sábado, 18 de junio de 2016

La redención 13°



Cole entró entusiasmado a la mansión cargando una gran caja.
-¿Dónde está Abigail? – le preguntó a Antoniette entrando a la cocina.
-Se fue a pulir los cubiertos de plata, pero dijo que lo haría afuera para disfrutar el aire.
-¿Es algo tan esencial pulir la plata? De verdad creo que debería contratar a alguien más.
-Ni se le ocurra – advirtió la francesa y él la miró sorprendido.
-No quiero que ella trabaje tanto.- se explicó.
-Ella viene cada día aquí porque es su trabajo, al menos eso le dice a su madre. Y esa muchacha necesita un trabajo, si la desplaza, irá a otro lado, ¿acaso le gustaría?
-No, no era esa la idea.
-Entonces, déjela. A menos que pretenda hacerla su esposa, no se le ocurra ofrecerse a mantenerla o algo por el estilo- lo regañó mientras agitaba un cucharón de madera y Cole frunció el ceño, pues ,lo que ella decía, era verdad.
-¿Puedes llamarla que tengo algo que decirle? ¿O también tienes algo que decir sobre eso? – preguntó y la mujer desvió la mirada hacia la caja que él sostenía
-Ya la busco.

Poco tiempo después, regresaron las dos. Antoniette tomó la cubertería y empujó levemente a la joven hacia Cole que la esperaba en el salón.
-Ven, tengo algo que decirte, mejor dicho hacerte una invitación – dijo él invitándola a sentarse en uno de los sillones de pana oscura.
-¿Una invitación? – preguntó cautelosa, él estaba siendo demasiado formal.
-Sí, hoy cuando fui al banco me enteré que el sábado estrenarán Sueño de una noche de verano en el Teatro Royal, y compré las entradas para que vayamos.
-¡Ohhhhh! ¿De verdad? – exclamó sorprendida.
-Imaginé que te gustaría ir, y a mí también. Me gustaría ver la obra de teatro que nos leíste.- dijo él sonriendo levemente.
-Me encantaría, pero…el Teatro Royal, no creo que sea un lugar donde yo pueda ir.
-Oye, pajarillo, si yo puedo ir, tú puedes. Y ya te dije que compré las entradas. Es una función temprano porque luego se hará una cena de gala en casa de un noble, uno que es el amante de la actriz principal, pero obviamente a esa cena no estamos invitados – dijo y notó que estaba empezando a hablar mucho cuando estaba ansioso, como ella.
-Cole, me encantaría, pero…-insistió e hizo un gesto vago hacia ella misma.
-Abre esa caja – indicó Cole , señalando el paquete grande que había junto a ella. La chica lo hizo y empezó a salir una maravilla tras otra.
La caja contenía un vestido bellísimo, color verde oscuro de organza y seda, un abrigo de terciopelo , un tocado, unos preciosos zapatos e incluso unos delicados guantes de gamuza. Todas eran prendas carísimas y exquisitas. Abigail lo miró entre maravillada y espantada.
-Yo no puedo aceptar esto, no puedo.
-Sólo por esta vez, pajarillo. Vamos, acompáñame al teatro, disfrutemos y olvidemos todo. Tengamos nuestra propia velada mágica, como si fuera un sueño.
-Ya deja de negarte y acepta – intervino Antoniette que, obviamente, había escuchado a escondidas.- Me muero de ganas de verte vestida con eso.
-También yo- dijo Cole con un tono de voz seductor y la joven se dejó llevar.
-De acuerdo, acepto tu invitación. Aunque Cole…
-¿Si?
-Las invitaciones se hacen antes y luego se compran las entradas, ¿sabías?
-Prefiero mi estilo, pajarillo. – contestó sonriendo mientras ella acariciaba las telas de las prendas que estaba admirando.


