respondía. Tenía los ojos cerrados y se apoyaba en él como si no pudiera sostenerse por sí misma - ¿Krista?
-Estoy muy cansada – repitió ella
-¡Diablos! – se quejó él y la levantó en sus brazos – Tendrás que descansar entonces . Eres la bruja más problemática que he conocido...
-No soy bruja ...- protestó ella débilmente acomodándose en sus brazos
-Lo eres ...- murmuró él con inusitada ternura pero  Krista ya no lo escuchaba.

Sayen de Ildrake  estaba acostumbrado a reaccionar con rapidez pues de eso dependía su vida la mayoría de las veces. Sin embargo la joven que llevaba en brazos lo desconcertaba y no sabía como proceder con ella.
Había una dulzura y fragilidad en Kristana que penetraba el escudo que había erigido con los años , pero al mismo tiempo ella poseía una fortaleza única. De hecho era una de las pocas personas que podía sostenerle la mirada  sin temblar y cuando él se miraba en aquellos ojos dorados sentía que renacía algo que creía olvidado y que aquella joven era mucho más fuerte que él mismo.
Parecía que nada podía doblegarla,” a excepción de una gripe” , pensó irónico  mientras la cargaba  hasta su cama. Se sentía conmovido por lo desvalida que se veía, incluso sintió una punzada de culpa , él era responsable de aquel estado , de que ella estuviese enferma. Nada le hubiese sucedido si él no la hubiera raptado, maldijo el momento en que había aprobado aquella loca idea de secuestrar a la bruja de Levany.
La bruja de Levany ...era casi una niña , se repitió burlonamente mientras acariciaba la frente afiebrada de ella. Se preguntó también  sobre la gente que había criado a Kristana,  sin dudas habían cometido un gran error con ella...no le habían enseñado a ser precavida. Era extraña la confianza que la joven  le demostraba, la forma en que se había apoyado en él al sentirse enferma, el hecho de que no se acobardara en su presencia como los demás.
La desconfianza servía como defensa y la joven que se había acomodado tranquila en sus brazos  parecía no saberlo.
La acomodó , cubriéndola con unas mantas y salió del cuarto para buscar ayuda, alguien que supiera cómo aliviar a Kristana.

Maya  era la cocinera del castillo y como  la mayoría de los habitantes del lugar había observado silenciosamente a Sayen durante los últimos años esperando ver en qué clase de hombre se convertiría.
Ella sabía muy bien qué clase de hombre lo había engendrado y qué clase de hombre lo había criado, había presenciado como le habían arrebatado la gentileza y la ternura endureciéndolo con malos tratos.Durante años había visto crecer al joven  esperando el resultado , ver hacia que lado de la balanza se inclinaría su naturaleza. Dolorosamente lo había observado encerrarse en sí mismo, como si la oscuridad que lo acechaba lo consumiera poco a poco, lo había visto ser rudo y hacer que le temieran,  la mujer  casi había perdido la esperanza . Sin embargo allí estaba él, pidiendo ayuda para la joven Kristana. Maya pudo percibir  en el joven  ,por primera vez, la preocupación por otra persona, no llevado por el deber o la responsabilidad, sino interés verdadero,  una preocupación que despejaba las sombras de sus ojos claros y que le devolvía la juventud a sus actitudes. Casi podía ver al niño pequeño en el hombre que tenía delante, tal vez aún tuvieran esperanzas después de todo.
-Yo me ocuparé de ella Señor – respondió al pedido de ayuda de Sayen de Ildrake y lo vio respirar aliviado.

Un rato después ,mientras Maya atendía a Kristana , Duncan se encontró con que Sayen despotricaba solo caminando por el Salón.
-¿ Qué clase de espíritu maligno me poseyó para aceptar traerla aquí? – preguntó en voz alta cuando lo vio acercarse
-Sayen...
-¡Es la peor bruja que he conocido en mi vida!. Lo único que ha predicho hasta ahora es que  la vaca de uno de mis granjeros tendrá dos terneros...
-Es buena información...
-Sí, trata de vencer a   mis enemigos con eso. Y ahora está en mi cama – ante la mirada especulativa de su capitán aclaró  con violencia- ¡Enferma!..porque se le ocurrió pasear por la aldea sin abrigo , ahora no sólo tengo que soportarla, sino cuidarla. ¡¿Qué diablos sé yo de cuidar a alguien?! ..y ni siquiera puedo enviarla de regreso porque las nevadas bloquearon  los caminos ,y más allá de lo que piensen, no soy capaz de enviarla para que se pierda en la nieve y se muera congelada...¿qué se supone que haga con  ella?.
-Pues ya encontrarás una solución, siempre lo haces...- respondió el capitán con sarcasmo y Sayen se limitó a gruñir.
Krista entreabrió los ojos, tenía los párpados pesados a causa de la fiebre. Estaba oscuro y el lugar le resultaba extraño, sin embargo la silueta que se recortaba contra la ventana le era familiar.
Sayen de Ildrake dormía en el sillón de alto respaldar junto a la ventana, había estado custodiándola y la joven lo miró preocupada. Era tan joven, sólo tenía veintidós años , pero no los parecía. No  lo habían dejado ser niño, ni joven. Le habían arrebatado demasiado.
Incluso dormido tenía el ceño fruncido como si algo lo inquietara,  habían demasiadas tempestades en el alma de aquel hombre y antes de volver a dormirse Kristana se preguntó qué haría falta para devolverle la paz.
A la mañana siguiente  cuando Kristana despertó , Sayen se había ido pero ella tenía la certeza de que la había cuidado hasta el amanecer. Descubrió que dormía en el cuarto de Sayen ,por eso no había reconocido la habitación. La joven se incorporó y se sintió mucho más fuerte. Si bien el brusco cambio del clima  sumado a los sucesos recientes la habían dejado vulnerable a la enfermedad, la fuerte constitución de los Blackdalion habían facilitado su recuperación, ya no tenía fiebre y se sentía mucho mejor.
Maya entró al cuarto y se detuvo junto a la cama.
-¿Cómo te sientes querida? – preguntó la mujer con ternura
-Mucho mejor, gracias. ¿Qué hago aquí?.
-El Señor pensó que estarías más cómoda, además hace menos frío que en tu propia habitación.
-¿Tú cuidaste de mí?
-En realidad sólo te bajé la fiebre , él cuidó de ti . Aunque dudo que quiera que lo sepas
-Gracias Maya – dijo la joven con una sonrisa luminosa- Me gustaría levantarme
-Será mejor que descanses otro poco
-Pero...
-Debes recuperarte  bien querida. ¿No querrás preocuparnos nuevamente , verdad?- insistió la mujer y al ver la confusión en la joven supo que había dado en el blanco.

