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lunes, 29 de mayo de 2017

La mujer del rey 22° - Final



Era el festival de verano, las calles estaban llenas de gente, música, olores de comidas y coloridos puestos.
Una pareja caminaba tomada de la mano.
-¿Estás seguro que es buena idea?- preguntó la mujer
-Tranquila. Los niños están bien cuidados en casa, podemos dar un paseo-dijo él sonriéndole.
-Janeul…- protestó ella. En efecto los niños estaban bien cuidados, Wol estaba  cuidando a Yul y Myra se había vuelto la  ferviente guardiana de  Jaru; y Jun estaba cuidando de todos ellos. Pero que la casa a la que él se refería fuera el palacio y que aquel hombre fuera el rey , no la tranquilizaba en lo absoluto- ¿Y si te reconocen?
-Byul, nadie pensaría que el rey y su mujer anden por aquí, ¿verdad?
Ella  hizo un gesto no muy convencida, era cierto que estaban vestidos con ropas comunes, que llevaba el cabello trenzado , sin adornos, y que Janeul tampoco destacaba por su atuendo. Aún así se sentía inquieta.

domingo, 28 de mayo de 2017

La mujer del rey 21°




Un año después…

Yul ingresó al salón donde su padre tenía reunión con los ministros, hizo una reverencia y habló con cierta urgencia.
-Su Majestad, me disculpo por interrumpir, ¿puedo acercarme? Tengo algo que informarle– preguntó inquieto y Janeul le hizo una señal.El joven príncipe se acercó a su padre y le habló al oído.
El rey se puso en pie.
-Continuaremos mañana con esta audiencia.- Anunció.
-Su Majestad…- trató de protestar uno de los ministros.
-Mañana- aseveró con un tono de voz que no daba lugar a discusiones y poniendo una mano sobre el hombro de Yul para que lo acompañara, se dirigió a la salida.
Los pasos presurosos de ambos se sentían como ecos en el pasillo.
-Padre, creo que deberías apresurarte o no llegarás– dijo Yul cuando estuvieron solos  y Janeul asintió.
-Tienes razón y tengo que llegar, prometí que estaría allí – le dijo a su hijo y sus pasos presurosos se convirtieron en trote y luego en carrera. Fueron varios los guardias y sirvientes que se sorprendieron al verlo correr en el interior del palacio. Yul lo siguió de cerca.

domingo, 21 de mayo de 2017

La mujer del rey 20°



Fueron días extraños para Byul pues debió acostumbrarse a su nueva vida en palacio con todo lo que ello implicaba. Janeul la nombró oficialmente su Concubina Real, así que recibió el título de “Alteza” por lo que la trataban con una pleitesía que la incomodaba, sobre todo porque podía percibir la hipocresía en muchos de los políticos y gente de la corte al dirigirse a ella. Sin embargo, podía estar con las dos personas que más amaba  y eso lo compensaba todo.
Además cuando en público, Yul la llamaba Alteza ella podía escuchar el  tono cariñoso con que lo decía y como sus palabras tenían el eco de la palabra madre que le decía en privado. Habían acordado que pasado un tiempo la llamaría también así en público, pero esperarían hasta que a nadie le llamara la atención que la tratara así.
Myra también se había trasladado a palacio, no sólo para hacerle compañía a Byul sino porque ella quería seguir ocupándose de la joven y asegurarse que tuviera una buena vida. Y la muchacha estaba más que feliz de poder seguir a su lado.
Byul aún tenía temores, aquella anhelada felicidad que se había vuelto algo tangible,  a veces la asustaba, incluso despertaba sobresaltada algunas noches, pero Janeul estaba junto a ella, y la calmaba hasta que volvía  a dormir en paz. Y de día los fantasmas se esfumaban cada vez que podía estar con su hijo.

martes, 16 de mayo de 2017

La mujer del rey 19°




Cuando se separaron, él le tomó la mano y ella se apartó un poco, había visto a Jun y había recordado donde estaban, se sentía avergonzada. Saludó al guardia de Janeul y él la saludó a ella, luego él rey venciendo la reticencia de Byul, volvió a agarrar su mano, entrelazando los dedos para que ella no rehuyera y la guió al interior del palacio.
Sus órdenes habían sido muy claras, así que la gente que usualmente circulaba se había apartado  para dejarles espacio.
La llevó hasta sus  aposentos y Jun se despidió dándole una palmadita afectuosa en el hombro a Janeul, también él estaba feliz de que al fin estuviesen juntos. Luego los dejó solos.
-Éstas son mis habitaciones y las tuyas desde ahora – dijo él. Y ella observó el lugar deteniéndose en la pintura de flores de lotos que estaba detrás de la cama, era la que ella le había regalado años antes.-Byul…- la llamó al notarla tan callada.
-¿Está bien que me quede aquí? – preguntó.
-Sí. Nadie más ha estado aquí aparte de mí, la reina tenía sus propios aposentos. Pero quiero que estés conmigo, tenerte en mis brazos al dormirme y al despertar- dijo y luego  una idea cruzó su mente- A menos que no quieras, o necesites tiempo…- dijo incómodo. Aunque se amaran su relación llevaba diez años en espera, más allá de que habían hecho el amor quizás ella necesitaba tiempo para adaptarse a vivir con él.

