Los días volvieron
a su gris transcurrir y cada uno de ellos a la rutina que había establecido.
Lo único que logró
animar a Cole y sacarlo de sus oscuras cavilaciones fue que finalmente pudieron
encontrar pruebas de las fechorías de Malone. Habían encontrado evidencia de
que era el responsable del incendio en los depósitos y otros delitos en su
contra. Tanto tiempo de feroz vigilancia
había dado sus frutos y ahora la policía de Londres lo buscaba, porque
lamentablemente estaba prófugo.
Aunque Cole también
tenía a toda su gente buscándolo, pronto lo atraparían y él podría relajarse.
Sin embargo, cuando
Bart entró llamándolo a los gritos supo que no eran buenas noticias.
-Cole…vieron a
Malone y algunos de sus hombres, iban hacia la calle Baker.
-¿Por qué …? – empezó a preguntar pero inmediatamente
supo la razón, y temió que ya fuera tarde- ¿Hay alguien cuidándolas?



