Durante su recuperación Kristana pasó mucho tiempo en la cocina con Maya, y ese día la mujer le había permitido ayudarla a preparar la comida. En realidad era un plato sencillo ya que los habitantes del Castillo  sufrían la carestía tanto como los aldeanos. No había lujos ni manjares allí  y ese le hizo pensar a la joven que Sayen tenía lo necesario para  convertirse en un buen Señor.
Estaba meditando en eso cuando la visión llegó a ella, su expresión cambió y necesitó sostenerse de la mesa para soportarla.
-¡Krista! ¿ qué te pasa criatura? – preguntó Maya asustada y aquello   la trajo de regreso.
-¿Dónde está Sayen? – preguntó temblando.
-En el Salón con Duncan ....- dijo la mujer y ella salió rápidamente a buscarlo.

-¿Qué haremos Duncan? Las provisiones se acaban y no podremos sobrevivir el invierno...yo podría ir a competir a algún torneo por dinero , pero con nuestros enemigos al acecho no puedo abandonar Ildrake -  estaba diciendo Sayen cuando la joven entró  y los interrumpió -¿Qué sucede? – le preguntó él
-  Vi a tus enemigos ...- dijo Kristana y antes de terminar la frase vio como la mirada de él se enfriaba  perdiendo toda expresión, tanto que se envolvió en sus propios brazos como si aquella frialdad pudiera herirla.
-¿Vienen?
- No todavía, están lejos buscando aliados, juntando fuerzas...
-¿Para destruirme? – cuestionó él con voz letalmente suave y una sonrisa aterradora
-Sí
-¿Cuándo?
-No lo sé, pero no aún, están lejos.
-¿Lo sabrás a tiempo?
-Ojala pueda...- dijo con tanto sentimiento que Sayen se concentró en ella y notó que temblaba
-¿Kristana te sientes bien? ¿ La visión te puso así?–preguntó acercándose
-Sí , a veces consumen mucho de mi y en estos días...
-...no has estado muy bien – concluyó él , mientras ella asentía.
-Entonces ve a descansar  yo me encargaré de ellos  cuando vengan. – dijo él con frialdad y Krista tuvo miedo porque sabía sin necesidad de usar su don que Sayen no podría solo contra todos sus enemigos. Derramaría hasta su última gota de sangre para vencer y aún así no sería suficiente.

La nieve se  derretía a su paso , el hielo desaparecía  dando lugar a tierra firme y seca donde los caballos podían avanzar sin dificultad
-¿Te he dicho alguna vez que me agrada que seas mi cuñado ? - preguntó Connor admirado de la forma en que Dionis usaba sus poderes para despejar el camino
- Sí Connor –  respondió Dio con diversión – ya tuvimos esta charla hace diez años ¿recuerdas? ...en la que me dijiste que estabas contento de que me hubiera casado con Kaly
-¿Diez años? – preguntó Ennis – pero si hace casi veinte años que están casados...
-Tus hermanos se toman su tiempo, la charla con Caleb fue hace cinco años...-respondió Dionis y Ennis río
-Tú sabías que me caías bien ..- se defendió Caleb –
-Sí pero  quince años es mucho tiempo para esperar por  una declaración – se burló Dio y todos los presentes rieron .Kyrios  miró aliviado a sus hijos, el humor los ayudaba a sobrellevar aquel trance y las bromas entre los cuatro, Dionis era su hijo también, era una forma de   reforzar los lazos que tenían para combatir el pesar.

