
Mientras su amiga Soraya, corría a la mesa sin derramar una sola gota de los chupitos que llevaba, se quedó pensativa mirando a Oliver.
¿Quiénes serían los que estaban con él? Le había dicho a su amiga, que se trataba de sus padres. Pero era imposible, dado que aquella mujer no era la encantadora madre de Gemma.
Pero del hombre mayor en cuestión, no podía decir nada, pues no conocía al padre de don ego gallito.
Y por ello, sus amigas no la detendrían de hacer algo loco ¿Oh sí? Frunció el ceño, girándose a buscar la mesa donde se hallaban sentadas, para verlas a todas cuchicheando de forma alterada al poder poner al fin, rostro al hombre de sus pesadillas.
Sonriendo por saber lo que estarían diciéndose, que volvió a girar su rostro para fijarse en su objetivo, que frunció el ceño al no verlo sentado en la mesa. Ni él, ni la pareja mayor estaban allí.
¡Diantres, se le había escapado!