Aunque trató de
retirarse, la joven notó su presencia y
cuando sus miradas se cruzaron, Will descubrió las mil emociones que
pasaron por los ojos femeninos. Y también el gesto casi inconsciente de ella de
llevarse la mano al cuello.
Finalmente la
Directora se adelantó y entró a la habitación, William hizo lo posible para que
su rostro no mostrara el asombro que sentía al descubrir el secreto que ella había guardado celosamente. No era algo que redujera su
interés por ella, muy por el contrario, lo acrecentaba. Había mucho más en Anya
Bari de lo que uno podía observar a simple vista.
-Anya, él es el señor
William Kincaid, nuestro principal benefactor- dijo la mujer
-Nos conocemos – dijo
él y la Directora miró sorprendida de uno a otra.
-¿De verdad?
-Así es.- confirmó
Anya.
-Pero no sabíamos que
el otro tenía también una relación con este lugar- dijo él sonriendo levemente
.