Distintos pensamientos se arremolinaban en la mente de Kristana inquietándola, así que decidió  salir, ya estaba totalmente recuperada y no aguantaba más el encierro.
-¿Dónde vas? – preguntó Sayen al verla bajar por la escalera.
-A la aldea, ya no aguanto más estar recluida aquí
-Hace mucho frío afuera, hay una gruesa capa de nieve, cubriéndolo todo...
-Estoy preparada , Maya me dio este vestido de lana gruesa y también la chaqueta – dijo ella y Sayen reconoció la prenda,  el abrigo de cuero le pertenecía a él pero hacía años que no le entraba, en cambio se ajustaba perfectamente a la figura de la joven.- Me voy a poner una capa y también tengo éstas – dijo ella señalando las botas de cuero que habían sido frotadas con grasa para impermeabilizarlas. –  Estoy armada contra el frío – dijo la joven dando una media vuelta  mientras bajaba el escalón y Sayen corrió para atraparla  adivinando que  aquel movimiento la haría caer.
Llegó a tiempo cuando ella resbaló y la atrapó apretándola contra sí. En su mente la había visto caer y había recordado otra caída, sostuvo a Kristana con desesperación y al mirarla tuvo la sensación de que ella conocía lo que había causado aquella reacción extrema.
- No vas a ir sola ...- dijo soltándola
-Ven conmigo entonces...
-No...
-Es tu gente Sayen , conocerlos un poco más no te matará. Te preocupa que los ataquen , pero creo que a ellos  les preocupa más tu distanciamiento.
-No te metas en lo que no es asunto tuyo – advirtió él con los ojos echando chispas
-Tú lo convertiste en asunto mío – le contestó la joven sin amilanarse .
Ignorándolo terminó de bajar la escalera mientras se encaminaba a la salida. Entonces se volvió y lo miró con calidez.
-Ven conmigo Sayen, por favor – dijo extendiéndole su mano e inesperadamente él la siguió.
Kristana tenía la capacidad de hacerlo bajar la guardia , aunque  al mismo tiempo tenía la sensación de que ella lo amenazaba más que cualquier enemigo que pudiera atacarlo.
Su confianza, su serenidad , la calidez de sus ojos dorados combinados con el espíritu guerrero que tenía – porque desconcertado Sayen había descubierto que había  en la dulce joven algo de guerrera dispuesta a dar batalla siempre que la causa valiera la pena- lo hacían vulnerable.
Además lo hacía ver las cosas bajo otro luz, casi como si lo dorado de su mirada iluminara el mundo transformándolo. En ese momento su propia aldea parecía diferente al recorrerla junto a ella, incluso la gente lo saludaba llevados por la simpatía que les causaba Kristana.
“¿Cómo los había conquistado en tan poco tiempo? “ se preguntó a sí mismo , pero la misma voz le dijo irónicamente que él lo sabía muy bien .
Mientras él meditaba aquello sin dejar de percibir la presencia  de la joven a su lado, alguien los detuvo.
-¡Por favor necesito ayuda! – imploró un hombre saliendo a su paso
-¿Qué sucede ? - preguntó Krista alarmada
-Mi esposa va a dar a luz y no sé que hacer. Es nuestro primer hijo
-Está bien , buscaremos una partera – respondió la joven volviéndose hacia Sayen
-No hay ninguna, tampoco un sanador .Murió el año pasado y no pudimos lograr que nadie viniera a reemplazarlo – explicó rápidamente el Señor de Ildrake.
-Pero lograste que yo viniera ...- lo acusó ella conmovida por la precariedad en que vivía aquella gente –
-Por favor ...- insistió el hombre
-Llévenos – dijo la joven decidida y tomándolo de un brazo arrastró a Sayen consigo
-¿Acaso sabes que hacer? – cuestionó Sayen
-He presenciado partos, seguramente podré ayudar y al menos podremos darles un poco de tranquilidad. Creo que eso es lo más importante – explicó ella.
Un rato después Sayen se encontraba cortando leños  e hirviendo agua   , mientras Krista ayudaba a la joven mujer a traer su hijo al mundo y el hombre que había pedido ayuda no se despegaba de su esposa.
Cuando el bebé lloró para anunciar su llegada Sayen vio aparecer a la joven con una mirada triunfante .
-¡Es precioso !, ven a conocerlo- dijo ella .
-Yo...
-Ven. Además ellos quieren agradecerte .
-Pero si no hice nada , tú me enviaste a hervir el agua y...
-Estuviste aquí Señor de Ildrake y a veces eso alcanza – dijo ella y lo llevó a conocer al recién nacido.
Un rato después los dos abandonaron la humilde casa.
Kristana no podía dejar de sonreír y Sayen no podía evitar pensar en la destrucción que se acercaba y en la fragilidad de la felicidad de esa familia.
-Una nueva vida es un milagro. – dijo ella repentinamente y aquel comentario desbordó al joven
-Veremos si piensan lo mismo cuando la comida no les alcance para alimentarlo, como pronto sucederá, o cuando la crudeza del frío los venza o cuando la destrucción llegue a las puertas de Ildrake y ninguno de nosotros pueda detenerla. ¿Crees que aún  entonces valdrá la pena? – preguntó enojado porque la inocencia de Kristana no sería suficiente para salvarlos, nunca lo era.
-Sí – respondió ella  con apasionamiento  – aunque sólo dure poco tiempo son felices y se aman. Aún si deben perderlo todo después, vale la pena. Cada instante de felicidad Sayen, la dicha de un hijo y del amor compartido son valiosos milagros, aunque luego deban perecer.
-El mundo no es de color rosa como tú quieres creer – la acusó él
-Tampoco es de sombras como crees tú – replicó ella
Estaban discutiendo cuando apareció un niño corriendo y se chocó contra Sayen. El pequeño cayó al suelo y al descubrir con quien había chocado lo miró aterrorizado.
Kristana vio el dolor que la reacción del niño causó en Sayen, después de todo existían límites que él nunca cruzaría, porque en su interior el joven luchaba contra sí mismo, luchaba con sus fantasmas con la certeza de no querer convertirse en la misma clase de hombre que había sido su padrastro.
Krista estaba bastante acostumbrada a tratar con niños,  tenía hermanos y primos que siempre estaban alrededor de ella . Su padre solía decir que en Levany siempre había un niño a mano y que no sabría vivir de otra manera, aunque a menudo las travesuras de “La Plaga” lo hacán cambiar de opinión.
La joven se arrodilló junto al niño.
-¿Estás bien? - preguntó ayudándolo a levantarse. El niño asintió pero un inesperado dolor en el pie, le impidió incorporarse, se había torcido al caer.  Sin perder tiempo Kristana lo levantó en brazos.
 -Parece que tendremos que llevarte a casa- dijo con una sonrisa  ignorando la actitud arisca de Sayen .
Apenas habían avanzado unos pasos cuando Kristana  le entregó el niño a él sin que tuviera oportunidad de negarse.
-Se me cansaron los brazos – dijo ella entregándole al niño y el joven no tuvo más opción que alzarlo para evitar que Krista lo soltara en el aire. Le dirigió una mirada asesina pero ella le devolvió una sonrisa y cuando  sintió que el pequeño cuerpo se relajaba contra él  una desconocida calidez lo embargó. Aquella sensación lo distrajo , por lo que no se percató de que Kristana se retrasaba, hasta que una bola de nieve le dio en la nuca.
Se dio vuelta y la descubrió a poca distancia  sosteniendo un manojo de nieve y mirándolo divertida.
-¿Qué rayos...? – preguntó él pero otra bola de nieve paso sobre su cabeza.
-Está jugando – dijo el niño como si creyese que Sayen era incapaz de darse cuenta por sí mismo.
-Kristana tengo al niño – dijo él serio y ella sonrió con picardía
-No te preocupes tengo muy buena puntería – contestó y para probarlo otra bola se estrelló en la cara de él sin siquiera rozar al pequeño - ¡Defiéndete ! – lo provocó ella
-¡Pequeña bruja ! – exclamó él y la chica le sacó la lengua mientras preparaba otra munición.
-Es buena – comento el niño con admiración y Sayen lo depositó cuidadosamente en el suelo
-Sí lo es , pero podemos ganarle – dijo  y con un guiño se agachó  para recoger nieve. Sin embargo cuando le lanzó una bola a la chica, ella la esquivó con gracia y se largo a reír . En ese momento otra bola de nieve se estrelló justamente en la boca abierta de Kristana, el niño había acertado su tiro y al verla contrariada masticando nieve , Sayen largó la carcajada.   
Aquello la congeló más que  el frío . Sayen riendo de verdad era un espectáculo maravilloso, y verlo así por primera vez,  la impactó.
Se lo quedó mirando con el alma en los ojos y cuando a su vez él la miró a ella ,pareció que  la misma intensidad de sentimientos que la embargaban a ella lo recorrían a él .
Se sintió forzado a romper aquel encantamiento, aquella silenciosa comunicación.
-Vamos Krista – dijo acercándosele – debemos llevarlo a casa y tú ya tomaste mucho frío – explicó tomándole la mano.
Ella se acercó más y en un gesto impulsivo le acarició los labios con los dedos.
-Te ves bien cuando ríes, deberías hacerlo más seguido....- y tanto la caricia como las palabras lo hicieron tensarse y apartarse de ella con rapidez.
Volvió a alzar al  niño y caminó con rapidez, Krista lo siguió tratando de seguir sus pasos. No iba a dejarlo huir.
Llevaron al pequeño a su casa y Krista observó como el hombre titubeaba ante la mirada sorprendida de la madre. Una vez que explicó lo sucedido, la mujer les agradeció su ayuda y como corolario el niño le dio un beso a Sayen diciéndole que se había divertido mucho con ellos.
La joven casi sintió compasión , lo estaban atacando con armas desconocidas .
-Ildrake ...- musitó Connor y sus ojos grises evaluaron la muralla que tenía frente a él
-Bien, sólo di lo que quieres hacer – dijo Kyrios acercándosele
-Entrar, pero nuestro ejército no puede atravesar ese puente, es muy angosto. Y la muralla , tardaremos mucho en derribarla.
-No mucho Connor. Sólo da la orden – dijo Dionis con la mirada glauca inexpresiva y Conn agradeció que aquel hombre estuviera de su lado.
-Papá destruye la muralla, nosotros ampliamos el puente y ustedes entran . A mi me parece un buen plan – dijo Lysander
-Cuando quieran – ordenó Connor y sus ojos grises relampaguearon.


