jueves, 3 de mayo de 2012

Ocultándose Al Amor.- 8


-Solo quiero ayudarte –Alzó las palmas de sus manos al aire, en gesto de defensa por aquel ataque verbal.
-¡Qué ocurre aquí! –Exclamó de repente un guarda de seguridad, que aparecía por allí con un perro.
-La chica se ha lastimado –Explicó Santino posicionándose en pie y mostrando un carnet que llevaba colgado del cuello-. Soy piloto… -Dijo con voz apremiante-. Creo que habría que llamar una ambulancia.

-¡Ni hablar! –Protestó veloz mirando con lágrimas en los ojos al guarda que se detenía enfrente de ellos, pero al otro lado del vallado.
-¿Cómo se hizo daño? –Preguntó, tras avisar a otro compañero que se acercara por el walqui que llevaba anudado al hombro.

-Por culpa de él –Escupió veloz entre dientes, logrando sacarle una sonrisa al piloto, pero que el guarda mostrara confusión.

-Se cayó, tras estar subiendo la valla como una idiota  -Explicó con un suspiro Santino, mirándola con cierto pesar.

-Señorita, esa valla podía hallarse perfectamente conectada –La reprendió el guarda de seguridad completamente asombrado por lo que quería hacer-. ¿Por qué demonios la subía? –Alzó una ceja.

-Para entrar –Tuvo que admitir al final-. Y antes de que me mire mal –Soltó con cierta altanería, mirando primero al piloto-. Tengo acreditación que me permite acceder a las instalaciones cuando me plazca –Gimió un poco, al introducir una mano en el bolsillo del pantalón y extraer la tarjeta electrónica-. Solo que hoy se mojó bastante por así decirlo, y no me abre ahora la puerta.

-Debería haber esperado un poco –Acusó el guarda-. Siempre vamos pasando por aquí.

-Eso –Corroboró Santino, observándola con cierta curiosidad. ¿Por qué tenía ella en su poder una acreditación? ¡Podía ser la novia de algún piloto! Sus pulsaciones se alteraron con gran nerviosismo.

-¿Quiere qué llamemos una ambulancia? –Preguntó el guarda abriendo con gran seguridad la puerta-. ¿O avisamos a alguien que esté en el circuito?

Pudo comprobar como Santino la observaba en todo momento con gran interés. Aquello resultaba ser un gran inconveniente. No podía dar el nombre de su tío. Entonces, él relacionaría el apellido y sabría todo… Tenía que procurar, que Santino no averiguara aún la relación que tenía con Henrí. El camino, era que él la creyera una amiga del viejo mecánico. Solo tenía que conocer el apellido de su padrastro. Aquello era un laberinto sin salida, que él debería de tomar para ella poder estar más segura. De manera, que no le quedaba más remedio que cruzar los dedos mentalmente y esperar que todo fuera como su mente había ideado en unos segundos.

-Sí, por favor –Susurró con voz baja a pesar de que el dolor comenzaba a remitir un poco-. Podría pedirle que viniera aquí a Jeremy Durnöe.

Muy poco tiempo después, aparecía Jeremy por el fondo que al verla arrancó a correr hasta llegar a su lado lleno de preocupación.

-¡Pero qué te ha pasado! –Le puso una mano alrededor de sus hombros-. ¿Dónde hay que llevarte pequeña?

-¿Llamo a la ambulancia? –Preguntó otra vez el guarda de seguridad.

-No creo que haga falta –Protestó Jaimie, tratando de mostrar una débil sonrisa-. Supongo que me duele por la caída y en un rato pasará.

-Tuviste una buena caída –Habló Santino, que observaba atentamente a los dos.

-Gracias a ti –Lo fulminó con la mirada.

-¿Es eso cierto? –Inquirió Jeremy, mirando al hombre y reconociéndolo al momento.

-No –Respondió Santino-. Simplemente la detuve para que no subiera la valla, que se asustó y cayó…

-¡Jaimie! –La regañó el hombre comprendiendo el peligro que había corrido la joven, y no viendo el brillo felino que aparecía en los ojos del piloto al escuchar el nombre de la chica-. ¿Acaso perdiste un tornillo?

