Salió de la clase a la selva de alumnos, caminando por los pasillos, para soltar un profundo gruñido, mientras se alejaba a grandes pasos hacia la planta de arriba, sin detenerse ante los gritos de su amiga Carlota, quien casi le pisaba los talones.
Solo se detuvo, a esperarla cuando casi llegaban a sus taquillas, lugar donde apenas había nadie.
-Al fin –Confesó con falta de aliento-. Por qué no te detenías cuando te llamaba –Replicó confusa-. Eric, mandó a llamarte nada más salir tú despavorida de la clase.