Kristana estaba descansando mientras leía un libro que Duncan le había prestado,  cuando lo sintió.
-Están aquí ...- murmuró la joven para sí misma y se levantó. Tenía que advertirle a Sayen
-¿Qué sucede ? – preguntó él cuando la vio llegar con el semblante alterado pero la joven no tuvo tiempo de responder ya que un guardia entró precipitadamente para informarle que un gran ejército se acercaba
- ¿ Mis enemigos llegaron? – preguntó él y se dirigió a Kristana – Eso era lo que venías a decirme , ¿verdad?, pero no tienes que preocuparte ...
-Señor... tienen el estandarte de los dos leones ...-intervino el mensajero
-¿Los Blackdalion ? – preguntó él confundido – Nunca hemos tenido nada que ver con ellos ...no sé por qué nos atacarían – luego recordó algo que le había pasado desapercibido-
-El Señor de Levany es un Blackdalion, ¿verdad Kristana? – le preguntó a la muchacha creyendo entender que al llevársela se había vuelto enemigo de aquel poderoso clan.
-Sí lo es ...y es mi padre también – dijo ella sorprendiéndolo
-¡Cielos!, creí..dijiste que eras hija de  un herrero – musitó confuso
-Mi madre, pero también soy una Blackdalion – aclaró ella y se atajó antes de que él le reprochase- Jamás me preguntaste...
-No, no lo hice ...- dijo y notó que era verdad. Kristana era la “bruja de Levany” y nunca había preguntado nada sobre ella, había ordenado que la capturaran y luego...luego ella había llegado  a su vida  , sin dejar lugar para nada más. Desde aquel momento ella había pasado a ser de él , sin que jamás se preguntara por la familia de ella, ni siquiera había visto las señales . La educación de la joven , sus actitudes tendrían que haberle servido de pistas , pero quizás no había querido verlas . Ahora su gente estaba allí buscándola y Sayen imaginaba lo que debían sentir, lo que eran capaces de hacer por recuperarla.
-Voy a hablarles – dijo él. Probablemente si hubiese visto  las tres generaciones de hombres Blackdalion que iban a la vanguardia de un gran ejército lo hubiese pensado dos veces, pero ante la inminencia del ataque en lo único que él pensaba era en proteger a Kristana, aunque fueran su propia familia.
-No espera , déjame a mí – insistió Krista sabiendo que lo atravesarían con una espada antes de que pudiera explicar algo. Además era ella quien debía contar lo sucedido .
-No, quédate aquí  puede ser peligroso – dijo él sosteniéndola por los brazos  y en ese momento el caos se desató.
La puerta del Salón voló destrozada por los aires y Blaze entró como poseído, lanzándose contra Sayen
-¡Blaze! – gritó Kristana y se desmayó por la impresión . Sayen golpeó con fuerza al joven Blackdalion para soltarse de su agarre  e ir junto a Kristana que estaba desvanecida en el piso. En ese momento entraron los demás. Lysander que había abierto la puerta ayudó a su primo a reducir al Señor de Ildrake y Sean corrió  hacia su hermana , la levantó cuidadosamente y la depositó en el amplió diván  que estaba contra la pared.
Connor entró atraído por los ruidos , su hijo mayor le explicó rápidamente lo sucedido y el Señor de Levany ordenó que liberaran a Sayen dirigiéndose  hacia él con la espada desenvainada
Connor Blackdalion levantó su espada. Nunca antes había estado tan dispuesto a matar, nunca había deseado tanto hacerlo.
Avanzó implacable  hacia Sayen de Ildrake,  pero un breve vistazo a su alrededor lo distrajo de su objetivo, su mirada se detuvo en el escudo de armas que adornaba la pared, era un dragón en posición de ataque. Las palabras que una vez le había dicho su hija brillaron en su memoria como un relámpago y aquello lo detuvo.
Aún así se paró frente a Sayen y con una voz más cortante que su espada preguntó:
-¿Le has hecho daño?
Sayen miró fugazmente  la figura desvanecida de Kristana y pensó cuan fácil era herirla. A pesar de la fuerza que guardaba en su interior , se la podía lastimar con una palabra o una mirada desdeñosa, probablemente él la había lastimado incontables veces pero nunca intencionalmente , y nunca de la forma en que le importaba a Connor Blackdalion. No había dañado físicamente a Kristana e incluso la había protegido tanto como era posible.
-No – contestó finalmente – no le hice daño.
-Entonces vivirás – sentenció Connor  con frialdad- al menos hasta que pueda hablar con mi hija..Llévenselo de aquí, debe haber un lugar donde encerrarlo – ordenó Conn  mientras Sayen permanecía en silencio.
-No te preocupes tío , si no hay un lugar nosotros lo crearemos – dijo Conrad y Sean se adelantó para llevarse a Sayen.
En el momento en que estaban por marcharse, Shara entró y  quedó frente al captor de su hija.
-¡Maldito! – gritó al tiempo que lo abofeteaba con todas sus fuerzas, ante la sorpresa de los presentes.
Sayen sintió un inesperado dolor causado porque los ojos que lo miraban con desprecio eran dorados como los de Kristana
-¡¿Shara?! , ¿qué haces aquí?  - preguntó  Connor desde el fondo del Salón y los jóvenes Likaios aprovecharon la distracción  para sacar a Sayen de la habitación.
-¿Pensaste que iba a abandonar a mi hija? - preguntó ella y horrorizada descubrió la figura desvanecida de Kristana .
-No mi amor, nunca lo creí- la calmó Connor- , ella está bien. Sólo se desmayó por la impresión de nuestra llegada.
La mujer apenas lo escuchó y corrió hasta el diván  para acariciar a la joven
-Krista...- murmuró
En ese momento ingresaron las demás mujeres que habían acompañado a Shara
-¡Debí saberlo! – exclamó Connor mirando a su hermana y cuñadas
-No es nuestra culpa que dejen huellas tan visibles – se defendió Kalymera
-¿Y tu madre? – preguntó Kyrios apenas sorprendido por la llegada de las mujeres.
-Se quedó  con Leila cuidando de los niños...
-Parece que finalmente adquirió algo de sensatez – declaró el patriarca de los Blackdalion, aunque estaba seguro de que su esposa se había encargado de cada detalle de aquella expedición.

