sábado, 1 de febrero de 2014

La elección 19


El día de su cumpleaños , Azize se despertó muy temprano con la sensación ambigua que tenía siempre, por un lado  le agradaba hacerse mayor y dejar de ser una niña, pero odiaba todo el ceremonial que implicaba.
Que fuera su cumpleaños significaba que estaría todo el día participando de distintas ceremonias y que sería quien menos las disfrutaría.

Se quedó unos minutos demás en la cama, sabiendo que le esperaba un largo día y luego se levantó, justo a tiempo para que entraran las criadas con la ropa y ornamentos que debía usar.
La primera actividad era ir al templo a agradecer, luego el desfile por la ciudad, y finalmente las actividades en palacio con los nobles y los invitados.
Sólo al pensarlo se desalentaba.
Cuando estuvo lista salió y se encontró con Cian esperándola, era lo normal, desde niña él la acompañaba a las ceremonias para custodiarla, sólo que esta vez no era el comandante de la guardia, sino su esposo, incluso iba vestido a tal efecto. No lo veía con aquel tipo de ropa desde la ceremonia de la boda.
-Buenos días…-saludó ella
-Feliz cumpleaños , Azize- la saludó y era la primera vez que la felicitaba por su cumpleaños llamándola por su nombre.
-Gracias – le dijo y luego sonrió ampliamente - ¿Preparado? , va a ser un día largo. Hoy lo vivirás en primera persona.
-A sus órdenes, Alteza – respondió él en el mismo tono de ligera diversión,  elevó el brazo para que ella depositara su mano y comenzaron con las actividades.
Se reunieron con el rey en el templo para agradecer y depositar ofrendas. Luego Cian ayudó a subir a Azize al carro en el cual harían el desfile por la ciudad, él se sentó a su lado.
-Supongo que si me reconocen no podremos salir más de paseo, ¿verdad? – preguntó ella apenada.
-No te preocupes, eso nos protege – dijo él señalando la fina tela casi transparente para protegerlos del sol que colgaba del techo- Además es distinto vernos con esta ropa de ceremonias y nadie se imaginaría que camines entre ellos cada tanto….
-Entonces, ¿podremos hacerlo de nuevo alguna vez?
-Sí, alguna vez volveremos a pasear por las calles – prometió y ella suspiró.
Apenas el carro se puso en marcha, la princesa notó que habían doblado la guardia usual.
-¿Hay más guardias que otros años?
-Sí- respondió escuetamente y Azize ya no volvió a preguntar nada. Cuando empezaron a pasar entre el pueblo que aplaudía y daba vítores para saludar a su princesa, recuperó la alegría.
Cian la miró mientras saluda con la mano y sonreía, se preguntó s el pueblo entendería lo que era capaz de hacer esa muchacha por su bienestar y por convertirse en una digna gobernante.
Tras el desfile regresaron a Palacio donde los dignatarios extranjeros y sus comitivas presentaron sus saludos y le dieron los regalos que habían traído para la ocasión.
Azize sonrió y agradeció incansablemente siendo amable con cada uno, luego recibió el saludo de los miembros de la corte, los nobles y sus familias.
Cian pensó que en su lugar no podría mantener la compostura y habría a algunos que hubiera echado con mucho placer, sin embargo se mantuvo a la altura y la acompañó durante todo el proceso. Cada tanto Azize se giraba a mirarlo como para cerciorarse que estaba allí, que tenía un aliado entre tanto ritual vacío.
El banquete al aire libre fue igual de  cansador, ella apenas si probó bocado.
-¿Estás cansada? – preguntó Cian inclinándose hacia ella.
-Eliminaré esto el día que sea reina, me regalaré un día libre para mi cumpleaños con un decreto real….-susurró.
-No es mala idea..- aprobó él.