domingo, 14 de mayo de 2017

La mujer del rey 18°




 

Poco tiempo  después hubo conflictos en una de las fronteras,  uno de los países limítrofes con quienes siempre habían mantenido tensas relaciones quería apoderarse de un extenso territorio que estaba conformado por planicies deshabitadas, pero seguían siendo territorio nacional.
No pudo llegarse a una solución pacífica y  Janeul decidió ir al frente del combate con los generales de su ejército. Jun trató de disuadirlo.
-Su Majestad- deje que nosotros combatamos, no debería ir. Piense en Yul.
-Es por él que debo ir, necesito probar mi valía en todos los terrenos, necesito ser un rey en el sentido más pleno. Tengo que resolver esta disputa territorial ,pero también ganarme la confianza de nuestros soldados, sólo así podré proteger a mi hijo, y a su madre. Si puedo unir a cada estamento bajo mi mando, si puedo logar que no cuestionen mi autoridad  y respeten mis decisiones, podré  ocuparme de las personas que amo. Si soy débil, me pisotearán como a un títere y entonces  ni el príncipe ni Byul estarán a salvo – dijo él.
-Iré con usted, entonces.
-Debes cuidar a Yul en mi lugar.
-El joven Wol cuidará de él- dijo refiriéndose al guardián del príncipe- yo me ocuparé de que usted vuelva sano y salvo para que pueda cumplir sus promesas.
El rey sólo agradeció con una leve sonrisa. Era bueno tener a alguien así a su lado.

jueves, 11 de mayo de 2017

La mujer del Rey 17°



El rey se encargó que la joven Dina estuviese entre las doncellas a cargo del príncipe, de esa forma podía estar informado respecto a cualquier cosa que sucediese. Byul se lo había confiado y él se aseguraría  de que estuviera a salvo y creciera feliz. No había podido proteger a la madre pero protegería a su hijo.
La llegada del príncipe fue también la excusa perfecta para dejar de visitar  el lecho de la reina, antes había sido parte de sus deberes procrear un heredero, ahora ya no tenía ninguna obligación. Y ella misma, al fingir estar convaleciente tras el parto , le dio la oportunidad de alejarse. Él se encargó de que esa distancia fuese permanente.

martes, 9 de mayo de 2017

La mujer del rey 16°



Diez años atrás, Byul le había pedido que la dejara y sus palabras habían hecho realidad sus peores miedos pues eran ciertas. Su amor sólo le había traído dolor, desde el inicio se había preguntado si amarla bastaría para compensar todos sus sacrificios, y ahora entendía que no. Ella le estaba pidiendo sinceramente que la dejara ir.
En ese entonces, se marchó con el corazón roto y durante un par de días se sintió morir.
-Hay algo raro… - dijo Jun  a su joven señor.
-¿De qué hablas? – preguntó ofuscado, no podía encontrar sosiego y su humor estaba totalmente trastocado.

lunes, 8 de mayo de 2017

La mujer del rey 15°



La reina ya había llegado varios días atrás y se había instalado con un par de doncellas de su servicio personal.
Tuvieron un muy breve intercambio.
-Tomaste una buena decisión – dijo cuando Byul se presentó delante de ella. Luego  indicó que la llevaran a sus habitaciones y eso fue todo.
Las dos estaban en el mismo lugar , pero casi no se veían. Ocupaban habitaciones  en alas opuestas del templo, y casi no se cruzaban en las demás actividades, comían por separado y ni siquiera se cruzaban al pasear. Habían puesto a  una mujer mayor para que asistiera a Byul, y de sus demás necesidades  se ocupaban los monjes del lugar en un silencio que era agobiante.
Aquellos días fueron los únicos en que Byul se sintió realmente sola, por primera vez no tenía a Janeul a su lado y lo añoraba con todo su ser. Sin embargo su niño iba creciendo en su vientre y eso era lo que le importaba realmente. Los días transcurrían lentamente mientras su cuerpo cambiaba, y esos pequeños cambios la mantenían atada a la realidad.