   Kristana no quería abrir los ojos , temía lo que encontraría al hacerlo, sin embargo reconoció el
toque gentil de las manos que acariciaban su frente y eso la persuadió. Su madre estaba allí.
-¿Mamá? – preguntó al tiempo que entreabría los ojos.
-Mi pequeña – exclamó Shara abrazándola con fuerza – ya estamos aquí mi amor
-¿Y Sayen ?
-Encerrado , hasta que decida si va a vivir – dijo Connor con aspereza.
-¡No! , papá tenemos que hablar...
-Sí Kristana, luego. ¿Estás bien, te hicieron daño? – preguntó él angustiado
-Estoy muy bien, pero tienes que escucharme ...-dijo ella y fue interrumpida por la repentina llegada de su primo Conrad .
-Un ejército se  acerca y no son de los nuestros – dijo él joven
- Llegaron. Vienen a atacar Ildrake , ¿dónde está Sayen? – preguntó la joven incorporándose
-Lo metimos en los calabozos , junto a su gente -  explicó Lysander
-¡Él no puede estar allí!, hay que sacarlo rápido – dijo angustiada
-¿Krista , qué está sucediendo aquí? – preguntó Connor confundido
-Esos hombres que se acercan son malos y van a dañar a la gente de la aldea. Sayen tiene que estar libre para defender a los suyos y tenemos que ayudarlo.
-Te tenía prisionera ...- dijo su madre
-No, sí, luego les explico .Por favor antes de que sea tarde...- rogó ella y su padre accedió.
-Está bien, impediremos el ataque. Pero  no olvido lo que sucedió, cuando esto termine arreglaré cuentas con el Señor de Ildrake – dijo mirando a la joven y luego se volvió hacia su hijo para ordenarle que liberaran a Sayen.
-Gracias – dijo la joven.

Años atrás Sayen había estado a punto de clausurar los calabozos del Castillo para evitar tener que volver a contemplarlos una vez más, pero luego no lo había hecho.
Ahora que estaba encerrado allí se extrañaba de no sentir nada. Había creído que sus recuerdos de aquel lugar lo atormentarían pero parecía que sus fantasmas estaban desvaneciéndose , en lo único que pensaba era en Krista.
Esperaba que ella estuviera bien, además no podía evitar preguntarse sobre qué tipo de relación la unía con el joven que lo  había  derribado.
El ruido de la cerradura al abrirse lo hizo dejar sus pensamientos de lado y enfocar su mirada aguamarina en los dos jóvenes que estaban frente a él.
- Están atacando Ildrake – dijo el rubio – y mi hermana pidió que te liberemos para que puedas defender tu hogar. También dijo que hay gente inocente aquí, así que te ayudaremos ...
 Sayen sólo asintió incorporándose  pero al tratar de salir Sean lo empujó contra la pared sujetándolo por el cuello
-Mantente alejado de ella o te mato –  lo amenazó para luego dejarlo ir –Tus hombres te están esperando – agregó después  haciéndose a un lado.
-No olvides lo que dijo mi primo – dijo Blaze a su espalda y no vio la breve sonrisa de Sayen.
“Era su primo y además Kristana lo había liberado”.

-Shara, Kalymera , Fair y Kristana se quedaran aquí , Sean las cuidará – dijo Connor sin dar lugar a la discusión.
-Yo y Ennis  crearemos un escudo para proteger la aldea – dijo Bladian .
-Nosotros bloquearemos la entrada- propuso Dionis mirando a los mellizos
-Y el resto nos encargaremos de guiar al ejército en el  combate , el Señor de Ildrake junto a sus hombres actuará como él quiera.– finalizó Connor mientras su padre, amigos y hermanos asentían.

Un rato después todos estaban enfrascados en combate , incluso Sean junto a algunos hombres repelían el ataque al Castillo mientras las mujeres  - con espadas en mano- se refugiaban en la cocina.
En medio del caos ,  no percibieron que Kristana se escabullía   del lugar , como las mujeres se habían dividido  cada grupo creía que la joven aún permanecía en el Castillo .
Sólo Maya la había visto fugarse , pero no la había delatado. En primer lugar porque los Blackdalion eran unos extraños para ella y en segundo porque sabía que la joven necesitaba ver a Sayen.
El joven estaba combatiendo cerca del Castillo así que la vio salir  y corrió hacia ella.
-¿Kristana qué haces aquí? , vuelve adentro – gritó él preocupado
-Necesitaba verte – le explicó la joven , en ese momento  fueron  atacados por unos hombres y Sayen  se vio obligado a combatir al tiempo que protegía a Kristana de las estocadas enemigas. Cuando se vieron libres, los sorprendió un ataque de los arqueros y el joven la cubrió con su propio cuerpo.
Las flechas no alcanzaron a darles pero  cuando él se abrazó a ella cubriéndola , algo sorprendente pasó , se vio envuelto  en las visiones de Kristana.
Vio a una niña junto a un lago, la reconoció inmediatamente, era la misma mujer que tenía en sus brazos y tenía la misma expresión ausente en sus infantiles  ojos dorados. Una y otra vez observó a la joven en distintas situaciones .Por extraño que fuera sabía lo que la niña estaba viendo en cada uno de aquellos trances , lo veía a él.
Ahora comprendía la compasión de ella al ver su cicatriz, había visto como lo herían, había sentido su dolor. Ella había estado allí con él .
Luego las visiones cambiaron pero la situación era la misma, Kristana viéndolo en sus visiones, hasta llegar a las semanas anteriores  cuando ella había ido a él.
Porque  Sayen ahora sabía que Kristana había ido a él por su voluntad, conociéndolo más profundamente que nadie y sabía también que la soledad que había sentido toda su vida era injustificada. Ella había estado a su lado en incontables oportunidades
Repentinamente pudo percibir una nueva visión de la joven y compartió su miedo y su angustia. Así que esto era lo que ella debía soportar cada vez que entreveía el futuro,  las visiones tenían una intensidad devastadora, la sostuvo con firmeza tratando de trasmitirle su propia fuerza.
Tan súbitamente como había empezado , acabó y él la sintió tambalear entre sus brazos al tiempo que regresaban a la realidad.
 Los ojos dorados se enfocaron en él y pudo leer la sorpresa de la joven  por haber compartido aquello. Supo que era el primero y el único que  había compartido su trance , también vio el dolor de ella por lo que sucedería.
-No te preocupes , lo detendremos – dijo y sin darle tiempo a pensar la tomó de la mano y corrieron en busca del lugar que habían contemplado en sus visiones.
    Sayen percibía las dudas de ella, podía ver lo que sucedería pero no estaba segura de que pudiese cambiarlo. Sin embargo no perdían nada con intentarlo , sobre todo porque él no dejaría que ella sufriera. Si protegerla significaba cambiar el futuro, lo haría, después de todo era Sayen  de Ildrake
La rigidez de ella le indicó que habían llegado al lugar, la dejó sola y echó a correr. Todavía estaban a tiempo.
Blaze estaba peleando con un par de hombres, ya había dado cuenta de una buena cifra de enemigos y sus fuerzas estaban decayendo.
Evitar al mismo tiempo  que le atravesaran la espalda y  le cortaran la cabeza era agotador, sus reflejos no estaban funcionando adecuadamente. Aún así tenía la destreza de los guerreros de su linaje y en poco tiempo se vio libre de los ataques , sin darle tiempo a respirar aliviado , un fuerte golpe en la mandíbula lo derribó. Antes de que pudiera desquitarse vio como una flecha enemiga  atravesaba el espacio que había dejado vacío  clavándose en el brazo de quien lo había derribado....
Un poco atontado el joven Blackdalion se incorporó para acabar con Sayen pero su prima llegó hasta ellos .
- ¿Están bien? – preguntó echándoles un rápido vistazo .
Blaze iba a protestar pero después de ver a Sayen  herido por la flecha  Kristana lo miró con intensidad
-  Estaba destinada a ti – dijo la muchacha y él entendió.
-Supongo que me salvó la vida,  pero eso no cambia nada – replicó él tozudamente entonces el gemido de dolor de Ildrake al tratar de sacarse la flecha, captó su atención – Vamos Krista ayúdame a sacarlo de aquí.
Entre los dos lo ayudaron  y Kristana  le dio las gracias a Sayen..
Sus sentimientos eran tan intensos que se vio obligada a desviar la mirada, entonces se encontró con la de su primo y , dado que se conocían desde niños, él entendió lo que la joven sentía por Sayen de Ildrake  y ella supo que Blaze había mentido al decir que el heroico gesto de éste no cambiaba en nada lo que pensaba de él.

