Mía se tragó los cientos de insultos que se le agolpaban en la
cabeza, limitándose a asentir con fuerza para no golpearlo. ¿Quién era esa
Emma? ¿Nueva novia de André? ¿Por qué buscaba a Marcos? ¡Su mirada parecía
decirlo todo! Estaba interesada en él… y, aun cuando él no parecía interesado
en ella de esa manera, sí que parecía tenerle un gran cariño. ¿Por qué? ¿De
dónde nacía eso?
¡Se moría de celos! Jamás le había pasado antes, solo con
Marcos. La primera vez con Alessandra y ahora con esa Emma. ¿Por qué no le
había hablado de ella? ¿Habían tenido algo y ella no sabía?
– Es solo que… estoy preocupada por Alessandra –empezó Emma vacilante–
ella, es evidente creo, está enamorada de André. Yo continúo pensando que no es conveniente y
no importa que tú digas que todos tienen un pasado, André y Alessandra… bueno
–Emma suspiró– solo necesito que me digas que es lo que sabes. Ella es prácticamente mi mejor amiga, la
quiero mucho y sé que tú no me mentirías.
Ante todo, eres transparente y me dirás si André…