El día indicado, Cole estaba esperando ansioso que Abigail fuera a su encuentro. Estaba tan ansioso que sentía que su propia ropa de gala, lo estaba asfixiando.
Antoniette se había llevado a la muchacha para ayudarla a vestirse y peinarse, y él  estaba gastando el piso de tanto caminar de un lado hacia el otro.
-Cole…- susurró Aby suavemente y al levantar la vista, quedó pasmado. Mucho tiempo antes, había descubierto lo bonita que era, pero con aquella ropa, el delicado tocado sobre sus cabellos cortos que se ondulaban algo caprichosos, y el suave maquillaje que había aplicado la francesa, era simplemente preciosa. Casi como si perteneciera a la corte feérica de la Reina Titania.
-Estás…- dijo ladeando la cabeza para observarla mejor, pero sin encontrar las palabras adecuadas para describirlo.
-¿Me veo mal? – preguntó insegura.
-¡Diablos, no!- contestó abruptamente y avergonzado, amplió su respuesta intentando ser educado- No, al contrario, te ves encantadoramente hermosa – dijo y ella sonrió ruborizándose.
-¡Vamos, vamos! ¡Llegarán tarde! – dijo Antoniette empujando a Abigail hacia Cole. Él le dio su brazo y así salieron hacia el coche.
Él tuvo que apresurarse a abrir la puerta y ayudarla a subir antes que Abigail lo hiciera sola. Era extraño, aquellos gestos de caballerosidad siempre habían sido forzados cuando se trataba de otras mujeres, incluso con Victoria, pero con Aby , le salían naturalmente.
Y que ella no lo diera por sentado, o se sorprendiera devolviéndole una sonrisa, era un gran aliciente.
Cuando llegaron al teatro, Abigail miró alrededor y luego lo miró a él con expresión de incomodidad. Cole sabía exactamente como se sentía la joven, como si no perteneciera allí, como si no tuviera derecho a estar en ese lugar, conocía el sentimiento pues lo había experimentado gran parte de su vida. Y también sabía que la única forma de vencer esa sensación, era avanzar, sin siquiera pararse a mirar alrededor.
Una vez más, le dio su brazo, le sonrió para darle confianza y entraron a la función.
Al escuchar los diálogos de la obra, él sólo podía recordar esas mismas líneas leídas en su cocina por la muchacha que estaba a su lado. La joven que estaba absorta en el espectáculo del mismo modo en que él estaba absorto mirándola, no recordaba haber visto a nadie disfrutar algo tanto.
Lo impactaba ver sus expresiones, su emoción, escuchar sus risas o cuando ella tocaba su brazo para llamarle la atención y comentarle algo.
Y él era feliz viéndola feliz. También disfrutó de la obra, pero fue más bien una especie de revelación, había vivido para cumplir sus propios anhelos, ahora sabía que estaría mucho más satisfecho si pudiera hacer feliz a aquel pajarillo.
Supo que esa podría ser su nueva meta, y supo, también, sin dudas,  que la amaba.
Al dejar el teatro, ya no quedaban rastros de la Abigail intimidada, se la veía radiante y entusiasmada.
-Fue preciosa, ¿verdad?- le preguntó con los ojos brillantes.
-Sí, lo fue.
-Y todo era tan bonito, la escenografía, el vestuario de Titania, me he imaginado esta historia millones de veces, pero ha sido maravilloso poder verla realmente. Gracias , Cole.- dijo ella y él tuvo ganas de besarla, pero estaban en  público y la avergonzaría, y además sus emociones recién descubiertas podían traicionarlo.
-Gracias a ti – dijo suavemente y supuso que la chica nunca comprendería cuan inmenso y sincero era su agradecimiento.
Su cochero los estaba esperando frente al teatro, había mucha gente circulando y Cole agarró a Abigail de la mano para  cruzar. Iban llegando a su transporte cuando una voz conocida lo hizo girar rápido como si fuese un predador.
-Cole Bayley, vaya, vaya, no esperaba verte aquí. Y tan bien acompañado – dijo Jeffrey Malone.
-¿Cole? – llamó Abigail al notar la tensión de su acompañante.
-Sube al coche, Abigail – la urgió él.
-Pero…ven conmigo – dijo ella preocupada.
-¡Sube, ya!- le ordenó y Jeffrey hizo un vago gesto de saludo con la cabeza hacia la joven.
-No era mi intención interrumpir, sólo quería saludar – declaró Jeffrey en un tono de voz que irritaba a Cole, pero no era ni el momento ni el lugar para iniciar una pelea.
-Creí que ya no volveríamos a cruzar nuestros caminos, pensé que había dejado en claro mi posición al respecto la última vez.
-Sí, pero no podemos evitar al destino, supongo.
-Sería mejor que la próxima vez no te acerques a saludar, ni a nada – dijo Cole amenazante y el otro sonrió.
-Trataré de recordarlo.
-Cole- llamó nuevamente Abigail asomándose por la ventanilla y él subió al coche.
Jeffrey se quedó observando al coche que se alejaba.
-Eso es nuevo y muy interesante…- comentó al par de hombres que lo acompañaban, aunque más bien era algo que decía para sí mismo.
-¿De qué habla , jefe? – preguntó uno de ellos.
-Nunca antes había visto esa mirada en Cole Bayley, y se parecía mucho al temor…- reflexionó mientras repasaba en su mente lo sucedido.

1 comentario:

  1. ¡Oh noooo! nubarrones cerca, espero todo vaya bien, nervios!!!

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