El ejército que los Blackdalion habían reunido para asolar Ildrake, lo había salvado.
Los enemigos de Sayen no eran nada frente a las fuerzas unidas del legendario clan.
Expertos guerreros, estrategas y magos habían logrado una rápida victoria.
Una vez que todo hubo acabado se reunieron en el Castillo , entonces notaron que Kristana no estaba pero antes de tener tiempo de preocuparse la vieron llegar con Blaze y Sayen.
 Rápidamente los jóvenes explicaron lo sucedido , Connor se quedó observando a su hija y al hombre que la acompañaba.
Sayen de Ildrake había demostrado ser un buen espadachín  pero eso era irrelevante Kristana contaba con todas las espadas Blackdalion, y varios ejércitos, a su servicio.
También parecía quererla, pero la belleza y dulzura de la joven hacía que muchos hombres valiosos  ansiaran el honor de casarse con ella.
Nada de eso convencía a Connor, sin embargo aquel hombre podía hacer algo que ninguno , ni siquiera él podía. Sayen de Ildrake podía compartir las visiones de su hija y acompañarla para defenderla en ese territorio que a él le era desconocido, aquel hombre podía darle una protección a Kristana que ningún otro le daría. Lo que lo llevaba a pensar en otra cuestión y era en por qué aquel joven era el único con aquélla habilidad , tal vez porque era el indicado,  el hombre que el destino tenía reservado  para Krista. Y con un gruñido Connor abordó el último punto en su reflexión, Kristana parecía estar enamorada de él  ,lo que decidía la cuestión.
No tendría  más opción que aceptar al joven cuando llegara el momento.
Finalmente, el Señor de Levany decidió volver a su hogar con su familia  dejando libre al joven Ildrake. Esta decisión generó un pequeño conflicto con su hermano mayor.
-¡Vas a dejarlo ! ¡Diablos Connor él raptó y tuvo prisionera a Krista ! ¿Por qué lo vas a dejar ileso...? – protestó Caleb con  la furia a flor de piel
-Tal vez porque salvó la vida de tu hijo – le contestó Connor – o tal vez porque es lo que Kristana quiere...- respondió con un extraño resplandor en sus ojos grises.
-Pero...
-Ya terminó Caleb, sólo quiero volver con mi familia a casa y olvidar todo esto
-¿Y ella ...?
-No estoy seguro Cal – respondió el  hombre rubio mientras contemplaba a su hija a la distancia 
“Necesito hablar con él , antes de irme” – había dicho la joven y aunque verdaderamente  no deseara hacerlo Connor la había autorizado.

Kristana se acercó lentamente a Sayen, había llegado el momento decisivo.
Duncan estaba curándole la herida de flecha pero al verla acercarse los dejó solos.
-¿Cómo estás? – preguntó ella
-Bien, gracias...
- Gracias a ti por  evitar que Blaze muriera...
-Si se trata de agradecer , yo debo darte las gracias porque los Blackdalion  me ayudaron a salvar a Ildrake...- dijo él y Kristana pensó que también eso había sido  predestinado . Si  los Blackdalion no hubiesen llegado a buscarla  Sayen no hubiese podido con sus enemigos.
-Creo que Ildrake merece otra oportunidad...
-Sí, es verdad...ahora somos libres y, cuando se corra la voz de lo que sucedió  hoy ,nadie se atreverá a desafiarnos ....¿Ya te vas? – preguntó él
-No...yo quisiera quedarme. Si tú ...- empezó ella pero él la interrumpió abruptamente.
- Vuelve a tu casa Kristana...
-Pero...
-Ya es hora de que te marches con los tuyos. Han venido por ti.
-Yo  no quiero irme...te amo...- dijo la joven.
-No hay nada para ti aquí – aseveró  él como si no la hubiese escuchado – Vete –y sin más le dio la espalda y se marchó.
Kristana sintió que se rompía pero había jugado su última carta y había perdido. No se podía obligar a nadie a sentir lo que  no sentía . Sayen la había echado de su lado y ella tenía que irse de Ildrake, no había nada más que pudiera hacer.
La joven hizo un esfuerzo para no llorar y fue a reunirse con su familia , una hora después tras despedirse de la gente del lugar se marchó.

Aunque trató de evitarlo,  a último minuto Sayen subió a una almena para verla partir. Entre el montón de gente podía distinguir su cabellera dorada.
-¿Por qué la dejaste ir si la amas?  - preguntó Duncan llegando a su lado
- No sé amar . Yo sólo la destruiría, marchitaría la belleza de Kristana Blackdalion...no queda nada bueno en mí.
-Yo creo que ella sí vio algo en ti...- dijo Duncan
-Se equivocó
-No , esa muchacha ve lo que los demás no. Yo creo que ella fue la única que te vio de verdad...una sola palabra hubiera bastado ...
-¿Para encerrarla en la oscuridad?- preguntó irónico
-No Sayen, para llevarte a ti a la luz – respondió el hombre y se marchó dejándolo solo con su tristeza, experimentando el dolor por la pérdida más terrible en su vida.


