miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Cómo escribir una buena historia? 1° parte



Todos los que intentamos escribir nos hacemos esta pregunta alguna vez.Para ser sincera, no sé la respuesta, porque de saberlo sería  otra mi historia. ( Editoriales peleando por mis escritos, jaja).     Pero como lectora  y como “proyecto de escritora” ( en estado muy larvario) creo que las buenas historias, esas que nos marcan y se quedan con nosotros, suelen tener algunos puntos en común…                                                          ¿Los revisamos y me dicen si coinciden?




En primer lugar…una gran historia debe tener un buen principio.
 Respetemos el refranero popular y sigamos como pauta eso de “lo que mal empieza, mal acaba”. O mejor dicho, lo que bien empieza…atrapa al lector.
El comienzo de una historia es totalmente trascendente, con pocas líneas, nos atrapa en una red, las palabras del inicio son la promesa de lo que encontraremos después.
Es cierto que a veces algo que empezó bien, nos defrauda…o por el contrario, algo que no nos gustó en su comienzo termina convenciéndonos con el correr de las páginas.
Pero UN BUEN INICIO; atrapa. Es la imagen que se marca en la cabeza del lector, como la primera impresión cuando conocemos a alguien.

Un segundo elemento…indispensable…LOS PERSONAJES.
Los personajes deben escapar al típico estereotipo, o al menos huirle todo lo posible. Porque convengamos que si hablamos de novela romántica, es difícil escapar a los modelos, porque  en general y sobre todo con los héroes masculinos tendemos a crear un ideal. (¿Para qué están las novelas si no? ¿Si los hombres no son atractivos y encantadores para qué leerlas?)
De hecho si el prota no me logra enamorar, no hay caso por más buena que sea la historia…
Si creo que las heroínas han logrado escaparse de ese estereotipo, suelen ser más modernas, combativas y divertidas….rara vez son damiselas esperando el rescate, más bien se rescatan a sí mismas y de paso al chico.
Pero modelos  apartes, que hay para todos los gustos, los personajes deben  ser PROFUNDOS, deben darnos esa ilusión de vida que nos envuelve en su historia.
Y con profundos no me refiero a que anden filosofando por allí, sino que tienen que transmitir algo, ser verosímiles, criaturas de carne y hueso con alegrías y dolores, con gustos, con personalidad , con un discurso propio.
Por eso recordamos a Darcy y Elizabeth…o a cualquiera que nos haya llegado al corazón, los recordamos por su nombre propio como si fueran conocidos nuestros. Porque el escritor logró darles Vida, los llevó mucho más allá de  seres chatos de papel y tinta.

Otro elemento es que el autor pueda recrear un AMBIENTE y SENSACIONES.
Por regla ( a ver, en literatura todo es posible, por eso no hay nada fijo, nada que se cumpla al 100% y por eso la amo) esos personajes no pueden andar en el aire. Necesitan moverse en un mundo y mientras más detallado sea, mientras mejor lo pinte quien escribe, mayor será la magia, la ilusión de realidad.
Hablando de Magia, puedo moverme por los bosques de El Señor de los Anillos, caminar por la Inglaterra de Austen, o incluso recorrer los pasillos de la escuela de Harry Potter…de eso se trata. Sin importar si el lugar es real, si lo podemos ubicar en un mapa o si es un mundo creado, lo valioso es que sea un mundo creíble que contenga a los personajes.
Que como lectores podamos sentir que andamos por esos lugares…

La otra cuestión que mencioné son las sensaciones, me gusta cuando puedo oler las flores, ver los colores o saborear las comidas que  se mencionan en un libro. Es decir cuando se apela a los sentidos y las palabras pasan a tener consistencia, sabor, color, perfume…También eso  es parte de una buena historia.
Que quien escribe logre abstraerme de mi lugar, del sillón donde estoy acurrucada y me envuelva los sentidos con ese mundo que está creando es un regalo maravilloso.

¿Seguimos?

Dije que la historia debe constituir un mundo, tener distintas dimensiones y para ello debe haber PERSONAJES SECUNDARIOS. Nosotros estamos rodeados de gente, para bien y para mal, también deben estarlo ellos….los personajes secundarios que saben acompañar la historia siempre la enriquecen. Su presencia ayuda a poner de relevancia ciertos aspectos de nuestros protagonistas…y eso me gusta. .Hay que tener cuidado, no dejar que cobren más relevancia que los principales, ni que hagan la historia confusa…casi casi como cuando condimentamos la comida, todo en su justa medida.


Un último punto, por ahora. LOS DIÁLOGOS. Lo que los personajes dicen, cómo lo hacen, el ingenio en esas palabras, la profundidad de sus reflexiones son la VOZ que nos llega. Y de allí que buenos diálogos hagan una buena historia.
Deben mantener la chispa y el interés, no volverse monótonos y repetitivos.
Narración y diálogo, dos de las partes de una historia…


También hay que saber hacer pausas, así que hasta aquí llego. Pero tengo que decir una última cosa, a veces nada de esto se respeta, a veces, sólo ocurre la magia y se logra conmover, se crea con palabras un pequeño milagro, porque lo importante  en la literatura no es seguir reglas sino ESCRIBIR y dejar que la palabra fluya…



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