-No me funcionaba la tarjeta –Refunfuñó enfadada, al ver la expresión de Santino tras escuchar su nombre. Todo iba a peor, nada salía como quería-. Y se que me esperaban…

-Y no pudiste esperar un poco  –La volvió a regañar el hombre, consiguiendo que ella volteara los ojos ante aquellas palabras-. Será mejor ir a un hospital.

-No –volvió a protestar-. Que me echen un vistazo los paramédicos de las ambulancias que hay ahí dentro.

-Que yo sepa, sus ojos no son rayos X  -Inquirió un poco exasperado Santino.

-No estoy pidiendo tu opinión –Masculló en un ladrido-. ¿Me llevas Jeremy?

-Sí –Acabó por aceptar un poco resignado ante el carácter de ella-. Vamos allá –Dijo pasándole el otro brazo bajo las rodillas y alzándola, para encaminarse dentro.

Tuvo suerte. Al ver los paramédicos lo pesado que llegaba  a ser Santino con el diagnostico que iban dando mientras la observaban, decidieron echarlo de allí. Pudiendo estar tranquila junto a su tío y Jeremy, sin que el piloto se enterara de su parentesco con Henrí. Y tampoco estaba ya muy preocupada por el golpe. El dolor iba remetiendo. Todo lo que tenía que hacer por el resto del día, era un poco de reposo y tomarse el calmante que le habían suministrado. Además de rezar porque no le saliera un moretón muy feo.

Sentada allí, entre todo el equipo mostraba sonrisas y aplausos. Pero no eran del todo ciertos. Estaba en verdad muy nerviosa, notando como a escasos metros Santino la observaba de tanto en tanto, cuando no era interrumpida por algún piloto o mecánico. ¿Se le volvería acercar? Esperaba que no…

Giró un momento la cabeza hacia él, sabiendo que no tenía que hacerlo. Solo encontraría problemas. Pero el impulso que sentía, era más fuerte que su voluntad. Éste, en aquel momento se hallaba hablando con su compañero y alguien más, que no reconocía a simple vista. Tenía un poco de espacio para poder observarlo a sus anchas. Resultaba ser un hombre muy atractivo y alto, recordó cuando lo tuvo a su lado en la piscina. Moreno de piel, debido al clima que pertenecía y suponía que también por hallarse muchas horas bajo el sol en las pistas de entrenamiento. Con aquella aura de seguridad que le envolvía, no le extrañaba que tantas mujeres suspiraran por él. Mujeres muy bellas, que se movían en el mundo de la moda y de la gran pantalla. Mujeres, que ella estaba muy lejos de poder tener un punto de comparación. Y aún así, el destino la había escogido. Ella, un joven ratón de la mecánica. Ella, que desde hacia tiempo lo había admirado en secreto de un modo especial. Sorprendiéndose mucho al saber que él compartiría un futuro con ella… ¿Entonces aquel impulso que sentía al observarlo y el calor que la había devorado ante su contacto, significaba que el destino ya había activado el juego? Que tal vez, todos llevaran una esencia en su cuerpo, que al juntarse con otra de determinada manera, te accionaba el cerebro a creer en el amor con aquella otra persona… ¡Diablos, parecía que estaba montando una película de ciencia ficción!

Pero no podía negar, que desde el primer encuentro con Santino ella había cambiado. Aquella admiración y enamoramiento que había tenido desde siempre, se había tornado más fuerte, salvaje… Y cuando lo había rechazado hacía un rato, en verdad tenía que haberse mordido la lengua por no gritarle que la acogiera entre sus brazos. Aquello era nuevo para ella y la asustaba. De repente, sus ojos se toparon con los grises de Santino, que brillaban divertidos ante la sorpresa de capturarla observándolo. Y cuando le guiñó un ojo de forma tan provocativa, rápidamente apartó la mirada hacia otro punto completamente avergonzada por haber sido pillada infraganti.

¡Maldita sea, que estúpida! Se regañó así misma, al comprender que al menos tenía que haber enfrentado al hombre con una mirada dura y cargada de indiferencia. No, que se había comportado como una estúpida virgen… ¡Algo que resultaba ser cierto!

Se volvió a recalcar así misma con gran amargor, esperando que aquel gesto no alentara al hombre a volver aproximarse a ella. Pero sabía que tarde o temprano lo haría. A pesar de haber estado en el suelo, soportando el dolor por aquella caída. Había podido captar de reojo la reacción del hombre, cuando Jeremy la había llamado pro su nombre, regañándola por su estupidez de acercarse aquella valla.