domingo, 7 de mayo de 2017

La mujer del rey 14°




Diez años atrás, durante una de las largas ausencias de Janeul, Byul había descubierto que estaba embarazada.
Se había desmayado en el jardín y luego de  socorrerla , la herboristera y la regenta le habían informado sobre su estado y también le habían ofrecido ayudarla a terminar con el embarazo ya que era muy reciente.
-Voy a tenerlo- había dicho ella sin dudarlo, un hijo con Janeul era el mayor anhelo de su corazón y había pensado que nunca sería posible, nunca había dejado de tomar los bebedizos y todas las precauciones necesarias para evitar un embarazo, pero la vida había imperado y ahora estaba gestando un bebé. Y era feliz.
-¿Estás segura? – preguntó la regenta y ella asintió. Sabía lo que significaba, su hijo estaría en peligro y ella también. El niño que estaba gestando sería un hijo ilegítimo del rey, una amenaza para los hijos legítimos, cuando llegaran,  y un instrumento para los enemigos políticos de Janeul.
Nadie sería feliz con la llegada de ese niño, e incluso quizás quisieran matarlo. O a ella.
Por lo tanto , nadie debía enterarse que estaba esperándolo, ni siquiera Janeul, porque ella sabía que él lo arriesgaría todo si se enteraba. Sabía que la llevaría a palacio y se desataría una guerra, sabía que pondría en riesgo su reinado para proteger a su hijo . Ni siquiera quería que él tuviese que plantearse aquella encrucijada, ella iba a elegir por ambos.

sábado, 6 de mayo de 2017

La mujer del rey 13°



Diez años sin verse, hasta aquella noche.
Hasta que él había vuelto a ir a ella.
 Y ahora estaban allí, juntos, de nuevo.
Janeul la había mirado  en detenimiento desde su llegada y  mientras le servía el té, la última vez que la había visto aún había rastros de niña en ella, ya no. Era una mujer plena y muy hermosa. Y le dolía haberse perdido esos diez años de cambios.
Al principio cuando ella le había pedido que no volviera, había creído que pasarían un par de días hasta volver a verla, que encontraría un modo de solucionar todo, pero no había sido así, había pasado una década.
Byul actuaba con elegancia y mesura, como si su presencia allí  no la afectara, se preguntó si también era una máscara como en su caso.
Estaba allí ,en apariencia tranquilo, mientras su interior era un remolino de emociones.
-¿Qué has venido a buscar, Janeul? – preguntó ella como única muestra de ansiedad, como si ya no resistiera aquella charada en la que fingían ser dos extraños.
-Vine por un té, y por ti – respondió él mirándola intensamente. Y ella devolvió la mirada con una expresión indescifrable.

jueves, 4 de mayo de 2017

La mujer del rey 12°




Aquella noche, Janeul había llegado muy cansado y se había quedado dormido mientras ella había ido por comida a la cocina. Al llegar y verlo durmiendo lo había tapado con las mantas y le había acariciado levemente el cabello. Se lo veía agotado.
Byul había aprovechado para escribir cartas, no tenía a quien escribirlas, pues la única persona que tenía en el mundo estaba allí, junto a ella; pero las mujeres de aquel lugar sí tenían a quien escribir y ella se encargaba de eso. Muchas no sabían escribir y a lo largo de los años, ella se había hecho cargo de redactar las cartas para aquellas que no podían hacerlo y que no habían querido  aprender, había enseñado a muchas otras.
Así que aprovechaba el silencio de la noche  y la serenidad de tener a su lado a su amado para escribir, cartas para padres que vivían lejos,  las cartas de una madre a su hijo para que no la olvidase, y las cartas de amor de una jovencita que se había enamorado de uno de sus clientes que le correspondía. Byul había pensado en advertirle a la muchacha que eso no terminaría bien, pero quién era ella para decir algo cuando el príncipe heredero  dormía en su cama.
Escribió durante unas horas, y luego se acurrucó junto a Janeul, adormilándose cobijada en aquella sensación particular de felicidad que había logrado permitirse con los años.