La joven cabalgaba ensimismada, la alegría de volver a ver a sus seres queridos no bastaba para compensar lo que sentía por el rechazo de Sayen.
Connor se acercó preocupado a ella.
-Kristana lamento no haber llegado antes – dijo Connor a su hija y al ver el dolor que se reflejaba en su mirada plateada , ella se sintió obligada  a hablar.
-No papá, soy yo quien debe pedirte perdón
-Krista, ¿de qué hablas?.
-Yo sabía que esto sucedería. Lo sabía  desde el momento que te pedí permiso para ir a Azzura .
-¡¿Cómo pudiste hacernos esto?! ¿Sabes lo que sufrimos? – estalló Connor comprendiendo lo que ella decía
-Lo siento...
-¿Lo sientes?, llegamos a creer que estabas muerta...¿no se te ocurrió decir la verdad? – preguntó tratando de controlarse.
Kristana miró a su padre, en verdad lamentaba el dolor que les había causado  y haberlo decepcionado , pero no había tenido otra opción.
-Si te lo hubiera dicho, ¿me hubieras dejado ir? – preguntó ella y la frialdad en los ojos de su padre la hirió.
-No – respondió él y azuzó su caballo para adelantarse  ya  que no confiaba en sí mismo para controlar su enojo.
-Mamá – dijo la joven dirigiéndose a Shara que había escuchado todo. Esperaba que ella pudiera perdonarla.
Shara había sufrido mucho, pero sabía que algunas decisiones no las dictaba la lógica y al mirar a su hija se vio reflejada en aquellos ojos dorados .
Recordaba muy bien a una joven  que había seguido su corazón al ir a una subasta de esclavos y comprar a un desconocido. Ahora que sabía que Kristana estaba a salvo era fácil  perdonar su imprudencia y olvidar el dolor.
-Te entiendo Krista , debes darle tiempo a tu padre, sufrió mucho pero entenderá
-¿Y tú, y los demás?
-Te amamos Kristana y a mi me alcanza con que estés bien, eso es todo lo que deseo –respondió y aunque Krista supo que era verdad también entendió que el precio por seguir su corazón había sido muy caro.

Volver a casa fue difícil, nada era lo mismo .
Aunque  la reunión con sus hermanos menores , sus primas y amigos curó un poco las heridas de Kristana .
Sus familiares volvieron a su hogar pero antes de partir  hacia el Castillo de los Cerezos su abuela pasó la tarde con Kristana
- Mi pequeña, dale tiempo.
-¿A quién ? – preguntó Kristana pensando en su padre que se había distanciado, en Sayen que no la quería y en ella misma que se sentía extraña en su propio  hogar.
-A todos mi amor . A tu padre ,por empezar , sufrió mucho pero entenderá algo que tu bisabuela me enseñó a mi hace mucho.
-¿Mi bisabuela? ...qué fue lo que te dijo
-Que amar es aceptar al otro como es y yo sé que Connor te ama muchísimo .
-Nunca hemos estado peleados antes ...
-Siempre hay un momento para todo  Krista y creo que han llegado los cambios para ti.... Y en cuanto a tu primera pregunta, también dale tiempo al Señor de Ildrake y a tu propio corazón.... Además estoy segura que tu don te llevará por un buen camino mi niña.
-Abuela te quiero mucho.
-Yo también amor. Visítame pronto .
-Lo haré – respondió la joven con una sonrisa.

A pesar de los consejos de Elady  enfrentar  cada día se le hacía complicado a Krista , aunque  el enojo de Connor se había diluido , ella vagaba triste por Levany .
-Se le pasará – sentenció Connor mirándola
-¿Alguna vez dejaste de amarme? –  le preguntó Shara
-Shar cada día te amo más, ¿cómo me lo preguntas?
-¿Y crees que yo he dejado de amarte ?- volvió a preguntar mientras él negaba con un enérgico movimiento de cabeza- Mírala Connor , lo ama y no es algo que se le vaya a pasar, es amor verdadero.
-Shar ...- protestó Connor y observó a su hija. Kristana siempre había sido la risa, la calidez, ahora era un sol apagado - ¡Oh Shara ! – exclamó dolido y su esposa lo abrazó.

Lo amaba. Lo había amado siempre y lo amaría aún sin tenerlo . Y ese era el dolor más terrible que Kristana hubiera experimentado jamás. Además ya no podía verlo, sus visiones no se lo mostraban.
Últimamente había visto a un lobo negro y sabía que su prima Kyrian se metería en problemas, aunque ella no interferiría, Kyrian tenía un camino propio que recorrer.. También había visto algunos combates  que afrontarían sus familiares  pero sabía que ellos saldrían ilesos, los Leones Blackdalion siempre vencían.
Pero no lo había visto a él,  no podía acercarse al castillo junto al mar, sus visiones nunca le habían permito saber cómo terminaría todo. Por primera vez sintió resentimiento por su don  , le había permito crecer con Sayen y amarlo a lo largo de los años. Los había unido irremediablemente, desde la más temprana infancia ella había aceptado que él sería el único hombre  que amaría. Pero si era sincera consigo misma, nunca había entrevisto el final, y ahora pagaba el precio . Porque ansiarlo sin poder tenerlo la desgarraba por dentro.
¿Como podría vivir toda una vida sintiéndose así.?
Sean se sentó junto a su hermana.
-Bueno tenemos varias posibilidades . Todos han estado haciendo sugerencias . Blaze, Kilcoy y yo mismo nos inclinamos por el descuartizamiento, los mellizos y Nía obviamente prefieren usar una variedad de hechizos, las gemelas sugirieron un secuestro, Kyrian una charla muy seria – sólo ella sabe lo que eso implica- y nuestros hermanos menores pensaron en varias combinaciones de las anteriores. Estoy seguro que papá , el abuelo y los tíos tienen sus propios planes para él , pero creo que tenemos que consultarte. ¿Qué debemos hacer Krista? ¿Qué deseas tú?
-Que venga por mi para llevarme a casa
-Estás en tu casa Kristana
-Ya no ...-dijo ella y su hermano la abrazó con fuerza conmovido por la tangible tristeza de  la joven.

Colin entró al despacho de su padre agitando su largo cabello oscuro y centrando su curiosa mirada dorada en sus padres.
-Papá, hay unos mensajeros allá afuera. Dicen que tú los contrataste ...
-Sí Col , diles que pasen
-¿Sucedió algo?, ¿Para qué necesitamos tantos mensajeros?
--Para comunicar una decisión importante, ¿qué más podría ser ?
- ¿Cuál es el mensaje? – preguntó el jovencito
-Si quisiera que lo supieras te lo habría dicho , ¿no te parece Colin? – preguntó el hombre mientras el chico se marchaba desilusionado.
-Colin – lo llamó su madre antes de que cerrara la puerta.
-¿Sí ? – contestó metiendo la cabeza
-No escuches detrás de la puerta cariño – le aconsejo ella y él bufó frustrado.
Connor se rió . Colin tenía la misma expresión que él cuando lo pescaban en algo raro.
-¿Crees que es una buena idea? – preguntó  repentinamente Shara a su esposo
-Bueno , no perdemos nada con intentarlo Shar. – dijo él concentrándose
-Pero...
-Es un buen plan, confía en mí – le contestó  con una demoledora sonrisa y Shara pensó que Connor siempre le ganaba con facilidad , le resultaba imposible resistirse a él. Aún cuando tenía ideas absurdas.

El tiempo pasó  y aunque ninguno de los jóvenes comentaba nada , Connor y Shara parecían  ansiosos y cada día  aquel estado empeoraba.
A finales de invierno  todo cambió
-Padre deberías ver esto -  llamó Sean preocupado a su padre
-¿Qué sucede?
-Un ejército se dirige a nuestras puertas y no vas a creer quien los guía...
-Creo que me hago una idea. Vamos a darles la bienvenida...
-Connor...- expresó preocupada Shara
-Tranquila amor – le respondió Connor  guiñándole un ojo. Shara tembló.