Sí, Santino también tenía en su poder una carta dorada en donde salía su nombre. ¿Desde cuando? Era imposible de saberlo, si no se lo preguntaba directamente a él. Cosa a la que no iba a prestarse ni loca. Pero que no podía negar que le gustaría saber. ¿La habría buscado? Y si era así, que habría pensado al descubrir que podía ser ella y estaba allí a su mano… También podía hacer que hiciera poco que la tuviera en su poder, y aún no hubiera tenido el afán de salir averiguar quien era la chica de la carta. Y así, podía tirarse un buen rato probando diferentes suposiciones y no dar con la acertada. Ahora, solo tenía que procurar jugar con su último recurso. El apellido de su padrastro. Y recordarle todo a su tío, quien se llevaría una enorme sorpresa al descubrir que el piloto se hallaba en Alemania. Solo tenía que cruzar los dedos en espera de que aquello funcionara. Pero tenía pocos ánimos, pues por el momento todo era desastre tras desastre.

-Te dejo mi Lamborgini –Interrumpió Jeremy apareciendo a su lado con un refresco para entregárselo a ella.

-¿Qué? –Alzó sus ojos a él aún pérdida en sus cavilaciones.

-Quiero disfrutar al verte conducir mi coche por la pista –Señaló de buen humor, bebiendo de su lata de cerveza-. Sabes la de cosas que me contado tu padre. Que eres magnifica conductora y mecánica. Se nota que has cogido los buenos genes de la familia de tu padre -Le guiñó un ojo.

-Espero que nunca te oiga mi madre decir eso –Rió divertida.

-Quedo advertido –Rió el patrocinador.

-¿De qué quedas advertido? –Quiso saber Henrí apareciendo al lado de ellos.

-De no decirle nada a mamá de mí y coches –Rió Jaimie.

-¡OH! –Mostró su tío una sonrisa-. Tiene toda la razón. ¿Estás mejor? –Preguntó aún preocupado.

-Sí –Respondió en un resoplo-. No te preocupes más, que me tienes a tu lado éste año.

-Le acababa de ofrecer mi Lamborgini, para que saliera también a la pista –Indicó Jeremy.

-Por mí ningún problema –Alzó las manos su tío.

-Otro día Jeremy –Rechazó con una sonrisa en los labios-. Hoy que disfruten los demás.

-Como gustes pequeña –dijo un poco decepcionado-. Voy a dar una vuelta por ahí, hasta luego.

Cuando Jeremy se hallaba a una distancia prudente, observó como su tío agarraba una silla y la posicionaba pegada a la de ella. Después, se sentaba mirando hacia el fondo donde estaban gran mayoría de pilotos y mecánicos, mirando los coches y corriendo.

-Supongo que las cervezas no llevan alcohol –Dijo ella riendo.

-Supones bien –Respondió con tono nervioso-. Y hablando de suposiciones. No se suponía que Santino Vizenzo, andaría en Italia compitiendo –Masculló entre dientes, por si alguien los oía.

-Tú lo has dicho –Se alzó de hombros-. Se suponía que competía allí.

-¿Lo sabe tú padre?

-Hoy lo llamé, pero no me lo cogió y con todo el lío del teléfono mío –Explicó con voz débil y notando como era observada una vez más, por el objeto de su charla.

-¿Qué vas hacer? –Preguntó cargado de preocupación.

-No voy a dejarte plantada –Habló veloz.

-Eso, es lo de menos pequeña –Sonrió con cariño-. Pero resulta que nos ha tocado también hacer sus revisiones y pruebas de motor. Bueno, para decir exactamente ha pedido que le atendiera mi equipo… Sabe quien es mi hermano.

-Te entiendo –Lo miró-. Únicamente debes recordar mi nuevo apellido, y los chicos también. Y si quieren que digan que soy tu sobrina. Puede quedar la cosa como que soy hija de unos amigos tuyos, y me consideras como una sobrina ¿No? –Supuso nerviosa.

-Por los chicos no me preocupo –suspiró-. Pero será mejor que pille cuanto antes a Jeremy. La cuestión será, que me invento –Dijo un poco exasperado.

-Lo siento mucho –Dijo apenada por las complicaciones que le daba.