miércoles, 3 de mayo de 2017

La mujer del rey 11°




-Por aquí…- dijo el joven y ella asintió. Byul se sentía como en un sueño, no podía creer estar en el exterior y menos aún durante el festival de verano, la gente, los sonidos, los aromas, todo la llenaba de vida y de recuerdos. Le costaba creer que de verdad estaba en el exterior. Respiró profundo, llenándose de aquel aire. Acompañó a su guía que se detuvo frente a un puesto de adornos para el cabello, el joven levantó varias horquillas y se las mostró. Hasta que se detuvo en una y se la dio.
-Creo que debería llevar esta- dijo dándosela y ella hizo un gesto de negación hasta que vio el papel que envolvía el adorno. La tomó y desenvolvió la nota.
“Hace años, quise comprarte una. Espero te guste”  decía el mensaje de Janeul y ella  recordó las veces que de niña se había detenido frente a aquellos puestos deseando que él le  regalara una horquilla y él había mostrado indiferencia. Sonrió imaginándolo eligiéndola para ella y aferró la horquilla con flores.
Luego siguieron camino y ella se preguntó qué sería lo próximo. Se detuvieron frente a un puesto de comida y , ante el pedido del hombre, la vendedora extendió un paquete. Antes de abrirlo, por el aroma, Byul supo que contenía sus caramelos favoritos de miel y flores. Miró hacia adelante y notó  que el príncipe se detenía, tomaba algo de una bolsa y se lo metía a la boca. Estaba comiendo aquella misma golosina, ella tomó una y la saboreó. Después leyó la nota que los acompañaba.  Decía “No comas muchos “ Sólo porque él la estaba mirando, no hizo caso y se metió uno más a la boca mientras el sabor de días felices la inundaba.

domingo, 30 de abril de 2017

La mujer del rey 10




Fue  a mediados de primavera, Byul había pasado por la cocina a buscar algo de comida cuando escuchó los llantos, le preguntó a una de las mujeres con las que tenía confianza qué sucedía.
-Es la muchacha nueva, llegó hace dos días, no ha parado de luchar y llorar.  La dueña está furiosa con ella, ya le dijo que su noche de iniciación sería pasado mañana, sólo tiene catorce años.-comentó apenada.
-¡No puede ser! ¡Debemos hacer algo!- se quejó.
- Eso es lo que sucede aquí, esa niña fue vendida a este lugar para pagar deudas de su familia, sabes que no hay nada que pueda hacerse. No todas tienen a alguien que las salve- dijo con amargura recordándole que ella había escapado de aquello sólo por la intervención de Janeul.
-Lo sé, pero es injusto.- protestó dolida. Necesitaba hacer algo, recordaba el miedo que ella había sentido, la forma en que había pensado en morir antes que ser entregada a un desconocido.
Debía encontrar una forma de salvar a aquella niña, entonces recordó el oro que le había dado el príncipe . Había dicho que quizás sirviera para salvar una vida, y ahora estaba agradecida por tener esa opción.

viernes, 28 de abril de 2017

La mujer del rey 9°




Él volvió a los pocos días, y se quedó durante la noche, después estuvo ausente durante un largo mes debido al mal tiempo. El invierno fue mucho más frío con su ausencia, pero Byul trató de mantenerse ocupada.
Su madre le había enseñado a bordar, así que se dedicó a enseñarle a las mujeres que estuviesen interesadas y pasó mucho tiempo con ellas tratando de acortar las distancias. Debido a su relación con Janeul , las demás se manejaban con cierto temor hacia ella, como si una palabra que dijera pudiese acarrearles un castigo. La joven quería cambiar esa percepción, después de todo, eran aquellas personas quienes estaban a su alrededor diariamente. Así que se esforzó por  acercarse a ellas, bordaron juntas y las mujeres se asombraron de cómo las ágiles manosde Byul podían transformar sus prendas , también las retrató mientras se peinaban,  reían o  bailaban.
Incluso una de ellas se había acercado a pedirle un retrato.
-Es para mi hijo, vive con su abuela –le contó la mujer sorprendiendo a la joven.
-¿Tienes un hijo?
-Sí, me enamoré también, una vez. – le dijo con una velada referencia al amor de ella por Janeul.
-¿Y qué pasó?

jueves, 27 de abril de 2017

La mujer del rey 8°



Aquella noche, cuando se durmió sola en la nueva cama, se dio cuenta de lo mucho que lo añoraba, Janeul era su mayor incertidumbre, y al mismo tiempo era lo único cierto, su refugio.
Él regresó tres días después, lo primero que notó Byul fue que se lo veía cansado, llegó justo al atardecer, así que  hubo bastantes testigos de su llegada entre los huéspedes que comenzaban a llegar  y reconocían al joven príncipe.