-Apuesto a que te ahorraría muchas molestias – agregó ella pensando en el despliegue de seguridad que él hacía año tras año y que por lo visto había redoblado últimamente.
-Preferiría que no tuvieras que actuar para los demás el día de tu cumpleaños…-le contestó él y ella bajó la mirada. Iba a decirle algo cuando empezaron las presentaciones artísticas y los interrumpieron.
Cuando terminaron las actuaciones,  Azize y Cian les agradecieron  y luego invitaron a los presentes a ingresar al palacio donde habría distintas actividades recreativas o bien para que descansaran.
-Vamos a que descanses un rato…-aún falta la cena y ahora es el turno del rey de encargarse de los invitados-  dijo Cian y la escuchó gemir de frustración.
- Sabes lo difícil que es escapar, en el camino a mis aposentos seré detenida pro cantidad de gente con la que no puedo ser grosera.
-Lo sé…iremos por los jardines laterales, es el camino más fácil. Habrá poca gente y no nos demorará tanto llegar a las galerías interiores y luego a tus aposentos.
-De acuerdo- aceptó ella encantada con la idea de poder darse un baño y descansar un rato.
Su plan iba perfectamente bien, lograron atravesar los jardines sin mayor inconveniente pero al doblar para ingresar a la galería central se toparon contra  algo inesperado. Había un grupo de mujeres hablando y a pesar que estaban lejos, sus voces llegaron hasta ellos con claridad.
-¡Tanto festejo por su cumpleaños! Lo que debería celebrarse es que de un heredero al reino..
-¡Cierto! Ya que ni siquiera pudo lograr una alianza provechosa para la nación, al menos debería cumplir su función y engendrar un heredero…- agregó otra
- Aunque dudo que sea posible si él no la vista, ¿verdad? Parece que sigue siendo su guardia y no su esposo…-comentó otra.
-Es una lástima que no tengamos un Príncipe Heredero y que nuestro destino estará en manos de esa jovencita…-agregó alguien más
Cian vio como Azize apretaba el puño y se giraba para marcharse. La sujetó de la mano y se lo impidió.
-Vamos …-dijo él y ella sintió. Entonces tomados de la mano se dirigieron hacia el grupo de mujeres.
-¡Su Alteza!- exclamaron sorprendidas al verlos aparecer a sus espaldas. Azize las miró con todo el desprecio del que fue capaz e hizo una leve inclinación d cabeza como saludo.
La mujeres musitaron falsas palabras de felicitación y elogios sin estar seguras si ella las había escuchando criticarla o no.
La joven fijó su mirada en cada una de ellas, para dejarles en claro que no olvidaría sus caras y les sonrió con una mueca que delataba lo que sentía. Luego siguió avanzando pero los ojos se le llenaron de lágrimas por la indignación.
-Espera…-dijo Cian deteniéndose a un par de metros del grupo.
-¿Qué..? – preguntó ella y él la giró hacia sí.
-Falta que vean algo más…-dijo él y bajó su cabeza para besarla. La chica se sorprendió al contacto, pero él la acercó a sí con un brazo en la cintura y la otra mano detrás de su cabeza, profundizó el beso. No fue un beso ligero, sino uno apasionado y cuando la soltó ambos jadeaban, apenas eran conscientes de las exclamaciones de sorpresa que habían provocado.
La princesa pestañeó confusa, Cian volvió a tomarla de la mano para llevarla a los aposentos de ella, donde se detuvo frente a la puerta y la soltó como si su contacto lo quemara.
-Ahora descansa – dijo y se retiró con presteza dejándola aún sorprendida y desconcertada, sabía por qué lo había hecho pero aún sentía el efecto del beso en todo el cuerpo. Nunca la había besado así, ni siquiera la noche que habían consumado su matrimonio.
A la princesa le fue imposible descansar, sólo se dio un baño, se cambió de ropa y dio vueltas en la cama recordando lo sucedido.

