miércoles, 20 de abril de 2016

HC "El Coso" 3 de 7


Es medio día, he tenido la bendición (casi me arrodillo y digo una plegaria) de que Lucille no está, corre el rumor de que lleva varios días con cara de enferma, cosa que no sé, porque trato de no toparme con ella. Ya se me hacía raro que no hubiera intentado atormentarme por varios días seguidos. Olvido rápidamente el tema pues no me interesa e ingreso a la página que me encanta y a la vez odio: YouTube. Llevaba días sin frecuentarla, después de mi terrorífica creación, pero ahora necesito despejarme un poco y tengo minutos libres, necesito olvidar que actué como una perfecta idiota enfrente de uno de los hombres vivos más sexys del mundo. Carlos se quedaba corto al lado de este.


Solo teneís que cortar de esta manera, pegar de esta otra y ¡listo! Así de fácil.
Minutos después miro con rabia a la pantalla. Solía seguir a esa youtuber española, un as en cuanto a técnicas en cartón para hacer muebles. Después del coso, ahh, todo ya es un antes y después del coso.

No es que tenga que ver con que el día que lo creé conocí al Adonis. Quité mi suscripción y le mandé un sentido mensaje mitad reclamación y mitad amenaza. Menos mal que usé un seudónimo porque creo que me ha bloqueado. No la culpo.

Veo la hora y justo faltan cinco minutos para el almuerzo, voy al baño a retocarme el maquillaje o más bien a ponerme un poco. Obviando el encuentro con el hombre sexy, el día no va mal, estuve sola toda la mañana, todos andaban fuera de oficina. Entro al cuarto de baño y voy al espejo, pego un grito, uno fuerte, maldito espejo de dimensiones estratosféricas. Me refleja en toda mi miseria, ojos hundidos, aun rojos y piel pálida y apagada. Soy un desastre, menos mal llevaba mi bolsita salvavidas, la que toda chica debería tener, me tengo que maquillar mejor de lo que lo intenté en la mañana, vuelvo a gemir al recordar que así me vio el hombre sexy. Al parecer ya humana salgo del baño, pero no puedo olvidar que tengo mala pata, verse como un esperpento frente a una Adonis no es algo que ninguna mujer quiera JAMAS. Me entras unas terribles ganas de golpear algo.

Minutos después estamos en una de las mesas de afuera de Figaro’s uno encuentra excelente comida italiana solo que preparada estilo casero. No es nada glamuroso pero cualquiera que se precie de tener buen paladar ha ido y sigue yendo a este lugar. Lo frecuentamos desde hace años con Crissa y gozamos del cariño de la abuela de la familia y del resto, por lo que solemos encontrar mesa aunque esté a reventar, así sea dentro de la cocina, lo que según sé es un privilegio. Estamos frente a nuestros platos de pasta y Crissa ríe a carcajadas al escuchar mi historia de la mañana, las gafas empañadas y todo lo demás. Termino encontrándolo gracioso, quizás porque el día mejoró.

-      Bueno, no estuvo Lucille cerca y lo viste de nuevo ¿Qué más puedes pedir?
-      No sé… ¿Qué dejes de reírte? – Le digo y ataco mi pasta.
-      No puedo. – dice y sigue riendo sin importar que se la queden mirando, con Crissa siempre es así, por lo que me encuentro haciendo a veces tonterías con ella sin que me importe quien me vea. De pronto deja de reírse. - ¡Wow! – exclama.
-      ¿Qué? – digo sin dejar de comer.
-      Mira el hombre que viene allí, el que trae las gafas negras estilo aviador, traje gris y corbata azul cobalto, pelo negro corto, caminar de actor de cine en película de los años 50s y es guapo a rabiar. ¿Acaso están filmando un comercial por aquí?

