A las nueve de la noche, con mal humor se dirigía a lo que eran sus aposentos privados. Tenía más o menos una hora para cenar, antes de ir hacer la ronda de apagar las luces del ala de los dormitorios.
Estaba enfadada. A decir verdad, llevaba enfadada desde que Drake le dijera aquello ¿Quién se creía que era? Un hombre muy listo, desde luego… Aceptó de mala gana. Sabía más o menos, el por qué de su carácter hacia él. Pero lo llevaba muy difícil, si se creía que iba a caer en sus brazos. Era, lo único que le faltaba apuntarse a la agenda sobre tareas. Ya tenía suficiente con sus libros de magia y la energía, que iba por ahí suelta acosándola, como para sumar ahora que su jefe quisiera seducirla… Si todo hubiese sido diferente, quien sabría ¡Que tonterías decía! Si hubiese sido diferente, es decir, si supiese utilizar la magia estaba segura de que no estaría allí… Y quien sabe, si su perspectiva hacia los hombres también sería diferente.







