¿Cuánto rato hacía que él, se había ido arriba?
Daba igual, solo sabía que aún le quedaba mucho por estar allí y podía decirse, que casi había revuelto todas sus pertenencias y no había visto nada sospechoso. Solo le quedaba sentarse con el portátil.
No se sentía nada bien. No es que el navegar la mareara, sabía perfectamente, que era lo que estaba haciendo, lo que la hacía sentirse mal, con mal gusto de boca. Aparte de estar pasando calor con aquel vestido puesto.