Automáticamente escupo lo que estoy comiendo. Ni he visto quien es, pero lo sé. Mi cuerpo me avisa, es él, lo sé. Levanto la vista lentamente y sigo la mirada embobada de Crissa. Sí, es él. Se detiene para contestar una llamada y oh sí, parece sacado de un comercial de Dior. Nos da la espalda mirando hacia la calle y madre mía, Crissa y yo suspiramos al mismo tiempo.
-      Ese hombre tiene de todo… - Digo sin poder detener mi contemplación.
-      En las cantidades justas y necesarias. –Completa mi amiga -Lo que daría por apretar ese trasero. – Añade Crissa y yo suelto la carcajada.   Me callo al ver a alguien obstaculizando tan bella visión.
-      Como siempre es un placer oír tu risa tesoro. – David salido de la nada está frente nuestro y gruño audiblemente.
-      Lárgate. – Le suelta Crissa.
-      Crissa, querida… que placer verte.
-      Juro que te clavaré el tenedor en tu vena aorta.
-      Que agresividad Crissa, santo cielo, sólo quería saludar…
-      Hola y adiós. – Le digo lanzándole dardos con la mirada, David tiene la insana idea de que sigo suspirando por él, raya en el acoso, sería acoso en toda regla de no ser por su miedo a ser descubierto por Lucille.
-      No seas así cariño, tú sabes que tú eres a quien prefiero por mucho.
-      Vaya, que honor. Gracias. – Digo con sorna. – Vete, en serio. Ya hiciste tu vida, tengo la mía. Déjame en paz.
-      Yo sigo viendo tu vida como siempre. – Dice el muy idiota y deseo tanto… deseo y puedo… - después de mí, no ha habido nadie. Eso dice mucho ¿no crees?
Me levanto dispuesta a tirarle mi plato de deliciosa comida al imbécil, lo lamento tanto por la comida, pero David debe entender que lo quiero si es posible en otro país.
-      Cariño, ¿no irás a hacer lo que creo que harás verdad? – La voz del Adonis llega de detrás de David y de pronto se pone en nuestro campo de visión. Menos mal que David no ve mi cara de asombro pues se concentra en el recién llegado. – Sería desperdiciar la comida ¿No te parece? Sé que ese temperamento tuyo pide hacerlo, pero reserva ese fuego para mí ¿quieres?
Adonis, fuego, temperamento, con él… oh, por Dios. Pasan los segundos y yo sigo en shock.
-      Hola. Que bueno que has llegado, estábamos esperándote. Le decía a Kendra que tuviera paciencia, pero se moría por verte, David… ya lárgate. – Crissa, bendita Crissa, quiero abrazarla.
Ella sí que sabe como actuar bajo presión, yo sigo con el plato sosteniéndolo con ambas manos y en modo estático.
-      Baja ese plato cariño, Kenny por favor… -Insiste Adonis. Lo hago poco a poco y él me sonríe súper divertido.
-      ¿Quién eres? – suelta David malhumorado.
-      Mi… -empiezo dudosa.
-      Su prometido. – Crissa, otra vez y en esta ocasión en lugar de querer abrazarla, quiero matarla…
-      Supongo que no lo invitaremos a la boda.- Dijo él y yo me sorprendo de que siga en la farsa. David se dio la vuelta y se fue, mientras yo sigo en estado mutis profundis.
-      ¡¿En que estabas pensando?! –Increpé a Crissa saliendo de mi estupor.
-      Vaya, has recuperado la voz. – Dijo el Ado… tengo que saber como rayos se llama.
-      ¿Cómo te llamas? – Pregunto a bocajarro, lamento no lucir muy agradecida, digo, él parece un regalo del cielo o del olimpo en todo caso, pero lo cierto es que Crissa acaba de complicar mi vida laboral porque a)David encontrará la forma de decirlo en el trabajo y tendré que proseguir la mentira b)Lucille querrá llegar al fondo de la situación porque no soportará que vaya a casarme y bueno, porque básicamente me odia y c)¿Quién rayos creerá que un modelo de Dior anda pues, conmigo? Aunque dudo de que nos vayan a ver juntos…
-      Para ti su nombre es “Salvador”. – Me dice Crissa enfurruñada al ver que estoy más que dispuesta a seguirle gritando.
-      ¡Lo era, hasta que se te ocurrió semejante tontería! ¿Tienes una condenada idea de como me irá en el trabajo si esto se riega? David era una piedra en el zapato lo mismo que Lucille, pero ahora que se corra esto, ella me odiará más.
-      Sebastián. – Nos interrumpe él.
-      ¿Perdón? – Bueno, no cabe duda que cerca de ese hombre mis neuronas entran en ovulación y se congestionan y explotan o algo así, porque no soy capaz ahora mismo de sumar dos más dos o de poder tener dos líneas de conversación.
-      Así se llama Ken. – Me aclara Crissa haciéndome lucir como no, tonta. Respiro profundo y decido intentar hacerme ver un poco menos neurótica e idiota.
-      Lo siento, en serio, gracias por lo que hiciste. – Suelto rápidamente.
-      No te he ayudado precisamente, por lo que veo. – Esta vez me permito verle bien a la cara, error, fail… retrocede, retrocede. 

5 comentarios:

  1. Me encanta el nombre Sebastian...y la mania que tiene ella de salir arrancando siempre jejejej.

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    1. Siiiiiii, desde cuando quería usarlo jeje

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  2. AY SISSSSS TE AMODORO DOBLEEEEE! QUé manera de reírme, en serio sis si vuelves a tu período de no escritura tendré que estrangularte, es que amo leerte. "Neuronas en ovulación" ¿eso es posible? Pues tras OMV y DOTS lo creo!!!Y amo al chico, diablos!!! Adonis, Salvador o Sebatian, sólo sé que quiero uno... No sabes lo que me contengo para no hacer trampa

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    1. Sis todo entra en ovulación hasta las neuronas cuanto te topas alguien aasí XDDDDDD

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  3. Clava los pies y Diñe que se siente... que te voy yo a llevarle la comida jijiji ya tengamos paciencia... y un churro! !! Quiero más! !! No te vayas

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