miércoles, 26 de abril de 2017

La mujer del rey 7°



Durmió pues estaba agotada, primero había pasado la noche en brazos de Janeul y luego se había visto sumida en una tormenta de emociones.
Se despertó en las primeras horas de la tarde, comió , fue a ver la herboristera tal como le habían recomendado y luego recorrió el lugar que sería su hogar .Se dedicó a conocer a las personas que lo habitaban, estaba aprendiendo que las personas no siempre eran lo que uno veían a simple vista, las personas tenían historias y quería saber más de ellas.

martes, 25 de abril de 2017

La mujer del rey 6 °



Byul terminó en una pequeña celda, encerrada allí tuvo la oportunidad de pensar y unir piezas dándole un nuevo significado a muchas situaciones pasadas. Todos aquellos años había creído conocer a Janeul mejor que nadie, pero había sido una mentira, él era un extraño, él era el príncipe heredero.
Había creído que no podía sentir más dolor, que la muerte de sus padres había terminado de romperla, pero no era cierto, ahora estaba realmente herida. La única persona que le quedaba en el mundo, el hombre que significaba todo para ella, su esperanza, sus sueños, su amor, se habían destrozado en un parpadeo.
Durante dos días estuvo encerrada allí en completa soledad, sólo le alcanzaban agua, pan y la llevaban a la letrina cuando era necesario. Al dormir tenía sueños felices, en los que estaba su familia y vagaba por las calles con Janeul, como cuando eran niños, cuando despertaba le faltaba el aire y deseaba no haber despertado nunca.

lunes, 24 de abril de 2017

La mujer del rey 5°



Sintió al hombre acercarse, las manos de él se levantaron hacia ella e inesperadamente tomó las solapas de la blusa y volvió a cerrarla, cubriéndola.
-Byul, mi Byul… soy yo – dijo el hombre y el letargo que la envolvía se disipó. Era Janeul. No había sido capaz de notarlo o quizás estuviera soñando o quizás hubiese muerto, pero era Janeul.
-Janeul ...- susurró con miedo.
-Soy yo, Byul, perdón por llegar tarde, perdón. Estoy aquí, gracias por esperar- dijo él y la abrazó.
Sintió el calor y el aroma y supo que era real, que él estaba allí, que él había llegado a salvarla.
-Eres tú…- dijo pegada a su pecho y lo sintió acariciarle la cabeza con delicadeza.
-Byul, Byul, Byul...- repitió él y la joven se largó a llorar. Lloró  hasta que ya no pudo sostenerse más, pero no cayó porque él la sostenía.

domingo, 23 de abril de 2017

La mujer del rey 4°



Nadie intentó ayudarla pues la ley permitía que ella se volviera un objeto de pago por el documento que había firmado su mamá. Ya no era hija de nadie, ahora era una cosa  que podían vender, cuando la llevaron  a la casa de cortesanas y negociaron su precio,  pensó en matarse, sintió que era lo único que podía hacer, pero  como si  fuera la única chispa de vida que le quedaba recordó a Janeul. Debía vivir porque quería volver a verlo, aunque ya no pudiera estar a su lado, quería volver a verlo algún día, quería mantener la promesa de esperarlo.
Y fue por esa promesa que se arrodilló ante la dueña del lugar y le pidió que la dejara hacer cualquier trabajo allí, excepto   ser cortesana.

sábado, 22 de abril de 2017

La mujer del rey 3°



Los encuentros fueron haciéndose cada vez más espaciados, y cuando Byul cumplió los diecisiete, Janeul le dijo que no la vería en un tiempo pues debía hacer un viaje.
-¿Volverás pronto?
-Eso espero, no lo sé-  respondió y era verdad, su padre lo había mandado  en una misión diplomática, no estaba seguro de cuánto tiempo demoraría.
-Janeul, ¿serás mi amigo siempre, verdad? Aún cuando me case, aún cuando pase el tiempo…
-No creo que a tu marido le guste la idea – dijo él tratando de que su comentario sonara ligero.
-¿Entonces un día ya no seremos amigos?
-Oye, no sé por qué estamos hablando de esto de nuevo, pero no importa lo que pase, casada o no, Byul siempre será Byul para mí.
-¿Qué se supone que significa eso? – preguntó ella entrecerrando los ojos y tratando de adivinar los pensamientos del joven que estaba a su lado.
-¿Quién soy yo para ti? –le preguntó
-Eres Janeul – respondió ella sin dudar y comprendió a lo que se refería él. Lo que eran uno para el otro era algo tan profundo que no necesitaba título. Eran simplemente ellos, eran los años que se conocían y los momentos compartidos, eran el consuelo que se daban, las risas y la silenciosa comprensión, eran simplemente ellos y eso era lo que les daba valor.

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