-No tienes que sentirte culpable pequeña –Le guiñó un ojo-. Quien dijo que los caminos del amor eran sencillos. Sino, pregúntale a tu tía lo que me hizo sufrir –rió-. Tres meses detrás de ella, para que me concediera una cita. Cada uno tiene sus razones, y no hay que cuestionar. Lo que me preocupa ahora, es dejarte sola. Lleva mucho rato observándote cuando cree que nadie lo notará.

-A decir verdad –Se puso en pie-. Me gustaría que me acompañaras a la moto.

-¡Te vas ya! –Sonó apenado.

-Sí –Rió-. Quiero leerme unos manuales.

-También debes disfrutar Jaimie –Dijo levantándose y caminando junto a su sobrina dirección a la salida.

Era ella. Era ella… Se repetía todo el rato, tumbado en la cama a las dos de la madrugada. Nadie podía negárselo. Por fin le ponía un rostro aquel nombre. Tendría que ser mucha coincidencia, que la única francesa con la que se topaba en Alemania se llamara igual. Además, estaba la fuerte atracción que había sentido desde un principio. Esos impulsos a protegerla, besarla, matarla por exaltarle el corazón, hacerla suya… Lo que no acababa de comprender, era la actitud de ella hacia él. ¿Si era su destino como marcaba la carta dorada, no tendría que haber más interés?

También podía ser, que ella aún no tuviera en su poder la carta y que aquellos momentos fuera la novia de algún piloto o mecánico. Aquel pensamiento no le gustó, le hirvió la sangre. Pero notaba como no le era indiferente, aunque ella tratara de darle aquel sentimiento constante.
Bueno, no le quedaba más remedio que acercarse a Henrí, el jefe de mecánica o a su amigo patrocinador Jeremy, para tratar de averiguar algo más de la huidiza Jaimie. 

10 comentarios:

  1. Para la puñetera de Nata, que me apremió!!! Aquí lo tienes, aunque tenía que subirlo mañana. Tocaba para mañana malandra!!!!! Así que no esperes nada más mío hasta el Lunes.

    Buen fin de semana, espero les guste!!!!!

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  2. Nooooooooooo como que hasta el lunes, son malas nos tienen en espera de varias novelas jaja, bueno ni modo seguiremos esperando jajaja

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    1. Lo sentimos mucho kriss, jejeje pero si consigues inventar una maquina que escriba los pensamientos de cada una. Seguro que tendrías capítulos a montón cada día!!!!!!

      Si es posible, que la de J.J lleve muchos pinchos para ponérselos en toda la cabeza. jajajajja

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  3. Gracias , gracias y más gracias por consentirme ahora que estoy enfermita, pasaré por alto la forma en que me llamaste....
    Cada vez está mejor y ahora como se escapará?? ¿hasta el lunes? nooooooooooo

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    1. Síiiiiiiiiiiiiiii!!!!!

      Que yo sepa soy persona y necesito tener descanso!!!!! No quiero que mi cabezota acabe como una tetera!!!!!

      Cuídate mucho vieja chocha!!!!! jajajaja

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  4. ¡¡¡Nooooooooooo!!!
    Otra vez a esperar, eso no vale jajaja. Todavia toy esperando por "El dulce sabor del amor" jiji... necesito chocolaaaaaaaaate jiji.
    Besos

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    1. La vida es un dulce esperar.... jajajajajja Y un carajo, te comprendo muy bien Yola!!!! J.J nos tiene más que abandonadas con el chocolate. Y eso que sabe la pasión y el deseo que sentimos las mujeres hacia él.
      Mecachis, tendremos que montar una huelga de hambre grrrrr

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  5. hola soy nueva en el blog y lo ame <3 dime cuando vas a subir un nuevo capitulo que lo llevo esperando desde que publicaste este *-* y ya me he comido todas las uñas esperando el siguiente (:

    Saludos <3

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    1. Bienvenida al blog, nos alegra que te gustara, EJ ha dicho que subirá un capi por semana, así que si no sube pronto estás invitada a hacernos compañía para torturarla con pedidos y que no nos tenga en ascuas...
      Saludos y gracias por visitarnos

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    2. Perdona The Games Lover, creo que no me di cuenta de lo que tardé ésta vez. Pero ya tienes el siguiente cap subido.

      Normalmente suelo subir un capitulo cada semana de cada novela que escribo.

      Gracias por quedarte en nuestra casa!!!! Muchos abrazos!!!

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