Apenas si pudo descansar algo , se sentía inquieta y sin ganas de ir a la cena cuando quienes la asistían  llegaron a ayudarla a prepararse.
Le trenzaron el cabello en alto y se lo adornaron con ornamentos de flores de oro, era incómodo.
También se cambió de ropa y luego tuvo que buscar joyas , le habían regalado muchas aquel día pero usar las de alguien era despreciar a otra persona y no podía hacer algo así.
Además, no quería ninguna pieza elaborada ni extraña, finalmente tomó la caja de madera labrada que le había enviado su padre ese día como regalo de cumpleaños, contenía una gargantilla de oro muy fina con un colgante de una rosa azul tallada en piedra. Había pertenecido a su madre.
Azize se la puso y pensó que quizás así, sentiría su compañía, la necesitaba mucho, había tantas cosas que hubiera querido preguntarle.
Cuando estuvo lista, dejó sus aposentos y sorpresivamente Cian no estaba esperándola. Había un par de guardias, pero él no estaba, Azize no supo cómo interpretar aquello
Uno de ellos, le informó que Cian se reuniría con ella en el salón, la princesa asintió y caminó rodeada de su pequeña corte.
Su esposo la esperaba en la entrada al salón de banquetes, le dio la mano y algo en la forma en que la miró le hizo entender que no hablarían de lo sucedido antes.
Ella tomó su mano, levantó la cabeza regiamente y entraron a ocupar sus lugares, la Princesa Heredera y el Príncipe Consorte.
Afortunadamente la cena no fue tan extensa y cuando los invitados empezaron a beber en exceso, Cian se inclinó hacia Azize y le dijo que era hora de irse, ella lo miró extrañada.
-Tu padre autorizó que nos retiremos – le dijo en voz baja y ella miró al Rey que hizo un leve  asentimiento. La princesa se puso en pie y Cian la guió.
-¿A dónde vamos? – preguntó ella cuando vio que se dirigían a los jardines privados del Rey.
-Paciencia, Princesa- dijo él sin soltarle la mano.
-Cian….
-Te debía tu regalo de cumpleaños, pero es algo que sólo podía darte a esta hora – explicó y ella lo miró sorprendida.
-¿Mi regalo?
-Sí – dijo él y sacó un pequeño saco de seda que llevaba en la cintura. Extrajo un cilindro y lo puso delante de Azize.
-¿Qué es? – preguntó ella curiosa.
-Debes ponerlo sobre tu ojo y mirar al cielo, así…-dijo él y se posicionó detrás de ella para ayudarla- Cierra un ojo y mira a través del tubo con el otro – le indicó mientras le sostenía el brazo para que inclinara el objeto hacia el cielo.
-¡CIAN! –Exclamó ella encantada- ¡Las estrellas están cerca, puedo verlas con mucha claridad!
-Es un invento de un erudito que vive en la ciudad, tiene cristales tallados en su interior y permite que veas las estrellas como si estuvieran más cerca.
-¡Es maravilloso! Como si pudiera tocarlas…-dijo ella con la voz un poco quebrada y se giró para enfrentarlo – Gracias Cian, gracias por darme un regalo tan precioso, por dejarme tocar las estrellas….
-Me alegra que te guste, lo pensé mucho…- dijo  con incomodidad.
-Es perfecto, gracias – sonrió ella y lo decía en serio. Acababan de regalarle la inmensidad del cielo nocturno y de hacerla sentir que hasta lo más distante podía alcanzarse.
Era el mejor regalo de cumpleaños


4 comentarios:

  1. Esta historia me tiene pendiente por un hilo.
    ¿Cuando se darán cuenta que se quieren o cuando hablaran de sus sentimientos? Pero claro si pasa esto se acaba la historia...
    ¡¡Que dilema!!

    Me encanta Nata. Muchas gracias
    Muchos besos

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  2. Me hubiera encantado poder presenciar la escena del beso, junto al grupo de gallinas cotorras!!!! Y poder ver, su pequeño cacaraqueo de asombro ante tal alarde de pasión....

    Pero eso de dejar azize, hinchada de pasión.... Solo se lo perdono, por regalarle el primer casi telescopio para poder apreciar las estrellas.

    Bonito detalle, no esperaba menos de nuestro querido cian!!!!

    Quiero más, esta super emocionante

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  3. Me gustó mucho el capítulo (moría de curiosidad por saber qué le iba a regalar!). Y aquel beso... wow!!
    Esperando másssss (aunque no quiero que termine).
    Abrazos y gracias Nata!!

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  4. waaaaaaa quiero un Cian... en serio quiero uno, pobre princesa, ha pasado por tanto.... gracias siss

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