Kristana no necesitó que nadie le avisara  lo que sucedía, sintió el ruido de los cascos de caballos y  el de un rumor que le despertaba el alma.
Salió presurosa hacia el patio exterior y se quedó observando  como aquellos hombres se acercaban, como el hombre de negro venía hacia ella.
Fue vagamente conciente de que su padre salía al exterior y se paraba a su lado, de que sus hermanos, y la gente de Levany la rodeaba como un beligerante escudo
 Ella sólo veía los ojos que había perseguido a través de visiones durante toda su vida.
Y él sólo avanzaba guiado por los ojos dorados como si fueran el único faro para llevarlo a salvo hasta la costa. Poco le importaba que Connor Blackdalion desenvainará y lo atravesará con su espada, aunque el susodicho no se movió y lo dejó acercarse.
--No vas a casarte con nadie que no sea yo ....-dijo  Sayen en voz alta antes de llegar hasta Krista.
-¿Casarme? – preguntó confusa sin dejar de mirarlo , temiendo que fuese una visión y que se desvaneciese.
-¡Cielos Krista !, no sabes lo que ha sido escuchar durante todo este tiempo a los mensajeros que estabas por comprometerte y que tu padre había elegido un marido para ti. Al dejarte ir  pensé que el esposo que tu familia te eligiera sería digno de ti, te amaría y te protegería. Pensé que era lo mejor, la mayor prueba de mi amor por ti..dejar que fueras feliz junto a alguien que te mereciera. Quise ser noble...
-Yo...
- Mi resolución no duró mucho.- continuó él implacable, dispuesto a decir lo que había callado tanto tiempo- Fue un infierno Kristana, peor que todo lo que he  vivido, pensar que te casarías con otro. Cada vez que escuchaba algo al respecto sentía que moría un poco .
No tengo tanta  voluntad...sé que no puedo darte mucho pero tampoco voy a permitir que te cases con nadie que no sea yo. Poco me importa si tu padre dio tu mano o si tu familia va a matarme. Ningún compromiso es más fuerte que lo siento por ti ,  te amo , estamos unidos de una manera única...dijiste que el amor salva...Sálvame Kristana
-Yo no estoy comprometida ...-dijo ella titubeando
-Pero creí que ...
-No –dijo ella con una sonrisa  y las lágrimas asomando en sus ojos – Yo te esperaba a ti,  mi amor ,  siempre a ti....
-Kristana...
-Vamos a casa ..-dijo la joven alzando su mano en un gesto elocuente  y él se acercó para tomarla cuando una espada se interpuso.
-¡Oh no !– dijo Connor amenazante
-Padre ...– suplicó la joven y vio como los hombres de Sayen y él mismo eran rodeados por los hombres Blackdalion.
-No vas a llevarte a mi hija...hasta que te cases con ella  - finalizó Connor con un brillo triunfal en los ojos.
Kristana miró sorprendida los ojos grises de su padre y él le devolvió una tierna sonrisa. Ella comprendió  y lo abrazó
-Sí te elegí un marido – le susurró él y bajó la espada.
La joven no pudo esperar más y se arrojó en brazos de Sayen , quien la besó para convencerse de que era real . Kristana era suya

Shara se acercó a su esposo
-¿Cómo sabías que resultaría ? – le preguntó
-Bueno si funcionó para que mi padre convenciera a mi renuente madre , supuse que serviría para convencerlo a él...
-Connor Blackdalion te amo.
-Dejarla ir va a ser muy difícil...- confesó él después de besar a su esposa
-Aún tienes a Shennara
-¡Rayos  Shar!  no sé cómo sobreviví a Leila, ahora Krista , no me hagas pensar en Sheny .Algún día tendré que enfrentar que también se la llevarán a ella..., pero ahora no.
Shara río y lo abrazó
-Esperemos que tengan la misma suerte que  la madre – le susurró ella y lo besó para reafirmar sus palabras.

-Sabes que si la lastimas te mataré ...-dijo Blaze con su tono más letal
-Sí  chiquillo me lo dejaste claro la primera vez que nos vimos,   también sé que si tú no lo haces algún otro Blackdalion lo hará..
-Me alegro que lo entiendas...- susurró Blaze
La  contestación se vio interrumpida por un muchacho rubio que entró al cuarto.
-¿Se puede saber por qué tardan tanto? Espero que no pienses dejar esperando a mi hermana....
-La culpa es de Blaze , me demoró con otra sesión  de amenazas...-se defendió Sayen
-Supongo que nunca están demás – comentó Sean con una sonrisa demasiado parecida a la de su padre.
- Tal vez , pero juro que si por su  culpa llego tarde a mi boda, serán ustedes quienes prueben el filo de mi espada.
-Entonces no nos  demoremos . Ah me olvidaba , mi abuelo te envió esto. – dijo Sean  lanzándole algo a Sayen
Era un hermoso broche de oro con un dragón labrado. El joven lo aceptó orgulloso y prendió su capa con él.
-Dijo además que dejes el negro para nosotros , que a ti te va bien el dorado.
El dichoso Señor de Ildrake no pudo evitar sonreír al recordar que ese era el color del pelo y de los ojos de su amada.
-Sí , creo que tiene razón. Bueno vamos – dijo y salió flanqueado por los dos jóvenes Blackdalion.
- Te ves nervioso primo...dudo que  ella te deje en el altar, aunque tal vez Krista recuperó la cordura.- lo provocó Blaze
-¿ No vas a darme un poco de paz Blaze?
-Claro que no – intervino Sean – para eso está Kristana , nosotros te atormentaremos lo suficiente como para mantener el equilibrio.
Sayen rió porque después de todo aquellos dos eran parte de su familia y después de todo Krista le había devuelto la risa y la luz.

Kristana caminaba sola hacia el altar donde Sayen la esperaba.
Había decido marchar sin escolta, su padre y hermanos esperaban junto al novio pero ella quería ir sola hacia él.
Era un gesto simbólico entre ellos, iba a él sin que nadie la llevara ..iba a él confiada, entregada y amándolo incondicionalmente. De la misma forma él la esperaba.
Al recorrer el camino los pimpollos  de flores que adornaban el trayecto florecían, había muchos magos en su familia pero Krista sabía que Nía era la artífice de aquel prodigio . Las dos siempre habían amado la historia de las mariposas en la boda de la tía Fair. Para Sayen era algo totalmente natural que las flores nacieran ante el paso de Kristana porque ella era capaz de cualquier milagro, después de todo había llevado amor a su vida.
Cuando finalmente hicieron sus votos y Sayen entrelazó sus manos a las de Kristana , se vio transportado una vez más en las visiones de la joven. Sonrió emocionado porque el futuro que emprendían juntos se vislumbraba lleno de amor y felicidad.
Kristana también sonrió conmovida y sus ojos dorados confirmaron la certeza de aquella visión compartida.
Con un beso sellaron el inicio de un dulce porvenir.
















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